Sumisión. Parte 2

Por Sheij Mohammad Abdullah Ansari

Hace tiempo estuve hablando con mi sheij por Internet le conté de mis frustraciones con la lenta extensión del Sufismo en Latino América así como mis clases de Yoga Sufí.  Me dijo, “Que te importa adonde te lleva Allah”. Sumisión también es aceptación.  Las cosas pasan y podemos observar y aprender de ellas o podemos perdernos en la acción y ser afectados de muchas maneras.  No me malentiendas, aceptación no es igual que resignación o apatía.  Lo que nos pasa exige acción y hay elecciones para tomar.  Sin embargo, nuestro control de lo que pasa en la vida es limitado – sólo tenemos control de nosotros mismos, nuestra actitud, comportamiento, decisiones y reacciones.  Lo que hacen otros o la naturaleza está fuera de nuestro control y afecta lo que hacemos y queremos.  Puedes pasar toda la vida peleando contra lo que no tienes control y como si estuvieras chocando contra una pared de ladrillo, terminarías lastimado.  O, puedes aceptar las cosas como son y tomar otro camino, evitando daños emocionales y más importante, quitar ladrillos de las paredes que ocultan tu realidad, tu ser real.

Las personas que entran en la senda sufí deben percatarse de la manera en que Dios ha estructurado su vida como un campo de entrenamiento.  La vida vista así presenta una gran cantidad de oportunidades.  Lo que obstaculiza el aprovechamiento de todo lo que Dios nos ha suministrado son nuestras ideas y conceptos de cómo deben ser las cosas.  Aún los que creen que han eliminado los deseos excesivos y creen que deben estar listos para ser “iluminados” todavía tienen más bloqueos – sus conceptos adquiridos de la familia, sociedad y cultura y más su concepto de quiénes son, su imagen de ser.  O también hay gente “no materialista” que quiere ser feliz o busca el amor.  De hecho esas son obsesiones de alguna gente.  Para un sufí “ser feliz” es una frase sin sentido.  Una persona normal o regular es feliz cuando tiene lo que quiere.  Entonces, no es feliz si no tiene lo que quiere.  Un sufí sólo quiere a Dios y sólo quiere lo que Dios quiere para él o ella, nada más.  Ser infeliz es no aceptar lo que Dios te da.  También dice buena gente, aún estudiantes de la senda espiritual, “Quiero a Dios, quiero ayudar a la gente, pienso en Dios y estoy agradecido por todo lo que me ha dado y todavía no siento a Dios, no siento la conexión, no soy feliz”.  Aunque no es “materialista” de todos modos está llena de deseos y quejas – el enfoque es YO.  El enfoque que nos lleva a Dios es Él mismo, Allah, Yahveh, Brahmán.

Todas las emociones y sensaciones como felicidad o falta de felicidad, enojo, tristeza, depresión, odio, gustos y disgustos y mucho más son inventos del ego y sensaciones físicas.  Debes entender que podemos separarnos de ellos y dejar de ser afectados por ellos.  Cuanto más te observes a ti mismo y tus reacciones y sensaciones, más fuerte será la separación entre tú (quién eres realmente) y el cuerpo y las emociones e ilusiones o irrealidades y más control tendrás.

Debes entender que no sabemos nada.  Dios tiene Su plan para cada quien.  Cuanto más tenemos nuestras ideas de cómo debe ser ese plan y como debemos ser cuando somos “evolucionados” espiritualmente, más lejos quedamos de una verdadera evolución espiritual.  Cuando llegué a México tenía muchos planes, un orfanato y/o casa de ancianos, un grupo de sufíes y zikr semanalmente y mucho más.  Nada de eso pasó.  Allah me llevó por otro rumbo.  Me presentó con muchos retos y dificultades.  Cada día espero para ver qué sigue.  Dondequiera que me lleve, seré feliz.

Tú también debes aceptar la situación que Dios te ponga.  Con el tiempo sabrás cuando eso es un reto que requiere acción de tu parte, o sea cambiar las cosas o si debes aceptar y trabajar en eso.

Continuaremos con más mañana inshallah.

