Intención #2- Teoría y práctica

El cuerpo fantasmagórico

por Sheij Mohammad Abdullah Ansai

Además del cuerpo físico, diferentes tradiciones místicas hablan de otros cuerpos.  Hay diferentes versiones o métodos para separar o describir las partes que componen el ser humano.  Tienen clasificaciones como, cuerpo sutil, energético, astral, cuerpo mental o intelectual, etc.  Los yoghis hindúes enseñan cinco cuerpos como vainas o envolturas llamadas koshas.  Todos estamos hablando básicamente de las mismas cosas pero que estamos cortando el pay en diferentas puntos y con diferentes números de rebanadas.  El de separar un total (el ser, que en realidad es inseparable) en partes sirve para enseñar y aclarar ciertas funciones para que aprendamos a controlar, eliminar, limpiar o hacer otras tareas necesarias para nuestra maduración o evolución como seres humanos.

Un cuerpo que no se encuentra en ningún sistema comúnmente conocido, es el cuerpo fantasmagórico.  Su existencia aunque omnipresente en todo el mundo y en toda la gente, no es, en realidad, real.  Es un invento del nafs.  El nafs es el ser o alma terrenal que, en su estado original, es decir su propósito original, era necesario para funcionar en el mundo material.  Todavía sirve para eso, sin embargo, ha crecido más allá de su función y se ha convertido en una entidad dentro de la persona, un organismo o individuo que sobrecarga el ser real.  Es una personalidad falsa, egocéntrica, una fantasía creada.

Ciertamente has visto niños viendo la televisión, su atención fija en la pantalla.  ¿Dónde está su mente?  Está dentro de la acción imaginándose a sí mismo como uno de los personajes en la actuación.  Les gusta vestirse como y/o fingiéndose ser súper héroes, “Barbi dolls” o pilotos, bomberos, policías, corredores de autos, futbolistas, etc., etc.  El juego es el trabajo de niños, es parte de su desarrollo y aprendizaje.  Pero muy poca gente deja esta etapa infantil.  Casi todo mundo vive en mundos de fantasía.  Todos hemos creado una imagen de ser, una idea de quienes somos y en casi todos los casos es una pura fantasía que nos bloque aprender y experimentar sobre quienes realmente somos y sin saber quienes somos no podemos conocer a Dios.

Un hombre se acercó al gran maestro sufí Bayazid, (nacido alrededor de 780 d.C.) y dijo, “He ayunado y orado por treinta años y no he encontrado la beatitud de que hablas.”  Bayazid contestó, “Si ayunas y oras otros trescientos años no la encontrarás.  “¿Cómo es eso?”, respondió el hombre.  “Tu egolatría actúa como un velo entre tú y Dios”, dijo el sabio.  “Dime la cura”, repuso el hombre con desesperación pero Bayazid le dio las malas noticias, “Es una cura que tú no puedes llevar a cabo”.  El hombre lo presionó sin descanso para que le revelara el secreto.  Al fin el maestro habló, “Ve al peluquero y rapa tu cabeza; quítate toda la ropa excepto el taparrabos.  Cuélgate una bolsa de nueces al cuello.  Ve al mercado y grita, ‘Cualquiera que me de un golpe en la nuca le doy una nuez.’ Entonces ve a la corte y haz lo mismo.”  El hombre respondió, “Yo no puedo hacer eso, dame otro remedio”.  Bayazid dijo, “Ese es el preludio indispensable para la cura, pero como te dije, eres incurable”.

Es más fácil para una persona dejar su fortuna que dejar su imagen de ser, “identidad” o “individualidad”.  Lo chistoso (bueno, es chistoso cuando uno llega a ver la verdad pero más bien triste antes de eso) es que es toda una fantasía inventada por el nafs o ser bajo, así como es el ego.

El chamán Yaqui don Juan Matus se refirió a eso como “importancia personal” y dijo que para descubrir y ver lo desconocido uno debe “borrar su historia personal”, igual como mi maestro Sheij Taner dice que debemos desaparecer.  En la psicología esotérica la llama identificación – nos identificamos con maneras de ser, otras personas y hasta cosas y nos imaginamos ser esas personas y actuamos como  ellas.  La gente compra ropa, carros, pinta su cabello, come y vive de maneras que coincida con su imagen de ser, auto-imagen, su percepción o fantasía inconsciente de quién es.  Recompensa su inseguridad personal con mentiras para aparentar una “importancia personal”.  Todo, por supuesto, sin querer o saber.

