Las etapas del libre albedrío – 2

El decreto de Dios y el libre albedrío

Por Sheij Mohammad Abdullah Ansari

“NO OCURRE calamidad alguna en la tierra, o en vosotros mismos, que no esté [registrada] en Nuestro decreto antes de que la causemos: realmente, todo esto es fácil para Dios. (¡[Recordad esto,] para que no desesperéis por lo [bueno] que se os ha escapado ni os alegréis [en exceso] por lo [bueno] que os ha llegado: pues Dios no ama a los que, por vanidad, actúan de forma jactanciosa — esos que son avaros [con el favor de Dios] e incitan a los demás a la avaricia!

¡Y quien da la espalda [a esta verdad debiera saber que], ciertamente, sólo Dios es autosuficiente, digno de toda alabanza!

En verdad, [ya antes] hicimos llegar a Nuestros enviados con todas las pruebas de la verdad [de esto]; y hicimos descender por medio de ellos la revelación y [os dimos así] una balanza [con la que sopesar el bien y el mal], para que los hombres se conduzcan con equidad; e hicimos descender [para vosotros la habilidad de utilizar] el hierro, que encierra un tremendo poder [violenta] y también [es fuente de] beneficios para el hombre: y [es fue dado todo esto] para que Dios distinga a los que Le defienden a Él y a Su Enviado, aun estando Él fuera del alcance de la percepción humana.  ¡Realmente, Dios es fuerte, todopoderoso!” (Sagrado Corán 57:22-25)

Puedes pensar por los ayats del Corán citados arriba que todo está escrito, que nadie puede escapar de su destino.  Pero no dice eso.  El mundo y el universo se manejan según reglas y leyes, la ciencia, una cosa conduce a otra.  Debido a las leyes físicas la tierra experimenta lo que nosotros llamamos desastres pero que en realidad, son la vida natural de la tierra respondiendo a circunstancias creadas tanto por el hombre (su mal manejo del medio ambiente) como de fuerzas del universo (condiciones de sol, la galaxia y más).  Estos acontecimientos van a ocurrir y van a impactar a tu vida ya sea musulmán, cristiano, judío, budista, hindú, creyente o ateo.  Pero, aunque no podemos controlar muchas de las circunstancias de la vida, sí podemos y debemos controlar nuestras reacciones enfrentados por estas circunstancias.  Todos vamos a experimentar altibajos en la vida, ¿cómo vas a responder a ellos?  Cómo respondemos a las crisis en nuestras vidas determina tanto la condición de nuestra vida terrenal como la condición en que vamos a vivir en la siguiente etapa de nuestras vidas – después de la muerte.  Algunas personas se desesperan al perder algo de sus pertenencias así como la pérdida del amor de una pareja o hijo, están destruidas.  ¿Dónde está su enfoque?  ¿En Dios?  Esta vida es como un parpadeo en relación con la vida eterna y la gente llora a mares porque las cosas no suceden a su manera aquí en este mundo fugaz y temporal.  Allí está nuestro derecho o regalo divino de escoger, la reacción a las dificultades de la vida afecta la condición en que vivimos y plasma el resto de la vida.  Esa misma persona que se hunda al fondo, que se deprime y se enferma, explota de alegría cuando las cosas se vuelven a su favor.  Ahora se cree el rey del mundo, toma crédito por su buena suerte.  No sabe nada de lo que está pasando.

Vemos en esto, lo arriba mencionado, como la mayoría de la gente no tiene ningún control de su vida, al contrario, son totalmente controlados por las circunstancias – sólo reaccionan no hacen.  Pero el Corán nos dice cómo podemos tomar control de nuestras vidas – el Corán no predica el fatalismo sino lo contrario.  El Corán es un libro de ciencia que explica cómo podemos vivir en conformidad con las leyes del universo y tener una vida feliz.

No puedes mover ni un dedo sin producir una reacción de una manera en algún lugar.  Nuestras emociones, palabras y acciones, todos resuenan tanto en nuestro entorno como en nuestros mismo cuerpo así como cambiando la trayectoria de nuestra vida – que podemos llamar cambiar nuestro destino.  Y el Corán está diciéndonos claramente las reacciones y emociones que nos conducen a un destino favorable y avisándonos contra acciones y actitudes que producen resultados desfavorables.  No son amenazas, Allah está avisándonos como tu mamá que te dijo que no pongas el dedo en la flama de la estufa.  Es amor.

Todas las verdades espirituales contienen lo que parecen contradicciones que sólo podemos entender si dejamos de pensar de forma lineal y escuchamos al corazón.  “sólo Dios es autosuficiente…”  Somos creaturas dependientes que no tienen poderes más de lo que Dios nos permite usar.  Cuanto más creemos independientes y poderosos menos capaces y poderosos somos y menos control tenemos de nuestras vidas.

Todo tiene dos caras.  El universo está basado en equilibrio y ese equilibrio siempre se mantiene.  Dios usa el ejemplo del hierro de que son hechas las espadas, pistolas y bombas pero también es usado de muchas maneras para mejorar nuestras vidas.  Otra vez un ejemplo de nuestro deber de escoger entre el bien y el mal y así formar con lo bueno o lo malo nuestras propias vidas.

Si mañana pierdes tu trabajo o tu esposo/a o el amor de tus hijos, ¿cómo vas a reaccionar?  O, si mañana todo el mundo te quiere y recibes un aumento grandísimo en tu trabajo, ¿cómo vas a reaccionar?  Puede ser que un terremoto golpee a tu ciudad o la ciudad o estado se inunde y te quedas sin nada en un albergue.  ¿Vas a culpar a Dios?  ¿Vas a rendirte?  O ¿vas a entender que mientras vivimos en esta tierra vamos a estar sujetos a todas las condiciones e incertidumbres de la vida y que como reaccionemos determina cómo vamos a salir de la situación, de forma buena o mala?

Dios habla de la equidad en la citación al principio de este escrito.  ¿A qué se refiere?  No sólo se refiere a la justicia o balance entre el bien y el mal sino también al equilibrio.  Tenemos que mantenernos en un estado de equilibrio emocional.  “Mantenernos”, eso significa que es una elección personal.  No somos completamente prisioneros de las circunstancias.

De igual manera podemos y debemos prestar atención a las realidades de la vida en que vivimos.

“Los ángeles dirán a aquéllos a quienes llamen y que han sido injustos consigo mismos: «¿Cuál era vuestra situación?» Dirán: «Éramos oprimidos en la tierra». Dirán: «¿Es que la tierra de Allah no era vasta como para que pudierais emigrar?» Esos tales tendrán la gehena como morada. ¡;Mal fin…!” (Sagrado Corán 4:97)

Así que no estamos necesariamente condenados a sufrir las consecuencias de las circunstancias.  Si vemos peligros o nuestras oportunidades son limitadas en un lugar, debemos mudarnos.  Si nos encontramos en un entorno incomodo, peligroso o inhóspito, debemos hacer cambios.

