El camino de la acción – Séptima Parte –

Por Sheij Mohammad Abdullah Ansari

 “No cesa de acercarse Mi siervo a Mí, por medio de sus actos de adoración (más de lo obligatorio) y las buenas acciones, hasta que lo ame (especialmente), y cuando lo amo, soy los oídos con que él escucha, los ojos con los que ve, la lengua con la que habla y la mano con la que agarra”.

Esto es un hadiz qudzi, una revelación de Dios recibida por el Profeta que no aparece en el Corán.  Yo considero este hadiz un principio clave del Sufismo.  Dice en el Corán que todo lo que existe en el universo está adorando a Dios continuamente.  Si se entiende adorar de la forma común, orar, hacer culto, expresiones de alabanza a Dios, etc. sería difícil entender cómo todo está adorando a Dios en cada momento.  Pero en el Corán adorar tiene otro significado, es más o menos equivalente al término islámico fitrah, algo como la naturaleza innata de una persona o cosa.  Así que adorar a Dios significa seguir el propósito que Dios propone para cada quien.  Todos los animales viven y actúan según su naturaleza, no tienen opciones, ni se les ocurre, un tigre actúa como un tigre, una araña como una araña, un serpiente como un serpiente, etc. así como también el sol, la luna, las olas del mar, todo… la única excepción es el ser humano.

El alma del ser humano ha llegado a un punto de desarrollo que requiere su participación consciente – estamos equipados con libre albedrío y tenemos que escoger entre las opciones como parte de nuestro desarrollo.  Nuestro avance o retroceso depende de las elecciones que hacemos.

Todo es parte de un Sistema puesto en lugar por Dios, todo está conectado, todo entrelazado, una cosa mueve otra y es movida por otra.  Cuanto más esfuerzo hacemos para vivir según las leyes universales, más en armonía con la Realidad, más ayuda llega de Dios, la Fuerza Divina.  Escogemos incorrectamente y las cosas dejan de encajar y una cadena de choques y dificultades resultan.  Escogemos correctamente entre las opciones que la vida nos presenta y poco a poco todo empieza a coincidir, encaja y en lugar de que la vida te resista todo se une para ayudarte y todo fluye como una maquina bien engrasada.

Prácticas espirituales como formas de meditación y oración son esenciales para ajustar y arreglar la mente y el enfoque pero la conducta de momento a momento es lo que nos conduce al estado de armonía con la Realidad, con Dios, el Reino de Dios en que Él se convierte en la fuerza que nos mueve.

Amarás a Yahvé tu Dios con todo tu corazón, con toda tu alma y con todas tus fuerzas. (Deuteronomio 6:5)

Amar aquí significa sintonizar con la frecuencia divina, conexión con Dios.  Amor es la frecuencia energética sobre la cual la guía de Dios corre.  Amar es una elección, no es algo automático, es parte de las elecciones que tenemos que tomar, parte de la conducta mencionada arriba.  Cada momento tenemos decisiones que hacer, elecciones que tomar, encajar con el Sistema Divino o no, amar (conectar) con Dios o amar el mundo, la materia – volar o hundir.

La Tariqa Sufí Ansariyya

mojamadabdula@gmail.com        mohammad.abdullah.18041@facebook.com   sufiansariblog.blogspot.mx       https://sufiansari.wordpress.com/

Anuncios

El camino de la acción – Sexta Parte –

Por Sheij Mojammad Abdullah Ansari

 “La religión formal es una expresión material de creencias a través de rituales y reglas, mientras que las sendas interiores se concentran en la esencia de las enseñanzas de Dios y Sus profetas; así como en la acción, un esfuerzo para realmente vivir la enseñanza, para conectarse con la Energía Divina, y ser guiado directamente por la Fuente.”

Así terminó la parte 5 de esta serie.  Hay aquí dos puntos importantes para tratar: “la esencia de las enseñanzas de Dios”, y  “…acción, un esfuerzo para realmente vivir la enseñanza”,   junto a  las ramificaciones de ambos puntos.