No saber, es decir, no estar consciente de eso es lo peor y esa es la condición de casi total del mundo.  Todos negamos que sea la verdad… hasta que empezamos a practicar ejercicios de auto-observación y meditación para aprender a ser objetivos y honestos con nosotros mismos.

Don Juan dijo, “…Buscar la libertad es el único impulso que conozco.  La libertad de volar al infinito por ahí.  La libertad de disolverse; despegarse; ser como la flama de una vela, la cual, a pesar de ser comparado a la luz de mil millones de estrellas, se queda intacta, porque nunca fingió ser más de lo que es: un mera vela”.

En el Hinduismo la libertad se llama moksha.  Dependiendo de la rama de la religión, el Hinduismo es muy variado en sus creencias, puede significar la libertad del ciclo de nacer y renacer, es decir, la libertad significa para ellos que uno no nace o reencarna de nuevo por haber logrado la realización o iluminación.  O más como otras escuelas místicas, la libertad se crea significa la libertad de la maya (la ilusión de este mundo) y el apego a ello.  Libre del control del mundo, un estado de ver la realidad detrás de la fachada.

Antes de que pueda lograr esta libertad uno tiene que ver que es el apego y el control que tiene el mundo.  Uno tiene que sentir el peso del tirón del mundo y sus cosas.

El ser humano, visto y sentido con los ojos y sentidos interiores, no es fijo ni pesa.  Es libre, fluido, expansivo y conectado a todo el universo.  Con el desarrollo del ego y la personalidad falsa, o sea el cuerpo fantasmagórico, el ser se fija, adquiera peso, se hace rígido, se pierde consciencia de su realidad cósmica y se atará con la maya o ilusión material del mundo.  Sólo con la muerte del ego y la limpieza del nafs puede uno adquirir de nuevo la ligereza y cognición perdida.  No es algo que pasa automáticamente.  Uno tiene que trabajar.  Uno tiene que invertir tiempo.  Si todo viene sin trabajo, si viene a todos automáticamente, ¿cuánto valdría?  El libre albedrío no existiría sin la posibilidad de rechazarlo, cerrar los ojos, cometer errores.  El Sufismo Islámico dice que Allah Dios quiere nuestra sumisión y obediencia, pero voluntariamente.  Como dice el Corán, “No hay coacción en la religión”, debemos escoger libremente.

Debemos escoger trabajar, invertir tiempo en prácticas espirituales como la meditación y la atención.  Las meditaciones de movimientos sagrados y la de la repetición de palabras sagradas, los nombres de Dios (dhikr), de lo cual hablábamos y hablaremos más pronto, son los métodos más eficaces para la elevación del nivel del nafs, el derrumbo del ego y el desarrollo de los sentidos interiores.

El de estar despierto requiere una elección consciente e intencional – la intensión de que habíamos hablado y como vamos a regresar.  Estar alerta significa más de lo que está pasando en los alrededores; es observarse a uno mismo e intencionalmente esforzándose por cortar las riendas del nafs/ego y sus reacciones violentas a situaciones y condiciones cotidianas de la vida.  Nadie puede llegar a la meta si es controlado por el miedo, el enojo, el orgullo, la arrogancia y la avaricia.  Todas las emociones son pesadas, nos atan, nos restringen y nos matan.  Todas ellas no son reales sino que constituyen parte del cuerpo fantasmagórico.  Ver eso requiere intensión y trabajo.  Si nacieras jorobado no sabrías como te sentirías sin la joroba.  Igual con el cuerpo fantasmagórico, no creerás su pesadez hasta que se te quite.

 

Continuaremos inshallah.

 

La Tariqa Sufí Ansariyya

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Intención #1- teoría y práctica

por Maestro Mohammad Abdullah Ansari

“Si en este mundo de imperfecciones buscamos todo lo bueno y bonito, existe la posibilidad de muchas decepciones.  Pero al mismo tiempo, si seguimos buscándolo, no buscando polvo y suciedad sino oro, lo encontraremos.  Y una vez que empezamos a encontrarlo, encontraremos más y más.  Llega un momento en la vida del buscador de la verdad cuando puede ver algo bueno en el peor hombre en el mundo.  Y cuando ha llegado a este punto, aunque lo bueno sea cubierto con miles de niveles de mal, él tocaría lo bueno, porque busca lo bueno y atrae lo bueno”. – Hazrat Inayat Khan