Ya sabemos que la tierra está entrando en un periodo muy difícil.  Los años recientes los desastres naturales fueron muy severos e inesperados en muchas partes del mundo.  El terremoto en Haití dónde supuestamente no había una falla geológica, también el sismo en Chile aún más fuerte que Haití pero por ser mejor construcción no sufrió como la isla más pobre del mundo, inundaciones en México y otras partes de Latinoamérica así como en todo el mundo, el volcán en Groenlandia que paralizó grandes partes de Europa con ceniza y ahora Australia está experimentando una inundación record y tornados en EE.UU. así como frio record.  El próximo año puede ser peor y debemos tomar precauciones.  ¿Viven cerca del mar o un rio grande?  ¿Llueve mucho en tu área?  O ¿llueve muy poco?  El mar está subiendo.  Los ríos desbordándose.  Donde llueve mucho va a llover más.  Donde no llueve mucho lloverá menos.  Donde hace calor va a hacer más calor y donde hace frio más frio.  Todo eso también significa periodos de escases de productos alimenticios y/o precios altos de verduras, granos y carne.  Nadie está exento a los cambios en la tierra, como dijo Jesús, el sol y la lluvia cae para todos.  Sin embargo, podemos prepararnos para sufrir menos.  Podemos mudarnos a lugares menos susceptibles a inundaciones y terremotos y podemos guardar comida etc.

La gente que trabaja en su desarrollo espiritual tiene un ventaja sobre los demás, no es que estemos exentos de las leyes de la naturaleza sino que estamos aprendiendo a leer las señales que Dios siempre está enviando para avisarnos para que podamos hacer los preparativos necesarios.

 

La Tariqa Sufí Ansariyya

mojamadabdula@gmail.com        mohammad.abdullah.18041@facebook.com    sufiansariblog.blogspot.mx       https://sufiansari.wordpress.com/

Anuncios

Las etapas del libre albedrío – 1

Por Sheij Mohammad Abdullah Ansari

En toda la historia tanto los religiosos como los filósofos han debatido y discutido sobre el libre albedrío.  He escrito sobre el tema también, he dicho en muchos lugares que el libre albedrío es la clave de nuestra estancia en esta etapa de nuestra existencia, nuestra vida terrenal, que nuestras elecciones aquí son importantísimas y que forman nuestro destino.  Pero no es tan sencillo, hay más del tema que no he mencionado.

El Corán tiene mucho sobre el asunto.  Dependiendo de la inclinación de la persona, se pueden interpretar las citaciones coránicas de varias maneras, principalmente que todo está escrito y no podemos cambiar nada (es la opinión de muchos “fundamentalistas”) y por eso el Islam es muchas veces descrito como fatalista, o por otro lado, que tenemos muchas opciones, o sea, somos libres de escoger y participar en nuestra vida y nuestro destino.  En realidad, debe ser obvio, aunque es confuso leer las palabras “todo está escrito” que sí está en el Corán, si no contemplamos bien lo que significa, el hecho de que Dios nos ha enviado profetas y maestros explicando lo que debemos y no debemos hacer muestra plenamente que tenemos opciones y podemos escoger – si no ¿por qué exigen elecciones correctas?  ¿Por qué los profetas se molestarían en explicar lo que debemos hacer si no tuviéramos libre albedrío?

Pero no todo el mundo tiene libre albedrío, no todo el mundo es libre. 

Escribí en otro escrito lo siguiente:

“Cuando nacemos nuestro estado original está íntimamente vinculado con Dios.  Somos casi casi uno con Él.  Pronto empezamos a cobrar consciencia del mundo.  Primero funciones básicas como hambre y procesos físicos del cuerpo.  Entonces vemos cosas, queremos cosas, el mundo nos fascina.  Nuestros gustos y disgustos se refinan.  Ya al fin nos encontramos totalmente involucrados, enlazados con el mundo y la vida.  ¿Y qué pasa?  Nos olvidamos de Dios, de dónde venimos y a dónde vamos.  Por influencias familiares, sociales y culturales, el ego (el nafs) ha empezado a desarrollar una personalidad falsa o, usando la palabra con su significado en latín, una persona (en latín ‘persona’ significa ‘máscara’). 

El crecimiento de este aspecto del ego, la personalidad falsa, nos alejamos cada vez más de nuestra relación original con Dios.  La personalidad falsa cree que él hace cosas, que él sabe todo y él está en control…”

Nos olvidamos de Dios pero también de nuestra esencia, nuestro ser real y las inclinaciones divinas (fitra) que Dios instaló en nosotros.  En esta condición la persona es casi totalmente controlada por circunstancias e influencias ajenas – él o ella creé que puede tomar decisiones, que puede hacer pero eso no es más que autoengaño.  La mayoría de la gente no hace más que reaccionar a provocaciones externas o como se dice comúnmente, son ovejas siguiendo la manada.  Tienen corazones con los que no comprenden, ojos con los que no ven, oídos con los que no oyen. Son como rebaños.” (Corán 7:179) En su caso, no existe libre albedrío.

La siguiente etapa es cuando una persona empieza a despertar espiritualmente.  Una vislumbre de la verdad interna le hace pensar, ver lo que está pasado y cuestionar, hacer preguntas, evalúa, busca repuestas, estudiar filosofía, religiones y ramas espirituales o sólo es bendecido por naturaleza.  En este estado la persona reconoce que todas las cosas no son como se ven, que hay una “realidad aparte”, hay más que lo vemos, hay una meta y hay comportamiento correcto y comportamiento incorrecto.  Ahora esta persona empieza a escoger, ha llegado a la etapa de libre albedrío, es decir, ahora tiene.  Esta es la etapa de mucho trabajo, decepciones y frustraciones, pero absolutamente necesario para lograr el premio, ver la Verdad, ver a Dios en todo y lograr la verdadera felicidad.  Las frustraciones son con nosotros mismos, las recaídas, reconociendo lo que es un error pero cometiéndolo una y otra vez antes de vencerlo, el trabajo de conquistar las emociones negativas y así también los pensamientos.  Aquí está el libre albedrío, a cada momento hay elecciones, decisiones para tomar.  Quedarse despierto y alerta es trabajo.  ¿De dónde viene esa inclinación, ese pensamiento, esa sensación?  ¿Es correcto esto, debo hacer esto?  ¿Viene de Dios o del nafs/ego? 

 

El decreto y el destino son las leyes del universo.  Dios, la Energía Consciente, la Realidad Básica, puso en marcha un sistema, una ciencia.  Exactamente como la física, la ciencia material, es un sistema de leyes fijas que no se puede cambiar, que hay consecuencias por actuar en contra de ellas, las leyes espirituales y morales son igualmente fijas.  Como no puedes romper la ley de la gravedad sin pagar un precio también hay comportamiento que conduce a castigos, no de Dios sino de la misma naturaleza.