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Sumisión parte 1

Por Sheij Mohammad Abdullah Ansari

El Islam significa sumisión, sumisión a Dios.  Aparte de que no vas a encontrar a mucha gente realmente sometidas a Dios, sin importar qué religión profesa, eso es la enseñanza real del Islam y el método sufí está basado en eso y todo lo demás depende y se relaciona con eso.

Pero ¿qué es someterte a Dios?  Vamos primero al párrafo anterior donde dice que no encontramos mucha gente realmente sometida a Dios.  ¿Por qué?  Porque están tan llenos de sí mismos que no hay espacio para Allah.

He dicho todo esto anteriormente pero a juzgar por las preguntas que me hacen mis estudiantes y las dudas que tienen, todavía no ha penetrado bien.  Todos somos diferentes y entendemos las cosas de diferentes maneras, así que voy a manejar el tema desde diferentes ángulos – a ver si me explique.  Antes de continuar, déjame repetir algo que voy a repetir al final de esta plática: yo estoy señalando la dirección, el estudiante tiene que hacer el trabajo.  Hay mucho que hacer pero me temo que pocos realmente están haciéndolo.

Allah, Dios, la Energía Base de la existencia, nos creó de su propia esencia y plantó la semilla en una forma humana.  “Quienes evitan los pecados graves y las deshonestidades y sólo cometen pecados leves… Tu Señor es inmensamente indulgente. Os conocía bien cuando os creaba de la tierra y cuando erais un embrión en el seno de vuestra madre.  ¡No os jactéis, pues, de puros! Él conoce bien a los que se guardan contra el mal.” (Sagrado Corán 53:32)  En ese momento estábamos muy cerca de Dios, casi uno con Él.  No paso mucho tiempo antes de que empezamos a olvidar a Dios, de dónde venimos y a dónde vamos.  Primero las necesidades de la vida terrenal y pronto los deseos y antojos nos atraen y ocupan nuestra atención – nos enamoramos de la vida y este mundo.

Dios nos mandó a la tierra y esta vida para aprender de Él.  Una parte de un viaje larga, la evolución de un alma.  Llegamos incompletos con la misión de perfeccionarnos, para crecer y ser el insan-i-kamil, el ser perfeccionado.  En vez de eso, el nafs, o alma terrenal, un “aparato” que Dios nos dio para que funcionemos en el mundo material y sólido se convierta en una entidad propia, una personalidad falsa, el ego.  El ser humano, se identifica con el nafs/ego, se cree independiente e importante, y pierde la conexión con el Divino.

Repito, dice un hadiz Qudsi: Allah dice, “No cesa de acercarse Mi siervo a Mí, por medio de sus actos de adoración (más que lo obligatorio) y las buenas acciones, hasta que lo ame (especialmente), y cuando lo amo, soy los oídos con que él escucha, los ojos con los que ve, la lengua con la que habla y la mano con la que agarra”.

Nuestra realidad, quienes somos realmente es parte de la esencia de Allah.  Esa realidad está cubierta en la persona a grado de la fuerza o tamaño de su identificación con su personalidad falsa, el ego, así como su creencia en este mundo como fin de todo y su propia importancia como un individuo independiente.  Los actos de adoración empiezan con la sharia (correctamente entendido), la reglas o leyes de la realidad (la ciencia de cómo son las cosas) como expresadas del Corán y la vida del Profeta (la paz sea con él).  La sharia, más que reglas religiosas, es un método para perfeccionarse como un ser humano real.  Los actos de adoración más allá de los obligatorios de la religión son los métodos del Sufismo como el zikr (dhikr), el rabita, formas de meditación, estudia como leer el Corán y la constante auto-vigilia y auto-corrección, o sea, una conducta que concuerda con la sharia y la guía que llega al corazón y/o de tu maestro, el sheij.    –   Esto continuará mañana inshallah

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Uno

Por Maestro Mohammad Abduallah Ansari

 Nuestros prejuicios y opiniones arraigadas así como también sensaciones de importancia personal y superioridad respecto a otras personas restringen nuestra visión, nuestro mundo, mente y conocimiento.