“Atrae lo bueno”, dijo este gran sufí, atraemos como imanes lo bueno o lo malo.  Parece que alguna gente tiene buena suerte y otra, mala suerte.  ¿O es que hacemos nuestra propia suerte?  Dios es Ar-Rahman y Ar-Rahim, el Compasivo y el Misericordioso.  El primero se refiere a la compasión y bondad que Él reparte sobre todo el mundo a todos igualmente, como Jesús dijo también, que el sol y la lluvia caen igualmente sobre todos.  Ar-Rahim es Su misericordia que va sólo a los que la merecen por su buena conducta.  ¿Entonces atrae la buena suerte por ser un buen chico o por hacer buenas obras?  No es tan sencillo.  Como mencionamos anteriormente, hay mala gente que hacen obras que benefician a mucha gente, o sea, personas que han hecho buenas obras pero que no fueron buena gente.  ¿Atraerían la compasión y misericordia de Dios – más bien, la conducta de cualquier persona provocó los cambios celulares y energéticos necesarios para hacerse un imán de la buena suerte?  Bueno, falta algo.  Falta la intensión correcta y el conocimiento del uso de la mente.  Para ser más preciso y no te engaño, no es realmente el uso de la mente, eso no se hace – eso se aclara cuando la verdadera naturaleza de la mente real o consciencia del corazón es conocido.  La que hace en realidad, es despejar el camino hacia la mente para que tu ser verdadero pueda funcionar.

Cuando uno se hace más consciente de la actividad del cerebro a través de formas de meditación y la práctica de auto-observación, se hace cada vez más obvia la confusión de ideas e impulsos contradictorios que corren constantemente allí.  Esta etapa puede ser tanto incomoda como instructiva.  Pero ahora la persona tiene la oportunidad de tomar decisiones reales, o sea, escoger entre opciones que realmente puede hacer avances beneficiosos para su vida.  La vida esencialmente es escoger entre una opción y otra.  Estamos haciendo elecciones continuamente a cada momento.  Para la persona normal ese proceso no es consciente, todo pasa de forma semi-automática.  Cuanto más despierta está la persona más clara se hace toda la actividad no visible tanto del cerebro y fuerzas internas de la persona como energías y movimientos externos de la persona.  Esa es la verdadera realidad de la vida material – su estructura no visible energética.

En lo que concierne al individuo, todo estriba en elecciones e intenciones.

En la Parábola del Sembrador, Jesús (la paz sea con él) nos cuenta, “Un agricultor salió a sembrar.  Mientras iba esparciendo la semilla, una parte cayó junto al camino; fue pisoteada, y los pájaros se la comieron.  Otra parte cayó sobre las piedras y, cuando brotó, las plantas se secaron por falta de humedad.  Otra parte de la semilla cayó entre espinos que, al crecer con ella, la ahogaron.  Pero otra parte cayó en buen terreno.  Brotó y produjo una cosecha que proporcionó cien veces más de lo que se había sembrado.”

En la explicación Jesús dijo la semilla es la palabra de Dios y, “Los que están junto al camino oyen, y luego viene el diablo y les quita la palabra del corazón… Los que están sobre las piedras son los que reciben la palabra con alegría cuando la oyen, pero no tienen raíz…. La semilla que cayó entre los espinos representa a los que oyen, pero según van caminando por la vida, los ahogan las preocupaciones, las riquezas y los placeres de la vida, y no maduran.  Pero la semilla que cayó en buen terreno representa a los de corazón noble y bueno, que oyen la palabra, la retienen y, porque perseveran producen una cosecha.”  (Biblia Lucas 8)

En todas las tradiciones se dice que el universo fue creado por la palabra.  ¿Qué significa eso?  Una vibración, también representada por una luz, igualmente una vibración.  La palabra que cayó sobre diferentes calidades de tierra, el camino, las piedras, entre los espinos y en el buen terreno, es la energía vibratoria divina, Ar-Rahman y Ar-Rahim, la Bondad de Dios y somos la tierra con diferentes grados de receptividad.

Es importante notar en este punto algo sumamente importante: Jesús, como todos los profetas y maestros místicos, explicó mucho acerca de la naturaleza no sólo de la vida sino de nosotros seres humanos.  ¿Por qué explicaría acerca de algo si no pudiéramos cambiar y corregirnos?  Eso es exactamente lo que nos han dicho – que hay diferentes estados o niveles de ser y que podemos elegir entre ellos – tenemos libre albedrío, podemos hacer elecciones – tenemos la posibilidad de alcanzar altas niveles de consciencia.  Son decisiones e intensiones que tomamos.  Cada momento podemos decidir a dónde vamos.