Dentro de los parámetros del sistema de la realidad podemos actuar como queremos, tenemos permiso de cometer errores y pagar el precio.

Al principio no estamos sincronizados con el sistema del universo.  El resultado es problemas, desequilibrios que conducen a fricción y, a final de cuenta, sufrimiento.  Si logramos despertar a un grado y trabajamos para eliminar todo, la des-armonía, la disonancia por actuar contra la ciencia de cómo son las cosas, nuestro ser y vida empieza a sincronizarse con la Realidad y entramos en la tercera etapa del libre albedrio.

Dice un hadiz Qudsi: Allah dice, “No cesa de acercarse Mi siervo a Mí, por medio de sus actos de adoración (más que lo obligatorio) y las buenas acciones, hasta que lo ame (especialmente), y cuando lo amo, soy los oídos con que él escucha, los ojos con los que ve, la lengua con la que habla y la mano con la que agarra”.

En esa etapa nuestros deseos coinciden con la voluntad de Dios, queremos lo que Dios quiere.  Es como el libre albedrío no se aplica.  No hay elecciones necesarias porque en esa etapa la persona ve exactamente lo que es correcto, no como una regla de una religión o para evitar castigo de Dios sino lo que es correcto para ella misma, lo que la beneficia, que es perfecta para ella.  Ahora no hay trabajo, la persona es guiada continuamente, movida por Dios.

 

No debemos pensar que las etapas son como lo arriba descrito, uno, dos, tres.  Una persona en la primera etapa puede tener aspectos de las otras etapas y una persona muy avanzada puede tener episodios de olvido.  Y personas en la segunda etapa pueden experimentar la unidad divina en momentos así como también caer bajo las influencias ajenas igual como la gente común y corriente.

 

La Tariqa Sufí Ansariyya

mojamadabdula@gmail.com        mohammad.abdullah.18041@facebook.com    sufiansariblog.blogspot.mx       https://sufiansari.wordpress.com/

La intención #10. Teoría y Práctica

por Sheij Mohammad Abdullah Ansari

 Nuestros pensamientos y emociones se forman como resultado de nuestra percepción del mundo y sucesos a nuestro alrededor así como nuestra percepción de hechos en nuestro pasado.  Nuestros pensamientos y emociones forman nuestro presente, nuestra vida pues.  Al cambiar los pensamientos y las emociones, cambiamos nuestra vida.  Suena bien ¿verdad?  Que tenemos tanto control de nuestra vida.  Pero, espera, hay una palabra clave de esta ecuación – la percepción.

Las percepciones pueden ser precisas o pueden ser distorsionadas.  La mayoría de los recuerdos del pasado caen en la segunda categoría.  Casi todo lo que creemos del pasado es una distorsión de la realidad.  Voy a arriesgarme y aseverar que si tienes un recuerdo de acontecimientos que te han sucedido que te hacen sentir mal o te causan dolor emocional, tristeza o te deprimen o cualquier emoción negativa, tu percepción del pasado está distorsionada.  Aunque continuamos con otro rollo, ojalá, después de unos rodeos se aclare lo que quiero decir.

Aunque hemos dicho que hacemos nuestro propio mundo y mantenemos esta postura, no es igual a lo que predican los “new agers” (la gente de la nueva era) y los libros de superación o la psicología pop.  No puedes tener todo lo que quieres o crear cualquier vida de fantasía.  Aunque el mundo como lo vemos es el producto de los pensamientos del hombre y es sólo semi-real, está basado o yace sobre una realidad existencial, o sea, hay una realidad que nos rige y sin importar lo que hagas no puedes cambiar la naturaleza esencial de la existencia y sus reglas.  Ahora bien, podemos escoger ser felices a pesar de todo lo que nos pasa, bueno o malo y a pasar de todo lo que hacen los demás sobre quienes no tenemos ningún control y pueden afectar nuestras vidas duramente.  O, lo que es más común, podemos escoger ser infelices y decepcionados de nuestra vida.  Todo es una cuestión de percepción e intensión.

Cuanto más se aproxima tu percepción a la vida presente y pasada con la realidad, más feliz serás y más capaz de tomar decisiones positivas para formar tu vida y tu futuro.

Hay tres diferentes niveles de percepción del mundo.  La percepción distorsionada de la mayoría de la gente se refiere a una percepción de las cosas y sucesos a través de o filtrado por sus experiencias, miedos, inclinaciones, complejos, gustos, disgustos y deseos.  Todo una mezcla ilusoria lejos de la realidad.   Es muy fácil comprobar la naturaleza imprecisa de los recuerdos al juntar dos o más personas que han experimentado el mismo acontecimiento.  Todos tendrían recuerdos diferentes del mismo suceso.  La gente ve lo que quiere ver o espera ver debido a sus buenas o malas experiencias.  Y no es sólo el pasado; experimentan la vida según los mismos criterios ya mencionados arriba.

Algunos han logrado ver el mundo objetivamente, o sea, sin las distorsiones creadas por el ego, sus experiencias, preferencias personales, miedos y deseos.  Ven las cosas como son (a un nivel) en lugar de como quieren que sean o temen que sean.  Este es un nivel transitorio porque desvestido de la pátina de deseos, expectativas y fantasías, el mundo puede parecer bien feo.  Vemos los verdaderos motivos de la gente, egoístas y avariciosos y tanto sufrimiento y opresión – bueno, hay mucho más que ni voy a pronunciar.  Si la persona no sigue con su trabajo y desarrollo espiritual, si se queda en este nivel, se puede amargar y hasta retroceder y regresar a la esclavitud de los demás.

Si alguien lucha para pasar al nivel de consciencia externo, es decir, ese nivel en que la persona ve el mundo en su realidad bruta pero sigue trabajando para lograr la consciencia interna, una consciencia más completa (aunque todavía no completa), lo feo empieza a desaparecer, la esencia y realidad de las cosas comienzan a hacerse visibles bajo la superficie ilusoria del mundo y sus habitantes.  Bajo toda la distorsión creada por el hombre, los choques de deseos en conflicto, los problemas incesantes y el sufrimiento, al fondo de todo se encuentra la Divinidad.  En realidad no es que “la realidad comienza a hacerse visible” sino que la persona que entra a este nivel ha comenzado poder usar sus ojos interiores y ve la verdadera naturaleza de las cosas.  Que ve es “la faz de Dios” en todos lados.  Ese es el verdadero significado de la aseveración de Jesús (la paz sea con él) de amar a tu enemigo.  Con la percepción del segundo tipo, vemos enemigos pero al pasamos al tercer tipo vemos sólo a Dios y el amor.