Las personas que se embarcan en un camino interior (esotérico, oculto, oral) primero están motivadas por una vislumbre interior, una sensación de inquietud, algo dentro que les insinúa que no todo está bien o que debe haber más que esto, este mundo, y así viven llenos de insistentes preguntas: ¿por qué, por qué?, ¿por qué ésta vida y éste mundo? ¿qué es Dios?  Tal vez al principio buscan respuestas en la religión formal pero allí no encuentran satisfacción. Pueden detenerse en este punto del viaje, y volverse rebeldes, inconformistas, personas infelices o con problemas psicológicos.

O pueden seguir su búsqueda, probando enseñanzas de todo tipo, tal vez uniéndose con diferentes grupos, con resultados mixtos. Las opciones de sendas espirituales son grandes y variadas, hay muchos charlatanes, hay gurús sinceros pero mal guiados, hay maestros con métodos inventados o puramente intelectuales y también grupos con linajes auténticos pero obsoletos.  Si tienen mucha suerte se encuentran con maestros auténticos realmente conectados con la energía divina.

¿Qué provoca su inquietud?  ¿Qué buscan?  Todas las tradiciones espirituales caracterizan el mundo como una ilusión, como no real.  ¿Qué quieren decir?  Obviamente podemos ver, escuchar, sentir, etc. las cosas de este mundo, de modo que todo parece real.  También todas las religiones dicen que vamos a morir y que nuestra alma va a continuar en otro lugar, coinciden en que hay vida después de la vida terrenal.  La gente promedio escucha esas enseñanzas y aunque las cree en algún grado, no pasan de ser meras palabras, ya que la solidez del mundo y la “realidad” de los acontecimientos de sus vidas les resultan aún más reales, inmediatos e impactantes.

 Según el Sufismo sólo Dios es real y todo lo demás es “semi-real”, pues todo lo que existe es dependiente, es no auto-suficiente, perecedero, sólo Dios es permanente y todo depende de Él.  Las personas que “buscan a Dios” están buscando algo real. A diferencia de la religión formal, los sufíes queremos hacer una conexión directa con Dios en esta vida.  Este mundo fue diseñado por Dios con un solo propósito: revelarse a Sí mismo al ser humano, de modo que es una etapa en el desarrollo de nuestras almas.

Consciente o inconscientemente algunas personas intuyen la insustancialidad del mundo y la vida, y eso les provoca confusión e inestabilidad, así como ansiedad por encontrar respuestas.

Los caminos interiores son caminos de acción; lo que significa que hay trabajo que hacer – prácticas espirituales como son las diversas formas de meditación y prácticas para descubrir la verdadera realidad de uno mismo.  Todo lo que vemos con los ojos exteriores es una ilusión, una distorsión de una realidad más profunda e importante.  La única manera de ver la esencia, la realidad de las cosas, es quitar los velos que distorsionan su realidad esencial. Bajo la superficie de todo se encuentra la Energía Divina, Dios mismo.  De la misma manera dentro de todos los seres reside la Verdad en su totalidad, el universo íntegro, así todo está esperando ser conocido, descubierto.  Quitar la máscara que obscurece la divinidad enterrada dentro de nuestro ser, es el trabajo que todos estamos a destinados a realizar en un punto de nuestra existencia.                                                    Continuaremos, inshallah.

 

La Tariqa Sufí Ansariyya

mojamadabdula@gmail.com  mohammad.abdullah.18041@facebook.com

sufiansariblog.blogspot.mx

El camino de la acción – Quinta Parte –

Por Sheij Mohammad Abdullah Ansari

Cuando decimos “religión” ¿de qué estamos hablando?  Automáticamente pensamos en la Iglesia, la Mezquita, la Sinagoga, en sacerdotes, imames y otras personas asignadas por las instituciones religiosas para dirigir a la gente en ciertos rituales.  La palabra clave aquí es “institución”, pues la religión hoy en día se ha convertido en una institución. Tanto como si fuera una gran compañía con su jerarquía de jefes y subordinados.  ¿Crees que eso es lo que Dios estaba diciendo a través de Sus profetas?