Se dice que la mente es poderosa y crea nuestra vida.  Como hemos hablado, tenemos tres mentes.  El cerebro es un órgano físico donde están los pensamientos, las imágenes, las resonancias vibratorias y los químicos los que manda a través del cuerpo produciendo las emociones, sensaciones y la consciencia física.  Pero ninguna de esas cosas se origina en el cerebro.  El cerebro recibe sus instrucciones o del nafs/ego o de la mente real.

La “suerte”, es una cuestión de la receptividad de la tierra (la persona) sobre la que cae la energía divina.  Si somos absorbentes, buen terreno, absorbemos y retenemos la palabra (las buenas vibraciones) que se manifiestan tanto en lo insustancial como lo sustancial, es decir, como la felicidad y también beneficios materiales.

Somos como instrumentos musicales y el cerebro es como el músico que toca las cuerdas.  El son tocado por el músico (el cerebro) corresponde y resuena con vibraciones armónicamente similares fuera de nosotros, a niveles psíquicos, espirituales y materiales.  Atraemos a nosotros lo que producimos en el cerebro.  Y, tenemos la opción de escoger lo que producimos en el cerebro.

Dije, tenemos la opción de escoger, porque es una opción que la mayoría de la población de la Tierra Firme rechaza.  Imagínate estando en un cuarto lleno de cosas maravillosas pero está oscuro y no puedes ver nada.  No escoges nada porque además de que no ves, no sabes lo que hay.  Ese es el estado del hombre normal.  ¿Por qué?  Es su enfoque e intensión.  El hombre normal ve el mundo y eso es lo que él quiere.  Él no sabe que el mundo material y las cosas son no más reflejos de un mundo no visible.  Él hombre está satisfecho con sombras de la realidad pero no sabe porque es como la tierra al lado del camino o como las piedras y entre los espinos.  No ha trabajado para cultivar su suelo para hacerlo más rico y receptivo.

Continuamos con los evangelios: Dijo Jesús, “Así que no se preocupen diciendo, ‘¿Qué comeremos?’ o ‘¿Qué beberemos?’ o ‘¿Con qué nos vestiremos?’  Porque los paganos buscan con afán todas estas cosas, y el Padre celestial sabe que ustedes las necesitan.  Pero busquen en todo el reino de Dios y su justicia, y se les darán además todas esas cosas…” (Mateo 6:31)

Los budistas dicen que es el deseo que causa todo el sufrimiento en el ser humano y el mundo.  No es totalmente cierto.  ¿Qué deseas?  Eso es lo importante.  Jesús explica indirectamente en la citación de arriba que el deseo por este mundo es el obstáculo entre el ser humano y el reino de Dios o los Cielos, que quiere decir, la consciencia elevada y el alivio de toda preocupación.

¡Hay que desear!  “Pidan, y se les dará; busquen, y encontrarán; llamen, y se les abrirá la puerta.  Porque todo el que pide, recibe; el que busca, encuentra; y al que llama, se le abrirá la puerta,” (Mateo 7-8)  ¿Qué quieres?  ¿Qué debes querer?  Continuaremos, inshallah

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El camino de la acción – Séptima Parte –

Por Sheij Mohammad Abdullah Ansari

 “No cesa de acercarse Mi siervo a Mí, por medio de sus actos de adoración (más de lo obligatorio) y las buenas acciones, hasta que lo ame (especialmente), y cuando lo amo, soy los oídos con que él escucha, los ojos con los que ve, la lengua con la que habla y la mano con la que agarra”.

Esto es un hadiz qudzi, una revelación de Dios recibida por el Profeta que no aparece en el Corán.  Yo considero este hadiz un principio clave del Sufismo.  Dice en el Corán que todo lo que existe en el universo está adorando a Dios continuamente.  Si se entiende adorar de la forma común, orar, hacer culto, expresiones de alabanza a Dios, etc. sería difícil entender cómo todo está adorando a Dios en cada momento.  Pero en el Corán adorar tiene otro significado, es más o menos equivalente al término islámico fitrah, algo como la naturaleza innata de una persona o cosa.  Así que adorar a Dios significa seguir el propósito que Dios propone para cada quien.  Todos los animales viven y actúan según su naturaleza, no tienen opciones, ni se les ocurre, un tigre actúa como un tigre, una araña como una araña, un serpiente como un serpiente, etc. así como también el sol, la luna, las olas del mar, todo… la única excepción es el ser humano.

El alma del ser humano ha llegado a un punto de desarrollo que requiere su participación consciente – estamos equipados con libre albedrío y tenemos que escoger entre las opciones como parte de nuestro desarrollo.  Nuestro avance o retroceso depende de las elecciones que hacemos.