El conocimiento verdadero sólo se consigue con experiencia interior.  Sin embargo, antes de que llegues al punto en que has acumulado suficientes experiencias de esta índole para que el proceso de desarrollo haya acumulado inercia y el trabajo se haga cada vez menos difícil (pero nunca fácil), el uso de la fuerza de voluntad y algo de fe, son necesarios.  La verdadera fe sólo llega con el verdadero conocimiento.  Pero hay que tener una fe provisional, por así decirlo, de que sí puedes experimentar la realidad personalmente.

Los profetas predican más que nada lo que debemos y no debemos hacer.  Ninguno dijo que podemos relajarnos y todo anda bien sin trabajo.  Tomemos por ejemplo el amor.  Los profetas no sólo predicaron al amor sino que fueron ejemplos perfectos del amor perfecto, lo que ellos demostraron con actos de perdón, compasión y misericordia inigualable.

Las religiones formales ponen su énfasis en el ritual, el drama que rodeó al profeta o en los personajes, como si por la pura creencia en ellos o los rituales y/o la jerarquía de la religión pudiéramos ser salvados.  Es como si los profetas predicaron para nada.  La verdad es que cada profeta explicó cómo llegar a una consciencia elevada, el “reino de los cielos” o “paraíso” tanto en el Más Allá como aquí mismo en esta vida.  Las leyes de Dios que ellos explicaron, los actos y cosas prohibidas y los actos y actitudes exigidas, son el mero método de conocer la verdad.  Dijeron que no debemos desear las cosas de nuestro vecino.  No es para proteger a nuestro vecino, es por nosotros, para protegernos de nuestro nafs, para reducir nuestro ego y malas inclinaciones innatas las cuales ocultan y hacen inactivos el corazón y el sistema de comunicación entre nosotros y el Divino.  Y es así con todo lo que dijeron.

Uso el ejemplo de Jesús porque ustedes en esta parte del mundo no están enterados de la historia de Muhammad (Mahoma) el profeta del Islam (la paz sea con los dos).  A final de cuentas el mensaje era igual, el amor.  Pero ¿cómo llegar a amar?  Jesús planteó un programa perfecto para quitar los bloqueos que obscurecen los sentidos interiores que podemos usar para entender las realidades de este mundo y vida y para conectar y ejercer las fuerzas internas y externas no disponible a la persona normal.

Sin embargo, la esencia del plan de Jesús así como el de Muhammad, no es perfectamente obvia y aún menos fácil al seguir.  Es por eso que muy poca gente sigue la verdadera enseñaza de los profetas.  La meditación y otras prácticas espirituales no son en sí para llegar a la iluminación o consciencia elevada sino para desarrollar la visión y entendimiento así como la fuerza de voluntad necesaria para entender lo que dijeron los profetas y seguir sus enseñanzas.  No hay camino real, sólo se consigue el conocimiento con trabajo.  Sólo se puede conseguir la verdadera paz y felicidad con una intensión y determinación fija e inquebrantable y sólo cuando te conoces a ti mismo en tus múltiples niveles y aprendes a tocar y usar los aparatos inherentes en nuestros cuerpos, el físico y sutil.  Amar es una decisión que tomamos así como lo es odiar.  El amor se puede tocar, es una onda tangible.  Encontrarla dentro es una habilidad aprendida así como reconocer y escoger o rechazar una gran cantidad de otras fuerzas dentro y fuera de nosotros.

 

La Tariqa Sufí Ansariyya

mojamadabdula@gmail.com        mohammad.abdullah.18041@facebook.com    sufiansariblog.blogspot.mx       https://sufiansari.wordpress.com/

La intención #9. Teoría y Práctica

por Sheij Mohammad Abdullah Ansari

 Cualquier persona que ha pensado en temas espirituales, siente compasión por los demás o simplemente se pregunta acerca de la vida y la existencia seguramente se ha preguntado alguna vez si alguien es culpable por los errores que ha cometido si no sabe que sus acciones son incorrectas y que sus intensiones son honradas.  Según ambos el Corán del Islam y las enseñanzas de Jesús (la paz sea con él), conocer lo que haces es de importancia primordial y por eso tu intensión es la medida que determina los efectos que tienen tus acciones.  El Corán avisa a la gente que al escuchar la verdad de lo correcto e incorrecto va a ser en este momento responsable de sus acciones, que implica que anteriormente no fue.  Y Jesús aclaró lo mismo con su petición a Dios de que perdonar a sus agresores porque “no saben lo que hacen”.

Si piensas bien las ramificaciones de este hecho o realidad, verás que encaja con otro principio importante de nuestra existencia en la tierra, que es que todo lo que pasa en la vida empieza con un pensamiento, que la realidad material o “sustancial” es producto de factores “insustanciales”.  Con eso debes preguntarte ¿qué es más real, lo sustancial o lo insustancial?  Bueno, esa es una cuestión para reflexiones, aquí vamos a tratar con las implicaciones prácticas.

¿De qué se trata?  Se trata de la intensión y conceptos y/o pensamientos.  Una intención es en realidad un enfoque o concentración consciente o inconsciente de la mente – puede decirse, un apego.  La intención está basada en conocimiento y/o creencias.  Es decir que los deseos de una persona se derivan de su concepto de lo que debe desear, que le conviene o al menos que cree que le conviene.  Estas ideas se pueden originar de fuentes internas como la programación del ADN, de influencias externas o de investigación consciente de la persona.  La persona normal no está consciente del hecho de que hay más de la vida de lo que es visible.  La vida es trabajar, divertirse, comer, dormir, algún tipo de amor y casarse, la familia, los hijos y morir (bueno, no quiere pensar en morir, así que borramos esa parte de su concepto de la vida por ahora).  La mayoría de lo que hace este individuo, incluyendo su creencia y participación en la religión, le hace automáticamente.  Dentro de este grupo, o sea, casi toda la humanidad, hay grandes variedades de enfoque, apego y agresividad.  Lo que los unen es su concepto pequeño del mundo y la vida.

En el Sufismo usamos el término enfocar a menudo.  Uno debe enfocarse en Allah, Dios, en todo momento.  Enfocar en la meta.  La meta de la vida es estar con, conocer y entender a Dios.  Pero, ¿si no sabemos, en esta etapa de nuestra vida o trama de nuestro viaje por la senda espiritual, que es Dios, cómo vamos a enfocarnos en Él?  También, vivimos en este mundo, ¿si ignoramos todo lo “material” para “enfocarnos en Dios”, cómo vamos a funcionar?