“Dios es Uno”.  Todos hemos escuchado y/o leído esa expresión.  Si preguntas a alguien qué significa, generalmente contestaría que sólo hay un Dios que es ambigua, es verdad pero insuficiente.  Vamos a ver la situación con más profundidad.

Primero todas las unidades están hechas de partes.  ¿Por qué Dios casi siempre se refiere a sí mismo en plural tanto en el Corán como en la Biblia?  Una respuesta es que Dios siempre actúa a través de otros, como a través de los ángeles.  Pero hay más, aunque no está traducido en la Biblia, en hebreo, el idioma original del Antiguo Testamento, diferentes nombres son usados para diferentes tareas divinas, como el Creador se llama Elohim (además la palabra Elohim es una palabra plural en hebreo).  En el Antiguo Testamento en hebreo hay 72 nombres usados por Dios (no traducidos en las traducciones) y aún más si consideramos las combinaciones de ellos usadas.  Así que cada nombre se refiere a un aspecto y función diferente que Dios desempeña.  Es igual en el Corán y en el Islam que tiene más que 99 nombres por la misma razón.  Allah Dios es una energía compuesta de un sinfín de aspectos vibrantes (información divina, instrucciones) no muy diferente a la teoría de las súper cuerdas de la ciencia cuántica.

Así que Dios es Uno pero Su realidad infinita es/son partes y unas de estas partes somos nosotros mismos, nuestras almas son chispas de la esencia de Dios.  Todo es uno, una infinidad de partes conectadas, partes individuales pero todas partes de un todo.

Aunque Dios, Allah, Yahvé, Brahmán, tiene una infinidad de aspectos, es Uno.

“Los que están en los cielos y en la tierra Le imploran. Siempre está ocupado en algo.”

“De Él dependen todas las criaturas en los cielos y en la tierra; [y] cada día se manifiesta en otra faceta.”

“Todo en los cielos y en la tierra depende de Él; en todo momento Él (la Esencia Básica de la Existencia) se manifiesta en diferentes maneras.”

Tres diferentes traducciones de la ayat 29 del sura 55.  (En realidad ese ayat merece unas páginas más de explicación, está lleno de significados – inshallah escribo sobre ello).

Como hemos hablado el universo es una aglomeración de procesos orgánicos y los nombres (elementos) de Allah es/son la Fuerza Movedora, la base de todo, todo en movimiento constante, la energía básica de todo.

Pero regresamos a un aspecto importante de este tema que constituye un método importante para nuestro desarrollo espiritual.

“Y Él es Quien os ha creado de una sola Alma, unos constantes en su fe y otros inconstantes.” (Sagrado Corán 6:98)

Todo es Uno, somos toda una sola alma.  Con el trabajo en uno mismo, o sea, al descubrir nuestro ser real, conectarnos con nuestra propia alma, experimentaremos las almas de los demás, hacemos una conexión con todos.  “Conócete a ti mismo y conocerás a Dios”.

“No camines por la tierra con arrogancia, pues, ciertamente nunca podrás traspasar la tierra ni alcanzar la altura de las montañas” (Corán17:37)

“Y, ciertamente, os hemos creado y luego os dimos forma; y luego dijimos a los ángeles: ‘¡Postraos ante Adán!’ –y se postraron [todos] excepto Iblis, que no fue de los que se postraron.

[Y Dios] dijo: ‘¿Qué te impidió postrarte cuando te lo ordené?’

[Iblis] respondió: ‘Yo soy mejor que él: a mí me creaste de fuego, mientras que a él lo creaste de barro.’” (Corán 17:61)

En las dos citaciones de arriba mencionadas Dios está avisándonos contra la arrogancia, de sentirnos mejor que cualquier otra persona.  Todos estamos en diferentes niveles de desarrollo espiritual pero todos somos hermanos y hermanas, aún personas extraviadas, andando por malos caminos son, realmente, parte de nosotros.  Todos estamos en camino de regreso a Dios (nunca hemos Lo dejado pero estamos viajando como parte de un proceso de desarrollo del alma), el camino para algunas personas puede ser muy duro.  Por eso, orar por los demás, los necesitados, los buenos y los malos es la mejor cosa que podemos hacer por nosotros mismos.  El ego, el ídolo más perjudicial que existe, es la barrera que bloquea la visión de la Realidad, que corta la conexión entre el individuo y la Divinidad.  Cuidar y amar al prójimo es el Camino Real a la iluminación.