Todo es parte de un Sistema puesto en lugar por Dios, todo está conectado, todo entrelazado, una cosa mueve otra y es movida por otra.  Cuanto más esfuerzo hacemos para vivir según las leyes universales, más en armonía con la Realidad, más ayuda llega de Dios, la Fuerza Divina.  Escogemos incorrectamente y las cosas dejan de encajar y una cadena de choques y dificultades resultan.  Escogemos correctamente entre las opciones que la vida nos presenta y poco a poco todo empieza a coincidir, encaja y en lugar de que la vida te resista todo se une para ayudarte y todo fluye como una maquina bien engrasada.

Prácticas espirituales como formas de meditación y oración son esenciales para ajustar y arreglar la mente y el enfoque pero la conducta de momento a momento es lo que nos conduce al estado de armonía con la Realidad, con Dios, el Reino de Dios en que Él se convierte en la fuerza que nos mueve.

Amarás a Yahvé tu Dios con todo tu corazón, con toda tu alma y con todas tus fuerzas. (Deuteronomio 6:5)

Amar aquí significa sintonizar con la frecuencia divina, conexión con Dios.  Amor es la frecuencia energética sobre la cual la guía de Dios corre.  Amar es una elección, no es algo automático, es parte de las elecciones que tenemos que tomar, parte de la conducta mencionada arriba.  Cada momento tenemos decisiones que hacer, elecciones que tomar, encajar con el Sistema Divino o no, amar (conectar) con Dios o amar el mundo, la materia – volar o hundir.

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El camino de la acción – Sexta Parte –

Por Sheij Mojammad Abdullah Ansari

 “La religión formal es una expresión material de creencias a través de rituales y reglas, mientras que las sendas interiores se concentran en la esencia de las enseñanzas de Dios y Sus profetas; así como en la acción, un esfuerzo para realmente vivir la enseñanza, para conectarse con la Energía Divina, y ser guiado directamente por la Fuente.”

Así terminó la parte 5 de esta serie.  Hay aquí dos puntos importantes para tratar: “la esencia de las enseñanzas de Dios”, y  “…acción, un esfuerzo para realmente vivir la enseñanza”,   junto a  las ramificaciones de ambos puntos.

Las personas que se embarcan en un camino interior (esotérico, oculto, oral) primero están motivadas por una vislumbre interior, una sensación de inquietud, algo dentro que les insinúa que no todo está bien o que debe haber más que esto, este mundo, y así viven llenos de insistentes preguntas: ¿por qué, por qué?, ¿por qué ésta vida y éste mundo? ¿qué es Dios?  Tal vez al principio buscan respuestas en la religión formal pero allí no encuentran satisfacción. Pueden detenerse en este punto del viaje, y volverse rebeldes, inconformistas, personas infelices o con problemas psicológicos.

O pueden seguir su búsqueda, probando enseñanzas de todo tipo, tal vez uniéndose con diferentes grupos, con resultados mixtos. Las opciones de sendas espirituales son grandes y variadas, hay muchos charlatanes, hay gurús sinceros pero mal guiados, hay maestros con métodos inventados o puramente intelectuales y también grupos con linajes auténticos pero obsoletos.  Si tienen mucha suerte se encuentran con maestros auténticos realmente conectados con la energía divina.

¿Qué provoca su inquietud?  ¿Qué buscan?  Todas las tradiciones espirituales caracterizan el mundo como una ilusión, como no real.  ¿Qué quieren decir?  Obviamente podemos ver, escuchar, sentir, etc. las cosas de este mundo, de modo que todo parece real.  También todas las religiones dicen que vamos a morir y que nuestra alma va a continuar en otro lugar, coinciden en que hay vida después de la vida terrenal.  La gente promedio escucha esas enseñanzas y aunque las cree en algún grado, no pasan de ser meras palabras, ya que la solidez del mundo y la “realidad” de los acontecimientos de sus vidas les resultan aún más reales, inmediatos e impactantes.

 Según el Sufismo sólo Dios es real y todo lo demás es “semi-real”, pues todo lo que existe es dependiente, es no auto-suficiente, perecedero, sólo Dios es permanente y todo depende de Él.  Las personas que “buscan a Dios” están buscando algo real. A diferencia de la religión formal, los sufíes queremos hacer una conexión directa con Dios en esta vida.  Este mundo fue diseñado por Dios con un solo propósito: revelarse a Sí mismo al ser humano, de modo que es una etapa en el desarrollo de nuestras almas.