El mundo es una manifestación de la Realidad que llamamos Dios, Allah, Yahvé, el Cosmos, el Universo y otros mil nombres.  Enfocarnos en Dios, no es ignorar este mundo sino verlo de una forma totalmente diferente.  La realidad física de lo material es una realidad dependiente, cambiable, moldeable, perecedera, temporal.  Es una realidad relativa, no real.  Como hemos hablado en muchas ocasiones, el mundo es el producto de la mente del ser humano.  Depende de los pensamientos y deseos de la gente.  Pero al fondo de todo está la “mente de Dios” para usar una expresión acuñada por el físico más destacado del momento.  El hecho de que el mundo parece un gran lío no es culpa de Dios, es que la voluntad del Ser Supremo pasa a través del nafs/ego del hombre antes de que se haga realidad física.  El universo está basado en información, bytes de energía informática, patrones y reglas que todo tiene que seguir.  El mundo creado del ego humano no coincide bien con la infraestructura divina, los patrones de energía informática y eso produce ajustes naturales que aumentan el ambiente conflictivo producido por el hombre.

Nos podemos deprimirnos por lo anteriormente mencionado, especialmente cuando calculamos el resultado inevitable de tal escenario, o sea, el fin del mundo.  Pero no caigas en esa trampa.  La verdadera realidad del mundo nos favorece a cada vuelta.  Todo está construido para dirigirnos a la realidad verdadera, independiente y eterna – la Energía Consciente que es la materia prima de toda la existencia, siempre y cuando hagamos de ésta el enfoque de nuestra vida.  Podemos decir que el método para lograr ese conocimiento es espiritualizar todo lo que hacemos.  El método de los místicos, de todas las religiones, siempre ha sido mantener a Dios en mente en todo momento – llamado zikr (remembranza) en el Sufismo.

¿Cómo amar a Dios?  Eso es lo que Él quiere.  Así lo dicen todos los escritos sagrados.  Ama a Dios a través de su creación.  Ama a Dios amando tu prójimo.  “Ama a tu enemigo”, ¿puedes?  Nadie va a llegar a conocer a Dios, es decir, entender la realidad de este mundo y existencia hasta que aprenda a amar a su enemigo.  Eso no significa hacerlo tu amigo ni asociarte con él.  Significa entenderlo, tener compasión y no ser afectado emocionalmente por sus actos.

¿Qué es el amor?  Amor es la ausencia de egoísmo.  La ausencia del gran Yo.  En este estado, vacío, una energía te llena, la verdadera sustancia divina te llena.  Eso es el amor.  Es algo tangible y real, no un concepto o sueño.  Sólo en un estado totalmente limpio de egoísmo se puede experimentar esa onda plenamente.  La frecuencia del amor es la frecuencia a través de la que viaja la guía divina.  La consciencia de esta onda, reconocerla, sentirla, escogerla es el principio de un desarrollo interior, el desarrollo de sentidos interiores.  Con ojos interiores vemos a través de la superficie de la cosas para ver su realidad, eso es lo quiere decir, ver a Dios.  Tú puedes llegar a ver a Dios.  También vemos como todo lo que nos pasa sigue patrones divinos y todo, ya sea lo bueno o lo malo, es una bendición dirigida a nuestra evolución como seres humanos completos.  La vida viene repleta con señales, un mapa que, si aprendemos a leerlo, nos conduce a la felicidad en esta vida material y el desarrollo necesario para seguir evolucionando en la siguiente etapa de nuestra existencia.

Sentir la realidad tangible y sustancial de las fuerzas que son la base del mundo, la vida y nosotros mismos es el trabajo primordial para escapar de la esclavitud a la ilusión de un mundo creado por el ego del hombre.  Mientras la persona normal vive en una montaña rusa emocional, la persona despierta anda por la vida con una cáscara de teflón, todo se rebota de él o ella.

Todo eso pasa dentro el cuerpo físico.  ¿Quién eres?  Si mires tu imagen en el espejo, no ves realmente quién eres.  Tú eres otro.  Sin embargo este cuerpo y el mundo que hemos llamado una ilusión, tienen una importancia trascendental y sin saber esa realidad, no hay futuro que cuenta.  Continuaremos.

 

 

La Tariqa Sufí Ansariyya

mojamadabdula@gmail.com        mohammad.abdullah.18041@facebook.com    sufiansariblog.blogspot.mx       https://sufiansari.wordpress.com/

 

La intención #8. Teoría y Práctica

por Sheij Mohammad Abdullah Ansari

Hay dos maneras de vivir, conscientemente e inconscientemente.  Vivir inconscientemente significa vivir automáticamente, por hábito, sujeto a los caprichos de la vida, las influencias de un patrón de conducta aprendida de afuera por la mente reaccionaria bajo la guía del ser bajo o nafs/ego.  Vivir conscientemente se hace cuando uno empieza a reconocer, sentir y ser guiado por el corazón o ser real y la mente real – guía interna.  Es un fenómeno raro, puesto que el ego ha logrado convencer a la gente que por seguir sus impulsos, los del ego, uno preserva su individualidad, es independiente, libre y en control cuando en realidad es lo opuesto, el ego crea una personalidad falsa que es un clone de conducta aprendida externamente, que encaja en patrones y categorías lejos de la realidad e individualidad verdadera de la persona.  Esa persona refleja su alrededor y es todo menos libre e independiente.  Pero hemos hablado de eso, ahora hablemos de ser consciente y la habilidad de hacer, algo que la persona inconsciente no es capaz de lograr.

Tradicionalmente se habla de desapego en sendas espirituales.  Estar libre de las influencias de las cosas materiales y libre de deseo.  Algunos se deshacen de sus pertenencias y se alejan de la sociedad con la idea de que alejados de la tentación podrán hacer contacto con su ser interior y la realidad divina.  Aunque esa práctica tiene beneficios como una práctica de periodos temporales, así como parte de un programa de entrenamiento, los que esperan encontrar la iluminación de esta forma sólo encuentran la paz cuando no hay problemas para enfrentar y sólo logran la mitad de la ecuación.  Sólo en la lucha se desarrollan los músculos necesarios para mantenerse en ese lugar de paz que está dentro de todos.  Sólo en la lucha se desarrollan los músculos necesarios para resistir las tentaciones de la vida.  Esconderse de la lucha deja la persona débil y vulnerable a ataques.

Este mundo fue creado específicamente para nosotros.  No como un parque de diversión sino como una escuela para nuestra evolución como seres humanos.  Desafortunadamente (para ellos) la mayoría de la gente está de pinta.  Más bien, no están prestando atención a los maestros.  Los maestros son todas las cosas y situaciones en el mundo y el cuerpo mismo del ser humano.