Recuerda que dije que el amor, el amor real, es la frecuencia a través de la que corre la guía divina, o sea, es la conexión entre el ser humano y Dios.  Ahora, cuando desarrollamos amor por una persona, amor real, no amor emocional, lo que es cambiante, variable y egocéntrico, sino amor real dirigido a una o más personas, hacemos una conexión con su núcleo divino, sintonizamos con su esencia Dios. ¿Puedes hacer eso?  El amor real es una elección, una decisión consciente e, importante de entender, ese esfuerzo para tomar esa decisión y lograr amor por todo el mundo, es el método esencial para conectarse con Dios y entender la Realidad.

Tú eres todo el mundo y todo el mundo es tú.  No lo sientes ahora pero esa es la Realidad que está disponible para conocer y experimentar.  Estamos aquí en este lugar, el mundo material, la tierra, para tomar decisiones, escoger entre la Realidad y la ilusión (fabricaciones de la mente ego).  Escoger entre amor y el egocentrismo.  Una forma, un método, para progresar espiritualmente es el desarrollo consciente de compasión, de sentir el sufrimiento de otras personas y querer ayudar a los demás.  Cuando vemos a otras personas debemos intentar ver su realidad, la parte divina en ellas, ellas como nosotros mismos, somos partes de la esencia de Dios, escondida pero está allí, búscala.

No amar o sentir compasión por otras personas te pone en conflicto contigo mismo porque tú eres los demás y ellos son tú. (3/4/17)

 

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Sobre el Destino

Por Sheikh Muhammad Abadullah

Basada en la consulta de un estudiante

“En el poco tiempo que llevo en este camino espiritual siempre he pensado que nuestros actos son los que nos acercan o nos alejan de Dios, pero en ocasiones quizás mi ego es el que me lleva a preguntarme constantemente por que hay quienes tienen una familia disfuncional o en su caso una vida llena de abundancia, realmente uno escoge las lecciones que tendremos en cada vida?

Gracias y ojala mis dudas puedan encontrar una respuesta o por lo menos una guía para que pueda mejorar.

Pax.”

 

Respuesta

La vida es una mezcla de “destino” y libre albedrío.  Si analizamos detalladamente vemos sobre cuantas cosas no tenemos ninguna elección.  Llegamos a este mundo en una familia, pobre o rica, en México, la India o el polo norte, con ADN que han contribuido a un montón de gente buena y mala, es decir, con inclinaciones que no son nuestras.  Todo eso tenemos que enfrentar y tratar.  No tenemos control de lo que hacen nuestros vecinos, el gobierno, hasta nuestros hermanos pueden darnos mucha lata – pueden ser locos.  Este mundo es un mundo de pruebas.

Dios escoge una situación especial para cada quien – por su propio bien.  Dios sabe mejor y nosotros no sabemos nada.

Lo que escogemos y lo que determina nuestro destino es cómo actuamos en o tratamos cada situación, qué escogemos de las elecciones a que nos enfrentamos a cada momento.

El gran error que comete la gente es pensar que este mundo es la meta.  Este mundo y esta vida es una etapa importantísima en la evolución de nuestro ser.  Importante pero nada más que una etapa. Vamos a continuar después de la muerte.  Dónde y en qué condición depende en nuestras elecciones aquí donde tenemos libre albedrío.

Estamos aquí con un propósito – para conocer a Dios.  La vida es el camino.  Hacemos prácticas espirituales, dhikr, meditación, etc., pero al fin y al cabo es la manera de vivir que abre puertas a una consciencia más alta y la cercanía a Dios o la Energía Suprema.

El rico tiene que superar su arrogancia y el pobre su resentimiento o cualquiera sensación o emoción que engendra sus condiciones materiales.  Nuestro trabajo es luchar contra el ego, liberarnos de influencias erróneas, descubrir quién realmente somos y conectarnos con la Realidad que está escondida bajo una superficie engañosa y falsa.  Este mundo oculta y revela a Dios.  La mayoría de la gente está preocupada con la superficie y pierde la esencia.