En el Corán la palabra que se traduce comúnmente como religión es “din”.  Pero la palabra “din” en realidad no significa religión sino manera de vivir.  El sura (capítulo) 3 (3:19) del Corán dice: “Ciertamente, la Religión, para Dios, es el Islam…”. Otro traductor lo traduce así: “Ciertamente, la única religión [verdadera] ante Dios es la autosumisión [del hombre] a Él…” lo cual está más cerca al significado original.  Din es una forma de vivir en armonía con las realidades del universo o la existencia, es la forma que los profetas enseñaron.  La palabra “islam” significa sumisión, es decir aceptar a Dios y vivir de acuerdo a sus leyes. Así que la cita del Corán significa que la forma correcta de vivir es someternos a Dios.  No dice nada de una “religión” sino que habla de una forma de vivir.

Dije en la parte anterior de esta serie que Jesús no enseñó una nueva religión sino una forma de vivir, “Si leemos solamente las palabras de Jesús en los evangelios… encontramos un sistema de vida que coincide con las realidades universales, es decir, las leyes básicas de Dios, sin un exceso de rituales y detalles.  Vemos un sistema basado en el comportamiento (conducta recta), el amor al prójimo…”.  Vemos en los hadiz, la tradición del Profeta Muhammad, lo que él dijo e hizo, y reconocemos que él también predicó el mismo mensaje de amor y comunidad, ternura, tolerancia y ayuda mutua.

He dicho en varias ocasiones que Dios explicó la ciencia de cómo funciona el mundo a Sus profetas y la gente inventó la religión.  También que si pudieras seguir, realmente seguir, las enseñanzas de los profetas, lograrías la “iluminación”, la unificación con Dios, y también que amamos a Dios a través de su creación.  El amor es la ausencia de ego.  Otra forma de decirlo es ésta: el amor es la frecuencia de onda a través de la cual conectamos con Dios y Su guía, mientras que el ego es lo que bloquea la transmisión, nubla la recepción.

Nuestro comportamiento con la gente es el que expresa nuestra verdadera religión, no importa que nombre usemos.  Cada acto de buenos modales, generosidad, ayuda, honestidad, etcétera, limpia cada vez más la suciedad que obscurece nuestra realidad divina.  No hay otra razón para que Dios nos haya enviado a la tierra y a estos cuerpos.  Todo es parte de un proceso de entrenamiento y desarrollo del alma.

Somos sufíes.  ¿Qué es eso?  El Sufismo es la versión actual de la rama mística de la enseñanza perenne que Dios envió paralelamente con las revelaciones proféticas a la gente.  Un ejemplo es Moisés, Moisés bajó de la montaña con las instrucciones y reglas para la gente en general, la llamada religión.  Al mismo tiempo llegó con otra enseñanza, una más profunda, para las personas que buscaban una relación personal e íntima con Dios.  Ese camino se describe de varias formas: la enseñanza oral, esotérica o mística.  La rama mística del tiempo de Moisés era la Cábala.  Los primeros seguidores de Jesús eran gnósticos y el Profeta Muhammad enseñó los métodos a unos de sus discípulos.

Todo lo que existe tiene dos aspectos, uno interior y otro exterior.  Este tema es muy extenso y lo abarcaremos con mayor profundidad más adelante, ahora se trata de la distinción entre la religión formal de la gente promedio y la senda mística o interna.  La religión formal es una expresión material de creencias a través de rituales y reglas, mientras que las sendas interiores se concentran en la esencia de las enseñanzas de Dios y Sus profetas; así como en la acción, un esfuerzo para realmente vivir la enseñanza, para conectarse con la Energía Divina, y ser guiado directamente por la Fuente.  Continuaremos, inshallah.

La Tariqa Sufí Ansariyya

mojamadabdula@gmail.com        mohammad.abdullah.18041@facebook.com    sufiansariblog.blogspot.mx       https://sufiansari.wordpress.com/

El camino de la acción – Cuarta Parte-

Por Sheij Mohammad Abdullah Ansari

 Jesús acusa a escribas y fariseos

Entonces habló Jesús a la gente y a sus discípulos, diciendo: “En la cátedra de Moisés se sientan los escribas y los fariseos.  Así que todo lo que os digan que guardéis, guardadlo y hacedlo; más no hagáis conforme a sus obras, porque dicen, y no hacen. Porque atan cargas pesadas y difíciles de llevar, y las ponen sobre los hombros de los hombres; pero ellos ni con un dedo quieren moverlas. Antes, hacen todas sus obras para ser vistos por los hombres. Pues ensanchan sus filacterias, y extienden los flecos de sus mantos; y aman los primeros asientos en las cenas, y las primeras sillas en las sinagogas, y las salutaciones en las plazas, y que los hombres los llamen: Rabí, Rabí…” (Nuevo Testamento, Mateo 23:1-7)