En lugar de alejarse de la sociedad y la participación en ella, los que tienen la posibilidad de desarrollarse como verdaderos seres humanos, el insan-i-kamil o ser perfeccionado, enfrentan la vida y participan activamente en ella pero de una forma diferente.  Reconociendo la vida por lo que es, una escuela y una gran oportunidad, ellos tratan de mantenerse despiertos.  El método es auto-observación y la remembranza de Dios en todo momento.  Cuando estamos observándonos a nosotros mismos, mirando como si fuéramos otra persona, de una forma, si somos.  En este estado, que se desarrolla con la práctica y en combinación con la segunda parte, la remembranza, nos colocamos en el corazón, el ser real, quienes somos en realidad.  Allí somos el vigilante, observando la actividad del nafs/ego y sus maniobras y con eso empezamos también a ver y a entender como funciona toda la demás gente y el mundo en general.  La remembranza de Dios, aparte de su método, el uso de palabras sagradas y vibraciones (de lo que hablaré después), significa viendo el mundo como una creación amorfa, maleable, temporal, perecible y no realmente real.  El mundo y nuestra presencia en él tienen propósitos relacionados con una meta más allá de la vida material, de lo que podemos ver con los ojos ordinarios.  Logramos vernos a nosotros mismos y el mundo desde el corazón, además de librarnos de dolor emocional causado por vivir en el nafs/ego, afectados por todo lo que pasa alrededor y los ataques personales, nos damos cuenta de la dualidad de la existencia terrenal – el mundo y el cuerpo, uno relativamente irreal como un sueño y el otro temporal, destinado a morir, son al mismo tiempo las claves del desarrollo del alma del individuo y de su estado de ser en la próxima etapa de la vida posiblemente eterna de la persona después de su muerte física.

Otro nivel de vivir conscientemente es el uso de músculos espirituales para abrir paso a una consciencia elevada y como efecto secundario, una condición material, emocional y físicamente mejor.

Con el trabajo, es decir, la meditación y otras prácticas, la presencia de fuerzas y realidades no conocidas anteriormente se hacen conocidas.  Poco a poco una distinción entre el nafs y el corazón aparece o más bien, vemos y sentimos a las dos como entidades reales y tangibles.  A través del corazón vemos gradualmente la presencia de otros mundos y recibimos guía hacia decisiones y acciones que nos convienen.  Y vemos al nafs y su ego por lo que son, semi-realidades que nos engañan y nos conducen a decisiones y acciones que nos perjudican a largo plazo.  Ahora no es una cuestión de sólo seguir reglas de lo correcto y lo incorrecto o morales religiosos, vemos y sentimos la realidad de ellos y las seguimos, igual como es que no metemos el dedo en una flama o cruzamos con carros acercándose a alta velocidad.

También, con el darse cuenta de lo anteriormente mencionado, los impulsos que se originan del nafs/ego, como las emociones negativas, toman una forma tangible y visible o sensible por los sentidos interiores que están ahora desarrollándose.  Visible, esas fuerzas, también sólo semi-reales, son cada vez más fáciles de controlar.  Ya no nos devorará el enojo nos devora, ni la depresión, tristeza, preocupación o el miedo, su control y su realidad empiezan a perder fuerza, las vemos como invasores o como moscas que alejamos con un manazo.

Entonces hay otras fuerzas, fuerzas positivas, como las emociones, anteriormente vistas como conceptos borrosos, que ahora toman forma y los vemos y sentimos como vemos y sentimos una silla o como parte del cuerpo.  Son aspectos del amor.  El amor no es una emoción.  Es una fuerza o energía.  Tiene una frecuencia vibratoria con que podemos sintonizar.  Sintonizarnos con el amor que es una decisión que tomamos conscientemente.  Los inconscientes viven por azar y sólo de vez en cuando sienten el amor real.

Confrontado con problemas, una situación difícil o alguien patentemente ofendiéndose o de otra forma atacándose, la persona inconsciente reacciona emocionalmente y es como echar más leña a la fogata.  La persona consciente ve lo que está pasando, las fuerzas vigente en el momento y como la persona está controlado por su ego.  Todavía puede reaccionar con enojo o miedo o puede escoger comprensión, compasión y el amor.  Si fueran no más que conceptos o buenas ideas, no tendrían los efectos que pueden tener cuando una persona despierta las blande.  Siendo en realidad frecuencias de ondas divinas, pueden cambiar por completo no sólo la situación inmediata sino hacer cambios positivos e increíbles a la persona – a las dos personas.

El cuerpo humano es donde todo eso puede pasar.  Nuestra salud física es de suma importancia.  Allí en el cuerpo es el taller donde podemos descubrir cosas maravillosas, hasta todo el universo.  El amor, la comprensión, la compasión, la generosidad y el agradecimiento son realidades tangibles a las que podemos tener acceso y usar.  Abren grandes vistas de conocimiento, bienestar y hasta atraen buena suerte.  Pero para encontrarlas, es decir, realmente localizar, sujetar y activarlas, uno tiene que desarrollar los músculos espirituales.  El amor, la comprensión, la compasión, la generosidad y el agradecimiento todos tienen imitadores, emociones enmascaradas fingiendo ser ellos.  Saber la diferencia requiere trabajo y dedicación y no es nada que se puede lograr con sólo el cerebro.  Experimentar el amor real es una decisión consciente.

                                  

La Tariqa Sufí Ansariyya

mojamadabdula@gmail.com        mohammad.abdullah.18041@facebook.com    sufiansariblog.blogspot.mx       https://sufiansari.wordpress.com/

La intensión #7 Teoría y Práctica

por Maestro Mohammad Abdullah Ansari

El desequilibrio es una palabra que escuchamos mucho en los campos de la medicina, la psiquiatría y el esoterismo o sendas espirituales.  En la medicina hablan de desequilibrios químicos u hormonales lo que quiere decir que hay un exceso o una falta de una sustancia en el cuerpo o cerebro que causa afectos no deseables.  En la medicina alternativa se usa ese término mucho pero de una forma vaga igual como los “guías espirituales” que hablan del balance de la mente, cuerpo y espíritu.  No es claro lo que quieren decir pero suena bien.  Muchas veces enfrentada por una “autoridad”, “experta” o “líder espiritual” la gente acepta declaraciones sin pensar y mucho menos preguntar o exigir definiciones claras.  Así que vemos muchas expresiones que agarran la atención, que suenan deseables y hasta fantásticas pero en el fundo no tienen una realidad.  Es como un comercial de la televisión de parches que comen grasa.  Todo mundo quiere una panacea, una pastilla que cure todo rapidísimo sin trabajo.  Así que mejor no hagas preguntas que pueden explotar la burbuja.  Bueno, si te pones una bata blanca o traes un turbante y una barba larga nadie va a cuestionarte por miedo de parecer estúpido.  El hecho es que no hay preguntas estúpidas.  Y me hace preguntar los que no quieren responder a preguntas o responden con expresiones como, “es una cuestión de fe”, no, no, no; la fe es una cuestión de conocimiento.  Yo sólo tengo fe en lo que conozco.  Pero, puesto que he usado los términos desequilibrio y balance en ocasiones, voy a explicar lo que quiero decir.