Consciente o inconscientemente algunas personas intuyen la insustancialidad del mundo y la vida, y eso les provoca confusión e inestabilidad, así como ansiedad por encontrar respuestas.

Los caminos interiores son caminos de acción; lo que significa que hay trabajo que hacer – prácticas espirituales como son las diversas formas de meditación y prácticas para descubrir la verdadera realidad de uno mismo.  Todo lo que vemos con los ojos exteriores es una ilusión, una distorsión de una realidad más profunda e importante.  La única manera de ver la esencia, la realidad de las cosas, es quitar los velos que distorsionan su realidad esencial. Bajo la superficie de todo se encuentra la Energía Divina, Dios mismo.  De la misma manera dentro de todos los seres reside la Verdad en su totalidad, el universo íntegro, así todo está esperando ser conocido, descubierto.  Quitar la máscara que obscurece la divinidad enterrada dentro de nuestro ser, es el trabajo que todos estamos a destinados a realizar en un punto de nuestra existencia.                                                    Continuaremos, inshallah.

 

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El camino de la acción – Quinta Parte –

Por Sheij Mohammad Abdullah Ansari

Cuando decimos “religión” ¿de qué estamos hablando?  Automáticamente pensamos en la Iglesia, la Mezquita, la Sinagoga, en sacerdotes, imames y otras personas asignadas por las instituciones religiosas para dirigir a la gente en ciertos rituales.  La palabra clave aquí es “institución”, pues la religión hoy en día se ha convertido en una institución. Tanto como si fuera una gran compañía con su jerarquía de jefes y subordinados.  ¿Crees que eso es lo que Dios estaba diciendo a través de Sus profetas?

En el Corán la palabra que se traduce comúnmente como religión es “din”.  Pero la palabra “din” en realidad no significa religión sino manera de vivir.  El sura (capítulo) 3 (3:19) del Corán dice: “Ciertamente, la Religión, para Dios, es el Islam…”. Otro traductor lo traduce así: “Ciertamente, la única religión [verdadera] ante Dios es la autosumisión [del hombre] a Él…” lo cual está más cerca al significado original.  Din es una forma de vivir en armonía con las realidades del universo o la existencia, es la forma que los profetas enseñaron.  La palabra “islam” significa sumisión, es decir aceptar a Dios y vivir de acuerdo a sus leyes. Así que la cita del Corán significa que la forma correcta de vivir es someternos a Dios.  No dice nada de una “religión” sino que habla de una forma de vivir.

Dije en la parte anterior de esta serie que Jesús no enseñó una nueva religión sino una forma de vivir, “Si leemos solamente las palabras de Jesús en los evangelios… encontramos un sistema de vida que coincide con las realidades universales, es decir, las leyes básicas de Dios, sin un exceso de rituales y detalles.  Vemos un sistema basado en el comportamiento (conducta recta), el amor al prójimo…”.  Vemos en los hadiz, la tradición del Profeta Muhammad, lo que él dijo e hizo, y reconocemos que él también predicó el mismo mensaje de amor y comunidad, ternura, tolerancia y ayuda mutua.

He dicho en varias ocasiones que Dios explicó la ciencia de cómo funciona el mundo a Sus profetas y la gente inventó la religión.  También que si pudieras seguir, realmente seguir, las enseñanzas de los profetas, lograrías la “iluminación”, la unificación con Dios, y también que amamos a Dios a través de su creación.  El amor es la ausencia de ego.  Otra forma de decirlo es ésta: el amor es la frecuencia de onda a través de la cual conectamos con Dios y Su guía, mientras que el ego es lo que bloquea la transmisión, nubla la recepción.

Nuestro comportamiento con la gente es el que expresa nuestra verdadera religión, no importa que nombre usemos.  Cada acto de buenos modales, generosidad, ayuda, honestidad, etcétera, limpia cada vez más la suciedad que obscurece nuestra realidad divina.  No hay otra razón para que Dios nos haya enviado a la tierra y a estos cuerpos.  Todo es parte de un proceso de entrenamiento y desarrollo del alma.

Somos sufíes.  ¿Qué es eso?  El Sufismo es la versión actual de la rama mística de la enseñanza perenne que Dios envió paralelamente con las revelaciones proféticas a la gente.  Un ejemplo es Moisés, Moisés bajó de la montaña con las instrucciones y reglas para la gente en general, la llamada religión.  Al mismo tiempo llegó con otra enseñanza, una más profunda, para las personas que buscaban una relación personal e íntima con Dios.  Ese camino se describe de varias formas: la enseñanza oral, esotérica o mística.  La rama mística del tiempo de Moisés era la Cábala.  Los primeros seguidores de Jesús eran gnósticos y el Profeta Muhammad enseñó los métodos a unos de sus discípulos.