Los fariseos eran los eruditos, escolásticos y autoridades judías en el tiempo de Jesús (Yeshua).  En cada religión vemos una situación similar: cada vez que Dios revela a un profeta la ciencia acerca de cómo funcionan las cosas, el mundo, el universo y la existencia, y al morir el profeta, poco a poquito, se acumulan por encima de los principios sencillos y claros de Dios enseñados por el profeta, un montón de interpretaciones cada vez más complicadas, así como también reglas y rituales adicionales que el profeta no predicó. Todo eso dentro de grupos que aparentan autoridad y exigen obediencia.

Había 124,000 profetas a lo largo de esta etapa de la existencia de humana en la tierra. De esa forma la realidad de la existencia y la manera de encajar felizmente en  ella, fue extendida por todas partes del mundo y a todas las sociedades y tipo de gente. También fue necesario que hubiera tantos profetas por lo explicado arriba: la enseñanza empezaba a degenerar gradualmente con tiempo, y Dios tenía que enviar el mensaje una y otra vez.

“No piensen que yo he venido a anular la ley de Moisés o las enseñanzas de los profetas. No he venido a anularlas, sino a darles su verdadero significado.…” (Nuevo Testamento Mateo 5:17)

Así que, cuando la verdadera esencia de lo que Dios reveló a Moisés había sido enterrada bajo rituales y reglas complicadas y difíciles, y la religión era dirigida por hipócritas, Dios inculcó a Jesús el espíritu profético, guiándolo para que  purifique las enseñanzas, haciéndolas sencillas y fáciles de entender.

Si leemos solamente las palabras de Jesús en los evangelios, tanto los aceptados por la Iglesia e incluidos en el Nuevo Testamento, como los otros descubiertos más tarde (los descubierto en Egipto en 1945) encontramos un sistema de vida que coincide con las realidades universales, es decir, las leyes básicas de Dios, sin un exceso de rituales y detalles.  Vemos un sistema basado en el comportamiento (conducta recta), el amor al prójimo y rechazo de las autoridades religiosas de su época: “Pero no permitan que a ustedes se les llame “Rabí”, porque tienen un solo Maestro y todos ustedes son hermanos.” (Nuevo Testamento, Mateo 23:8)

No pasó mucho tiempo antes de que lo que Jesús explicó a la gente empezara a complicarse, y así algo sencillo y directo creció hasta ser algo muy diferente de lo que había explicado el Profeta Jesús. El patrón de la degeneración del Judaísmo, la enseñanza de Moisés, se volvió  a repetir.

Como había sucedido innumerables veces en el pasado, Dios o la Energía Suprema, tuvo que enviar el mensaje nuevamente, esta vez al Profeta Muhammad ibn Abdullah (s.a.w.). Dios mandó al arcángel Gabriel para instruir al Profeta Muhammad en la manera de vivir según el sistema del universo (din en árabe, muchas veces mal entendido como “religión” –pronto volveremos a hablar de eso-).  Igual que en el caso del Profeta Jesús (la paz sea con él) el Profeta Muhammad no fue enviado para destruir nada sino para reafirmar las enseñanzas de los profetas anteriores.  Continuaremos, inshallah.

 La Tariqa Sufí Ansariyya

mojamadabdula@gmail.com        mohammad.abdullah.18041@facebook.com    sufiansariblog.blogspot.mx       https://sufiansari.wordpress.com/

El camino de la acción – Tercera Parte-

Por Sheij Mohammad Abdullah Ansari

 “Tu tarea no es buscar amor, sino buscar y encontrar dentro de ti mismo todas las barreras que has construido en contra del amor.”