En realidad di unas pistas para la respuesta de esto en la parte anterior de esta serie de escritos.  El universo está perfectamente ordenado, es decir, balanceado.  El desequilibrio ocurre cuando algo está fuera de lugar.  Cuando pasa eso, el desorden, el universo pone en marcha medidas para rectificar la situación y regresa las cosas a su lugar o proporciones correctas.  En el cuerpo humano cuando las proporciones de químicos no están correctamente balanceados según las especificaciones del fabricante, se refleja en la salud de la persona y se deben tomar medidas para poner todo en orden – ya sea el que el cuerpo mismo mando hacer cambios como glóbulos blancos para matar intrusos, virus o bacterias, o el doctor o curandero receta medicina para hacer lo mismo, para aumentar lo que le falta al cuerpo o desminuir lo que hay en exceso.

Cualquier problema que sea físico o emocional, se debe a algún tipo de desequilibrio.  Muy popular hoy en día es el estrés.  El estrés (un término elegante para tensión o nerviosismo debido al miedo) aumenta la producción de algunas hormonas en el cerebro que a su vez manda instrucciones erróneas al cuerpo que provocan reacciones para corregir condiciones que no existen las cuales perturban el balance de sustancias en el cuerpo y/o los procesos de los órganos.  El resultado por supuesto es perjudicial a la salud de la persona, no sólo física sino también emocional.

Así que el desequilibrio es cuando las cosas no están en sus lugares apropiados.  Entonces tiene razón los sistemas de meditación, ejercicio o masaje como remedio al estrés y para muchos problemas físicos y emocionales; el grado de efectividad depende del método y la dedicación del estudiante. Bueno, también ese “depende de” es la razón por la que muchas veces no dan resultados.  El remedio no es más que superficial si no se ataca la raíz del problema y/o porque la persona no persiste en el plan.

A final de cuentas todo estriba en lo espiritual ya sea si lo expresas en términos religiosos o de otra forma.  No hay ninguna cosa que no tiene razón, todo sucede por algún motivo.  Todo encaja en un todo, todo está conectado y todo afecta a todo lo demás de una manera fuerte o leve.  En la ciencia eso se reconoce y hasta tiene un nombre; se llama el efecto mariposa.  Es parte de la teoría de caos que se origina de la meteorología; dice que si una mariposa en Borneo aletea sus alas, eso afecta el clima en Inglaterra.  Nuestras vidas está afectados por miles de factores fuera de nuestro control, no sólo aquí en la tierra sino en todo el universo y aún más, en otras dimensiones no visibles para los ojos normales.

En tu cuerpo si todo está en su lugar, está funcionando según su propósito, vas a estar bien de salud.  No hay desequilibrios y así todo anda bien.  Hasta emocionalmente vas a sentirte mejor.  Si eso es permanente o temporal depende de que si estás equilibrado con el Cosmos y las leyes divinas.

Si meditas con la intensión de calmar el estrés, lo lograrás durante el tiempo en que estás meditando o haciendo ejercicios y por un rato después pero no permanentemente a menos que puedas mantener la actitud durante todo el día.  Si meditas y haces ejercicios especiales con la intención de ponerte en armonía con el universo, desarrollar sentidos internos y afinar las frecuencias vibratorias las cuales componen el cuerpo humano, vas a tener un chance de sobrevivir en el mundo real, el mundo multidimencional, lo visible y lo invisible.  Te convertirás en un guerrero espiritual.

“El Absoluto trabaja con nada.  El taller y las materiales son los que no existen.  Trata de ser una hoja de papel en blanco.  Sé un lugarcito en el suelo donde nada estén creciendo, donde algo se puede plantar, posiblemente una semilla del Absoluto.” (Rumi)

¿Recuerda que hablamos de wu wei, el no-hacer o no-acción?  Eso significa estar abierto, en un estado de aceptación a la orden universal, bueno, Dios.  Eso significa hacer trabajo para estar abierto a las fuerzas o vibraciones positivas y protegido de las fuerzas vibratorias negativas.

El cuerpo es como un instrumento musical que tiene una multitud de cuerdas.  Cada cuerda tiene su frecuencia y resuena con frecuencias fuera, en el mundo y el universo, en el mundo visible y en los mundos invisibles.  Tenemos dentro de nosotros todo el universo, lo bueno y lo malo.  Para equilibrarnos con lo bueno tenemos que activar las cuerdas o frecuencias positivas y desactivar las negativas.  Se hace a través de diferentes formas de meditación, ejercicios físicos específicos y la intensión.  La intensión es una combinación de deseo y fuerza de voluntad.  Necesitamos aprender a usar la intensión y desarrollar la fuerza de voluntad.

Una vez que logramos afinarnos y ser hojas en blanco, sólo tenemos que mantener este estado.  El resto no es asunto nuestro, llega el momento de no-hacer y Dios se apodera e nosotros y: El hombre es como un arco en la mano del poder divino; el Altísimo lo emplea para unas acciones; estas acciones, en realidad, son obra de Dios, no del arco. El arco es un instrumento y un medio, pero inconsciente de Dios, para que se mantenga el orden del mundo. ¡Qué feliz y excelente es el arco que sabe en manos de quién está! (Rumi)

El guerrero espiritual sale de la sala de meditación y ejercicios a la calle y ve y siente las fuerzas peligrosas que nos rodean pero no tiene miedo y puede con ellas.  Sabe esquivar, bloquear y hasta controlar al enemigo.  Su cuerpo está entrenado y tiene un escudo que lo proteja.  El mundo así se transforma en un instrumente para su desarrollo espiritual y no un obstáculo.

El cuerpo también, tan despreciado por los religiosos fanáticos y puritanos, contiene la llave al conocimiento profundo y al universo.  Para abrir el cuerpo y hacerlo un receptor como un radio sintonizado al Universo es el trabajo de los que tienen la intensión bien dirigida.   Continuaremos inshallah.

 

La Tariqa Sufí Ansariyya

mojamadabdula@gmail.com        mohammad.abdullah.18041@facebook.com    sufiansariblog.blogspot.mx       https://sufiansari.wordpress.com/

Intención #6 – Teoría y Práctica

por Sheij Mohammad Abdullah Ansari

 La naturaleza, o sea, el universo, siempre mantiene un estado de balance, de equilibrio.  La ciencia lo llama simetría dinámica.  Siempre cuando algo se encuentra fuera de equilibrio, una serie de acciones se provocan para equilibrar las cosas.  Hay cambios pero el desorden siempre regresa a un estado de orden.  En la jerga popular se dice que el agua siempre encuentra su nivel.  Siempre existe también el caos o así se refiere la ciencia a un estado aleatorio en que no se puede predecir el curso de eventos con precisión.  Dentro del esquema de la simetría dinámica encontramos paquetes de desorden o caos.  Los paquetes de caos se mueven dentro del sistema ordenado.  Es más o menos como en la matemática, la teoría de conjuntos – dentro de un conjunto universal puede haber conjuntos que encajan perfectamente en el sistema universal mientras que dentro de ellos hay caos.  Aún así, con el tiempo, los paquetes de desorden van a experimentar ajustes, sus días están contados, cambian o se destruyen.