Todo lo que existe tiene dos aspectos, uno interior y otro exterior.  Este tema es muy extenso y lo abarcaremos con mayor profundidad más adelante, ahora se trata de la distinción entre la religión formal de la gente promedio y la senda mística o interna.  La religión formal es una expresión material de creencias a través de rituales y reglas, mientras que las sendas interiores se concentran en la esencia de las enseñanzas de Dios y Sus profetas; así como en la acción, un esfuerzo para realmente vivir la enseñanza, para conectarse con la Energía Divina, y ser guiado directamente por la Fuente.  Continuaremos, inshallah.

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El camino de la acción – Cuarta Parte-

Por Sheij Mohammad Abdullah Ansari

 Jesús acusa a escribas y fariseos

Entonces habló Jesús a la gente y a sus discípulos, diciendo: “En la cátedra de Moisés se sientan los escribas y los fariseos.  Así que todo lo que os digan que guardéis, guardadlo y hacedlo; más no hagáis conforme a sus obras, porque dicen, y no hacen. Porque atan cargas pesadas y difíciles de llevar, y las ponen sobre los hombros de los hombres; pero ellos ni con un dedo quieren moverlas. Antes, hacen todas sus obras para ser vistos por los hombres. Pues ensanchan sus filacterias, y extienden los flecos de sus mantos; y aman los primeros asientos en las cenas, y las primeras sillas en las sinagogas, y las salutaciones en las plazas, y que los hombres los llamen: Rabí, Rabí…” (Nuevo Testamento, Mateo 23:1-7)

Los fariseos eran los eruditos, escolásticos y autoridades judías en el tiempo de Jesús (Yeshua).  En cada religión vemos una situación similar: cada vez que Dios revela a un profeta la ciencia acerca de cómo funcionan las cosas, el mundo, el universo y la existencia, y al morir el profeta, poco a poquito, se acumulan por encima de los principios sencillos y claros de Dios enseñados por el profeta, un montón de interpretaciones cada vez más complicadas, así como también reglas y rituales adicionales que el profeta no predicó. Todo eso dentro de grupos que aparentan autoridad y exigen obediencia.

Había 124,000 profetas a lo largo de esta etapa de la existencia de humana en la tierra. De esa forma la realidad de la existencia y la manera de encajar felizmente en  ella, fue extendida por todas partes del mundo y a todas las sociedades y tipo de gente. También fue necesario que hubiera tantos profetas por lo explicado arriba: la enseñanza empezaba a degenerar gradualmente con tiempo, y Dios tenía que enviar el mensaje una y otra vez.

“No piensen que yo he venido a anular la ley de Moisés o las enseñanzas de los profetas. No he venido a anularlas, sino a darles su verdadero significado.…” (Nuevo Testamento Mateo 5:17)

Así que, cuando la verdadera esencia de lo que Dios reveló a Moisés había sido enterrada bajo rituales y reglas complicadas y difíciles, y la religión era dirigida por hipócritas, Dios inculcó a Jesús el espíritu profético, guiándolo para que  purifique las enseñanzas, haciéndolas sencillas y fáciles de entender.

Si leemos solamente las palabras de Jesús en los evangelios, tanto los aceptados por la Iglesia e incluidos en el Nuevo Testamento, como los otros descubiertos más tarde (los descubierto en Egipto en 1945) encontramos un sistema de vida que coincide con las realidades universales, es decir, las leyes básicas de Dios, sin un exceso de rituales y detalles.  Vemos un sistema basado en el comportamiento (conducta recta), el amor al prójimo y rechazo de las autoridades religiosas de su época: “Pero no permitan que a ustedes se les llame “Rabí”, porque tienen un solo Maestro y todos ustedes son hermanos.” (Nuevo Testamento, Mateo 23:8)

No pasó mucho tiempo antes de que lo que Jesús explicó a la gente empezara a complicarse, y así algo sencillo y directo creció hasta ser algo muy diferente de lo que había explicado el Profeta Jesús. El patrón de la degeneración del Judaísmo, la enseñanza de Moisés, se volvió  a repetir.