 Mevlana Jalaluddin Rumi (1207-1273 AD)

 Por haber perdido la conexión íntima y directa con Dios por el apego a este mundo material y por haber creado una personalidad imaginaria, una imagen de ser, un ego, la gente inconscientemente se siente perdida y llena de miedo.  Para aliviar esa sensación busca una forma de amor, el amor emocional.  Esa forma de amor, en muchos casos, conduce al sufrimiento porque está basada en la satisfacción del ego, en una necesidad personal egocéntrica.  Ese no es el amor de que habla Hazrat Rumi en la cita de arriba.  El amor real no es una emoción sino una frecuencia que nos conecta con la energía divina y la guía de Dios.  En términos prácticos, es decir, en la práctica, el amor real es como el amor emocional pero sin interés, sin buscar algo como respuesta, sin recompensa.  Es amor por Dios expresado a través del amor al prójimo.  Amamos a Dios a través de Su creación.  Al no buscar nada en el amor, algo interesante sucede: cuanto más amamos, más nos aman los demás.  Como hemos dicho, el amor es la ausencia del ego.

En la senda espiritual nuestra primer tarea es adquirir conocimiento, debemos buscar de manera intelectual para saber qué es la realidad de este mundo, así como la nuestra, y para saber qué debemos hacer para experimentar personalmente la verdadera realidad: conocer, sentir y ver a Dios.  Una vez que tenemos una idea de cómo son las cosas, debemos trabajar para conocernos a nosotros mismos, es decir,  eliminar todas las barreras que en nosotros están bloqueando la esencia fundamental, el amor divino que todos tenemos dentro.  Nuestra realidad es divina pero no nos sentimos nada divinos porque hemos construido una irrealidad encima. Y la prueba está en eso mismo, en que no nos sentimos divinos y no actuamos como divinos, de modo que algo está obstaculizando la realidad.

Todo en el universo es orgánico.  Todo nace, crece y cambia de forma, y nosotros, los seres humanos, no somos excepciones.  Dios nos sacó de Su esencia y nos envió hacia un proceso de desarrollo.  Nuestra alma empezó de una forma embriológica con el potencial para crecer.  Fuimos por un viaje a través de diferentes mundos, etapas de desarrollo (que por ahora no recordamos) hasta que llegamos aquí al mundo material, la forma más densa de energía.  Llegamos todavía incompletos con todavía mucho que hacer para completar nuestro desarrollo y llegar a ser humanos reales y completos (insan-i-kamil).  El mundo de energía densa nos brinda una oportunidad tangible para encontrar la Verdad y experimentar la realidad de Dios.

Tal como fue explicado en las partes anteriores de esta serie, nuestro progreso se interrumpe por la propia naturaleza de este mundo tan atractivo y tentador.  Nos enamoramos del mundo y olvidamos nuestra misión y nuestra realidad intrínseca. Pero la lucha contra los obstáculos es la misma razón por la cual estamos aquí, la fricción de la lucha, el choque entre lo positivo y lo negativo produce energía, y la energía nos alimenta como la comida alimenta el niño y lo hace crecer, la energía producida por la lucha, tanto interna como externa, hace crecer el alma, el cuerpo energético con el que vamos a continuar la próxima etapa de nuestro viaje espiritual, ya sea de regreso a la tierra o hacia otros mundos o dimensiones.

La parte anterior de esta serie terminaba diciendo: “…Pero aun así, algunas personas, en algún momento de sus vidas, empiezan a sentir ese miedo (aún si no lo reconocen como miedo) y empiezan a cuestionar y preguntarse, pues sienten que algo está mal y quieren saber…”  “Quieren saber…”  “Querer” implica intención, búsqueda, elección.  Este mundo es el mundo del libre albedrío.  Nada pasa hasta que tomamos una decisión.  Continuaremos…

 La Tariqa Sufí Ansariyya

mojamadabdula@gmail.com        mohammad.abdullah.18041@facebook.com
sufiansariblog.blogspot.mx       https://sufiansari.wordpress.com/

El camino de la acción – Segunda Parte –

Por Sheij Mohammad Abdullah Ansari

 Escribí en la parte anterior de esta serie:

“Las enseñanzas de Cristo y de Muhammad (la paz sea con ellos) son, en realidad, métodos para lograr la “iluminación”, la “realización”, el “nirvana”, la Unidad con Dios. Todas ellas son expresiones que aluden a la razón por la cual estamos aquí en la tierra, y que consiste en aprender cómo sintonizarnos con la frecuencia divina. Si pudiéramos hacer lo que ellos nos explicaron, lograríamos inmediatamente la meta, conocer a Dios y lograr la iluminación.  Sus palabras eran (son) el método.”