En el universo todo sigue las reglas.  Las leyes de la física son nada más parte de un sistema más extensivo de leyes universales.  El Corán dice que todo en el universo hace culto a Allah (Dios).  Eso significa que todo sigue las leyes del Cosmos.  Lo única excepción es el ser humano que tiene la opción de desobedecer (libre albedrío).  Pero al fin y al cabo, él también cae – o cambia o se destruye.  Los escritos sagrados hablan en demasía y gráficamente del Infierno que espera a los “pecadores”.  El hombre de hoy en día no quiere pensar en la muerte y mucho menos en Infierno.  Escogemos pensar que son descripciones puramente metafóricas.  Pero después de la muerte de este cuerpo físico la vida sigue y también las leyes universales.

Somos paquetes de desorden en un universo ordenado.  A final de cuentas todo se ajusta y se pone en armonía – tarde o temprano.  No hay escapatoria en este sistema.  Lo que no está dicho directamente arriba es que es el desorden o desequilibrio mismo que provoca el proceso de alineación.  El universo es el resultado de la existencia de dos fuerzas opuestas interactuando para crear energía y movimiento.  Ni una ni otra pueden existir sin la otra.  Estás fuerzas, aunque opuestas, pueden producir en sí, armonía.  Su creación original produjo la vibración creadora, el sonido (el Verbo) y la Luz de que todo lo demás brotó.  Cuando estas fuerzas están en armonía se producen la paz y la evolución espiritual.  Cuando no están en armonía resulta el caos.

La evolución es un elemento primordial en este universo – todo nace y empieza a evolucionar.  Nuestra alma es parte de este proceso y sigue el patrón de todo lo demás.  Después de un viaje a través de otros estados y mundos llegamos aquí a este mundo de materia densa con una cobertura densa, el cuerpo físico.  Es el mundo de movimiento y acción.  También es el mundo de desorden y pruebas.  Aquí es donde el ser humano puede dar grandes pasos en su evolución.  Una cosa que pocos van a hacer.  A diferencia de todos los otros mundos en que estábamos y donde vamos a estar, aquí escogemos nuestro destino, es el mundo del libre albedrío.  El llamado Infierno son nada más las leyes del universo haciendo su trabajo de purificación y procedimientos a los que no hacen el trabajo por sí mismo en este mundo material.  Si no logramos armonizarnos con la Realidad, el Universo o Cosmos, o sea, la unificación con Dios, en esta vida, no encajaremos allá en la siguiente etapa de nuestra vida y algo tiene que pasar.

Este es un mundo de desorden y caos, un mundo en que el lado negativo domina.  Esta agitación y fricción provoca inestabilidad y cambios continuos mientras las fuerzas de la naturaleza y las leyes universales hacen ajustes para corregir los errores del hombre y de igual manera, los deseos y acciones del hombre siempre están trabajando una contra la otra provocando un estado volátil.  En este ambiente la mayoría de la gente está perdida, atraída y devorada por los encantos ilusorios del mundo material.  Unos pocos son llamados.  Por una variedad de razones algunos no están satisfechos con esta situación, el mundo los confunde y quieren respuestas.  Algunos de ellos o tal vez la mayoría, han experimentado una tragedia o grandes dificultades en su vida las cuales, como es mencionado arriba, provocan cambios para rectificar las cosas.  Por eso decimos, alhamdulillah, alabado sea Dios, las dificultades son bendiciones de Dios.  De todos modos, para los insatisfechos de este mundo como la meta, es un camino duro.  Este mundo es como un molino donde se separa la cáscara de la semilla.  Los que aguantan a pesar la severidad del proceso, pueden esperar alivio y una recompensa inestimable.

Para el resto de la gente, las fuerzas caóticas los controlan, están atrapados en un remolino violento y son jalados acá y allá.  Los que están en proceso de despertar buscan la paz y la armonía y esa es nuestra misión o propósito en la vida – alinearnos con las leyes del cosmos, con Dios.

Este mundo material es el campo de entrenamiento preparándonos para las tareas de la siguiente etapa de nuestra existencia.  El alma llega aquí incompleta y está equipada con un cuerpo especialmente diseñado para el trabajo de crecimiento.  Tenemos la posibilidad de llegar a ser el insan-al-kamil, el ser perfeccionado.  Como todo aquí, es una elección que podemos tomar o rechazar.  Aquí también el cuerpo energético desarrolla para ser nuestra morada después de que el cuerpo físico muere.  El crecimiento del cuerpo energético es obstaculizado por la presencia del ego y su personalidad falsa que, no obstante su naturaleza irreal, ocupa espacio en esta dimensión.  El desarrollo del cuerpo energético es imprescindible para nuestro progreso espiritual y avanza en la  vida eterna.

El nafs es el ser bajo, una herramienta necesaria para maniobrar en este mundo.  Como hemos hablado mucho, el nafs produjo un ego que definimos como una personalidad falsa, un ser o entidad imaginaria basada en los miedos y fantasías de la persona.  El nafs o su ego, domina a la persona normal y el mundo en general.  La única manera de liberarse de él es primero, cobrar consciencia de su presencia.  Eso se hace con la ayuda de un maestro, la auto-observación y prácticas como la meditación.  De igual manera, uno puede cobrar consciencia del corazón, la mente real y el cuerpo energético.  La presencia del corazón (el corazón espiritual no el órgano) y la mente real, se logra, sentir y experimentar con el desempeño de la observación del nafs y a uno mismo en general, la dominación del ego y una decisión consciente, o sea, la intensión – una combinación de deseo y fuerza de voluntad.  La presencia del cuerpo energético es experimentada igualmente por decisión y a través de ejercicios como movimiento sagrado o meditación en movimiento.

Todo esto y más está pasando en cada momento de nuestra vida.  Los científicos dicen que el 95% del universo es invisible.  Ellos están hablando de lo que ellos llaman materia oscura que es, como suena, materia que no podemos ver.  Eso no es nada, hay aún más que no vemos con los ojos normales, una realidad no material, o más bien, una sustancia cada vez más fina que subyace todo lo que vemos y vivimos.  Consciencia de lo no visible y armonía entre eso y lo visible es lo que necesitamos para desarrollarnos espiritualmente.

 

La Tariqa Sufí Ansariyya

mojamadabdula@gmail.com        mohammad.abdullah.18041@facebook.com    sufiansariblog.blogspot.mx       https://sufiansari.wordpress.com/