Como había sucedido innumerables veces en el pasado, Dios o la Energía Suprema, tuvo que enviar el mensaje nuevamente, esta vez al Profeta Muhammad ibn Abdullah (s.a.w.). Dios mandó al arcángel Gabriel para instruir al Profeta Muhammad en la manera de vivir según el sistema del universo (din en árabe, muchas veces mal entendido como “religión” –pronto volveremos a hablar de eso-).  Igual que en el caso del Profeta Jesús (la paz sea con él) el Profeta Muhammad no fue enviado para destruir nada sino para reafirmar las enseñanzas de los profetas anteriores.  Continuaremos, inshallah.

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El camino de la acción – Tercera Parte-

Por Sheij Mohammad Abdullah Ansari

 “Tu tarea no es buscar amor, sino buscar y encontrar dentro de ti mismo todas las barreras que has construido en contra del amor.”

 Mevlana Jalaluddin Rumi (1207-1273 AD)

 Por haber perdido la conexión íntima y directa con Dios por el apego a este mundo material y por haber creado una personalidad imaginaria, una imagen de ser, un ego, la gente inconscientemente se siente perdida y llena de miedo.  Para aliviar esa sensación busca una forma de amor, el amor emocional.  Esa forma de amor, en muchos casos, conduce al sufrimiento porque está basada en la satisfacción del ego, en una necesidad personal egocéntrica.  Ese no es el amor de que habla Hazrat Rumi en la cita de arriba.  El amor real no es una emoción sino una frecuencia que nos conecta con la energía divina y la guía de Dios.  En términos prácticos, es decir, en la práctica, el amor real es como el amor emocional pero sin interés, sin buscar algo como respuesta, sin recompensa.  Es amor por Dios expresado a través del amor al prójimo.  Amamos a Dios a través de Su creación.  Al no buscar nada en el amor, algo interesante sucede: cuanto más amamos, más nos aman los demás.  Como hemos dicho, el amor es la ausencia del ego.

En la senda espiritual nuestra primer tarea es adquirir conocimiento, debemos buscar de manera intelectual para saber qué es la realidad de este mundo, así como la nuestra, y para saber qué debemos hacer para experimentar personalmente la verdadera realidad: conocer, sentir y ver a Dios.  Una vez que tenemos una idea de cómo son las cosas, debemos trabajar para conocernos a nosotros mismos, es decir,  eliminar todas las barreras que en nosotros están bloqueando la esencia fundamental, el amor divino que todos tenemos dentro.  Nuestra realidad es divina pero no nos sentimos nada divinos porque hemos construido una irrealidad encima. Y la prueba está en eso mismo, en que no nos sentimos divinos y no actuamos como divinos, de modo que algo está obstaculizando la realidad.

Todo en el universo es orgánico.  Todo nace, crece y cambia de forma, y nosotros, los seres humanos, no somos excepciones.  Dios nos sacó de Su esencia y nos envió hacia un proceso de desarrollo.  Nuestra alma empezó de una forma embriológica con el potencial para crecer.  Fuimos por un viaje a través de diferentes mundos, etapas de desarrollo (que por ahora no recordamos) hasta que llegamos aquí al mundo material, la forma más densa de energía.  Llegamos todavía incompletos con todavía mucho que hacer para completar nuestro desarrollo y llegar a ser humanos reales y completos (insan-i-kamil).  El mundo de energía densa nos brinda una oportunidad tangible para encontrar la Verdad y experimentar la realidad de Dios.

Tal como fue explicado en las partes anteriores de esta serie, nuestro progreso se interrumpe por la propia naturaleza de este mundo tan atractivo y tentador.  Nos enamoramos del mundo y olvidamos nuestra misión y nuestra realidad intrínseca. Pero la lucha contra los obstáculos es la misma razón por la cual estamos aquí, la fricción de la lucha, el choque entre lo positivo y lo negativo produce energía, y la energía nos alimenta como la comida alimenta el niño y lo hace crecer, la energía producida por la lucha, tanto interna como externa, hace crecer el alma, el cuerpo energético con el que vamos a continuar la próxima etapa de nuestro viaje espiritual, ya sea de regreso a la tierra o hacia otros mundos o dimensiones.

La parte anterior de esta serie terminaba diciendo: “…Pero aun así, algunas personas, en algún momento de sus vidas, empiezan a sentir ese miedo (aún si no lo reconocen como miedo) y empiezan a cuestionar y preguntarse, pues sienten que algo está mal y quieren saber…”  “Quieren saber…”  “Querer” implica intención, búsqueda, elección.  Este mundo es el mundo del libre albedrío.  Nada pasa hasta que tomamos una decisión.  Continuaremos…

 La Tariqa Sufí Ansariyya

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