¿Qué dijeron los profetas?  No estamos hablando de rituales, detalles en la forma de orar, ropa, comida, ni nada de eso.  Vamos a analizar exactamente qué era lo que los profetas estaban diciendo.  ¿Cuál es la esencia de las enseñanzas de todos los miles de profetas que han existido?

Jesús dijo, “Les aseguro que si ustedes no cambian y se vuelven como niños, no entrarán en el reino de los cielos. El más importante en el reino de los cielos es el que se humilla y se vuelve como este niño” (Mateo 18:1-5)

Al nacer estábamos íntimamente conectados con Dios. Pronto esa conexión empieza a debilitarse, primero con necesidades físicas, luego, poco a poco, con deseos, pues vemos cosas y las queremos. Al principio es por curiosidad, pues es parte del proceso de aprender los asuntos de la vida material.  Al crecer estamos tan distraídos por el mundo y sus cosas que olvidamos a Dios, así la conexión con Dios disminuye hasta no ser más que un murmullo en un lugar profundo del ser.  Estamos bombardeados de influencias ajenas, como la familia, la sociedad y la cultura, con todas las exigencias que eso implica.  Y más, habitamos un cuerpo, aunque el cuerpo no es quienes somos sino un vehículo en el que Dios nos instaló para viajar por el mundo material.  Ese cuerpo tiene una historia, su ADN, con inclinaciones que provienen de un largo linaje de ancestros;  inclinaciones tanto buenas como malas pero que no son nuestras.

Además Dios nos ha dado un aparato para maniobrar en este mundo de energía densa –el nafs-.  Parte del trabajo del nafs es protegernos.  Pero el nafs también se distrae por el mundo y cae preso de influencias mundanas, de condicionamientos ajenos, de las cosas del mundo.  Ahora, separados de Dios, al menos conscientemente, empezamos a sentir miedo porque inconscientemente sabemos que somos totalmente dependientes de Dios. En un esfuerzo para protegernos el nafs empieza a desarrollar una personalidad, el ego, que es una personalidad falsa, una forma de mecanismo de defensa. Así, el ego creado por el nafs funciona ya como un sustituto de Dios.  Además, creemos que esa persona, el ego con todos sus deseos, gustos y disgustos, y hábitos, es quien somos realmente. De modo que ya desarrollamos una imagen de nuestro ser que está lejos de la realidad. Sin embargo, todavía queda dentro, escondido profundamente en todos,  el miedo;  el miedo original, el miedo de estar solos, distanciados de Dios.

 Pero aun así, algunas personas, en algún momento de sus vidas, empiezan a sentir ese miedo (aún si no lo reconocen como miedo) y empiezan a cuestionar y preguntarse, pues sienten que algo está mal y quieren saber.  Por una variedad de factores el apego del mundo no se adhiere tanto en esas personas y por eso van buscando respuestas.  Esas sensaciones y preguntas pueden conducir a periodos incómodos para algunas de ellas, y hasta causarles problemas psicológicos.  Con “suerte” encontramos ayuda y empezamos el trabajo, el trabajo de quitar todas las capas de basura que hemos heredado y el condicionamiento adquirido por las influencias del mundo;  empezamos la lucha contra el nafs y su ego.

Podrías preguntar por qué hace falta todo eso para “regresar a Dios”, regresar a donde empezamos.  La respuesta reside en la misma razón por la que existe este mundo, la tierra.  Aquí en un estado “normal” sólo vemos una parte pequeña de lo que realmente existe, lo material.  Este mundo y esta vida son sólo la punta del iceberg.  Continuaremos, inshallah…

 La Tariqa Sufí Ansariyya

mojamadabdula@gmail.com        mohammad.abdullah.18041@facebook.com
sufiansariblog.blogspot.mx

El camino de la acción – Primera Parte-

Por Sheij Mohammad Abdullah Ansari

 Resulta curioso pero,  a pesar de todas las lecciones de los libros sagrados, y de las palabras y enseñanzas de todos los profetas y  maestros, gurús y santos, de todos modos la gente malinterpreta lo que dicen.