Si tratamos este mundo como si fuera la meta, como el fin de todo, vamos a deprimirnos, estamos rodeados del mal, hay problemas incesantes, lo que parece injusticias, etc., etc., etc.  Pero si entendemos que este mundo es como un campo de entrenamiento con obstáculos para saltar, podemos concentrarnos en el trabajo a mano sabiendo que estamos en progreso, que esta etapa va a terminar y vamos a progresar a otros retos.

El ego e ideas egocéntricas nos hacen pesados.  Quitamos esa carga y sentimos alivio como si estuviéramos flotando.  No estoy hablando metafóricamente, la verdadera apariencia de todo cambia cuando quitamos los lentes oscuros de uno mismo.

Salam,

Sheij Mohammad Abdullah

 

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Las etapas del libre albedrío – 2

El decreto de Dios y el libre albedrío

Por Sheij Mohammad Abdullah Ansari

“NO OCURRE calamidad alguna en la tierra, o en vosotros mismos, que no esté [registrada] en Nuestro decreto antes de que la causemos: realmente, todo esto es fácil para Dios. (¡[Recordad esto,] para que no desesperéis por lo [bueno] que se os ha escapado ni os alegréis [en exceso] por lo [bueno] que os ha llegado: pues Dios no ama a los que, por vanidad, actúan de forma jactanciosa — esos que son avaros [con el favor de Dios] e incitan a los demás a la avaricia!

¡Y quien da la espalda [a esta verdad debiera saber que], ciertamente, sólo Dios es autosuficiente, digno de toda alabanza!

En verdad, [ya antes] hicimos llegar a Nuestros enviados con todas las pruebas de la verdad [de esto]; y hicimos descender por medio de ellos la revelación y [os dimos así] una balanza [con la que sopesar el bien y el mal], para que los hombres se conduzcan con equidad; e hicimos descender [para vosotros la habilidad de utilizar] el hierro, que encierra un tremendo poder [violenta] y también [es fuente de] beneficios para el hombre: y [es fue dado todo esto] para que Dios distinga a los que Le defienden a Él y a Su Enviado, aun estando Él fuera del alcance de la percepción humana.  ¡Realmente, Dios es fuerte, todopoderoso!” (Sagrado Corán 57:22-25)

Puedes pensar por los ayats del Corán citados arriba que todo está escrito, que nadie puede escapar de su destino.  Pero no dice eso.  El mundo y el universo se manejan según reglas y leyes, la ciencia, una cosa conduce a otra.  Debido a las leyes físicas la tierra experimenta lo que nosotros llamamos desastres pero que en realidad, son la vida natural de la tierra respondiendo a circunstancias creadas tanto por el hombre (su mal manejo del medio ambiente) como de fuerzas del universo (condiciones de sol, la galaxia y más).  Estos acontecimientos van a ocurrir y van a impactar a tu vida ya sea musulmán, cristiano, judío, budista, hindú, creyente o ateo.  Pero, aunque no podemos controlar muchas de las circunstancias de la vida, sí podemos y debemos controlar nuestras reacciones enfrentados por estas circunstancias.  Todos vamos a experimentar altibajos en la vida, ¿cómo vas a responder a ellos?  Cómo respondemos a las crisis en nuestras vidas determina tanto la condición de nuestra vida terrenal como la condición en que vamos a vivir en la siguiente etapa de nuestras vidas – después de la muerte.  Algunas personas se desesperan al perder algo de sus pertenencias así como la pérdida del amor de una pareja o hijo, están destruidas.  ¿Dónde está su enfoque?  ¿En Dios?  Esta vida es como un parpadeo en relación con la vida eterna y la gente llora a mares porque las cosas no suceden a su manera aquí en este mundo fugaz y temporal.  Allí está nuestro derecho o regalo divino de escoger, la reacción a las dificultades de la vida afecta la condición en que vivimos y plasma el resto de la vida.  Esa misma persona que se hunda al fondo, que se deprime y se enferma, explota de alegría cuando las cosas se vuelven a su favor.  Ahora se cree el rey del mundo, toma crédito por su buena suerte.  No sabe nada de lo que está pasando.