Varios musulmanes “fundamentalistas”  han discutido conmigo acerca del libre albedrío y la fuerza de voluntad, pues dicen que todo está escrito y que no podemos escoger nada, y según ellos lo afirma el  Corán.  Y yo he dicho que el escoger y  tomar decisiones, el libre albedrío, es la clave principal tanto del Islam como de todas las religiones y sendas espirituales que existen y han existido.

No voy a citar ejemplos del Corán sobre el libre albedrío, pues ya lo he hecho en otro escrito (“El decreto de Dios y el libre albedrío”, pídemelo si quieres), aquí vamos a tratar el tema desde otro ángulo. Veremos las enseñanzas como “metodologías”. Tal vez la palabra “metodología” no se usa habitualmente en este sentido, pero me parece apropiada para indicar que las enseñanzas de los libros sagrados y de los profetas y maestros son métodos.

Para las personas que no creen que nuestro destino está en nuestras manos tengo unas preguntas: ¿por qué existen los libros sagrados, la Biblia, el Corán y los otros, es decir las palabras de Dios?  ¿Por qué los profetas nos urgieron hacer y no hacer ciertas cosas?  Si todo está escrito y no hay posibilidad de cambiar nada, si no podemos decidir nuestro destino ¿por qué nos han explicado cómo podemos hacerlo?  Bueno, debería ser obvio que, en realidad, tenemos mucho que ver con lo que nos pasa, con nuestro futuro y nuestra vida espiritual.  Si no pudiéramos decidir, si no pudiéramos escoger entre lo correcto y lo incorrecto, no tendríamos culpa de nada ni tampoco mereceríamos una recompensa. Así,   olvídate del karma.

Las enseñanzas de Cristo y de Muhammad (la paz sea con ellos) son, en realidad, métodos para lograr la “iluminación”, la “realización”, el “nirvana”, la Unidad con Dios. Todas ellas son expresiones que aluden a la razón por la cual estamos aquí en la tierra, y que consiste en aprender cómo sintonizarnos con la frecuencia divina. Si pudiéramos hacer lo que ellos nos explicaron, lograríamos inmediatamente la meta, conocer a Dios y lograr la iluminación.  Sus palabras eran (son) el método.

Todas las prácticas espirituales, el dhikr (mantra), la meditación, etc. sólo existen para ayudarnos en esa tarea, la de limpiarnos de la negatividad que nos separa de nuestro ser real, nuestra realidad divina, a través de la muerte del ego.  Esas prácticas son sumamente importantes pero son de carácter lento, gradual.  Nuestro progreso depende de la acción de nuestra parte.  ¿Para qué he puesto tanto énfasis en la auto-observación?  Tenemos que hacer los cambios personalmente, no esperar milagros.  “El amor es el camino más rápido para llegar a Dios”, sólo saber y creer eso no va a llevarnos a Dios, tenemos que hacerlo.  ¿Juzgar y criticar mentalmente a  otras personas proviene del amor?  No pero, si observas que tu cerebro está pensando incorrectamente y corriges el cerebro y dejas de pensar así, transformarás la energía negativa en energía positiva.  Si piensas de forma egoísta, reconoces lo que estás haciendo y cambias la emoción, es como si usaras un trapo para quitar mugre que obstaculiza la conexión con el corazón espiritual  y así hace la conexión con Dios más fuerte.  Ese es el propósito de observarse a uno mismo – ver y corregir.  Tenemos que trabajar en ser buenas personas, trabajar duro y reconocer cómo el nafs/ego está controlándonos y dirigiéndonos por el mal camino. Cada corrección, cada acción que hacemos en contra del ego produce energía divina, y la podremos sentir si estamos despiertos.  Combatir lo malo en nosotros genera lo bueno (la fricción producida por la lucha contra el mal tiene un efecto transformador).  Además del trabajo interno también está el trabajo externo importante, como  trabajar para ayudar al prójimo, la caridad, ya sea de forma material o brindando nuestro tiempo, o aún mediante una sonrisa y un aporte de buen humor. Esas son las prácticas espirituales más efectivas que existen, allí está el amor, la frecuencia divina.  El Sufismo es un camino de acción.   Continuaremos, inshallah.

 

La Tariqa Sufí Ansariyya

mojamadabdula@gmail.com    https://www.facebook.com/tariqasufiansari/

sufiansariblog.blogspot.mx