Vemos en esto, lo arriba mencionado, como la mayoría de la gente no tiene ningún control de su vida, al contrario, son totalmente controlados por las circunstancias – sólo reaccionan no hacen.  Pero el Corán nos dice cómo podemos tomar control de nuestras vidas – el Corán no predica el fatalismo sino lo contrario.  El Corán es un libro de ciencia que explica cómo podemos vivir en conformidad con las leyes del universo y tener una vida feliz.

No puedes mover ni un dedo sin producir una reacción de una manera en algún lugar.  Nuestras emociones, palabras y acciones, todos resuenan tanto en nuestro entorno como en nuestros mismo cuerpo así como cambiando la trayectoria de nuestra vida – que podemos llamar cambiar nuestro destino.  Y el Corán está diciéndonos claramente las reacciones y emociones que nos conducen a un destino favorable y avisándonos contra acciones y actitudes que producen resultados desfavorables.  No son amenazas, Allah está avisándonos como tu mamá que te dijo que no pongas el dedo en la flama de la estufa.  Es amor.

Todas las verdades espirituales contienen lo que parecen contradicciones que sólo podemos entender si dejamos de pensar de forma lineal y escuchamos al corazón.  “sólo Dios es autosuficiente…”  Somos creaturas dependientes que no tienen poderes más de lo que Dios nos permite usar.  Cuanto más creemos independientes y poderosos menos capaces y poderosos somos y menos control tenemos de nuestras vidas.

Todo tiene dos caras.  El universo está basado en equilibrio y ese equilibrio siempre se mantiene.  Dios usa el ejemplo del hierro de que son hechas las espadas, pistolas y bombas pero también es usado de muchas maneras para mejorar nuestras vidas.  Otra vez un ejemplo de nuestro deber de escoger entre el bien y el mal y así formar con lo bueno o lo malo nuestras propias vidas.

Si mañana pierdes tu trabajo o tu esposo/a o el amor de tus hijos, ¿cómo vas a reaccionar?  O, si mañana todo el mundo te quiere y recibes un aumento grandísimo en tu trabajo, ¿cómo vas a reaccionar?  Puede ser que un terremoto golpee a tu ciudad o la ciudad o estado se inunde y te quedas sin nada en un albergue.  ¿Vas a culpar a Dios?  ¿Vas a rendirte?  O ¿vas a entender que mientras vivimos en esta tierra vamos a estar sujetos a todas las condiciones e incertidumbres de la vida y que como reaccionemos determina cómo vamos a salir de la situación, de forma buena o mala?

Dios habla de la equidad en la citación al principio de este escrito.  ¿A qué se refiere?  No sólo se refiere a la justicia o balance entre el bien y el mal sino también al equilibrio.  Tenemos que mantenernos en un estado de equilibrio emocional.  “Mantenernos”, eso significa que es una elección personal.  No somos completamente prisioneros de las circunstancias.

De igual manera podemos y debemos prestar atención a las realidades de la vida en que vivimos.

“Los ángeles dirán a aquéllos a quienes llamen y que han sido injustos consigo mismos: «¿Cuál era vuestra situación?» Dirán: «Éramos oprimidos en la tierra». Dirán: «¿Es que la tierra de Allah no era vasta como para que pudierais emigrar?» Esos tales tendrán la gehena como morada. ¡;Mal fin…!” (Sagrado Corán 4:97)

Así que no estamos necesariamente condenados a sufrir las consecuencias de las circunstancias.  Si vemos peligros o nuestras oportunidades son limitadas en un lugar, debemos mudarnos.  Si nos encontramos en un entorno incomodo, peligroso o inhóspito, debemos hacer cambios.

Ya sabemos que la tierra está entrando en un periodo muy difícil.  Los años recientes los desastres naturales fueron muy severos e inesperados en muchas partes del mundo.  El terremoto en Haití dónde supuestamente no había una falla geológica, también el sismo en Chile aún más fuerte que Haití pero por ser mejor construcción no sufrió como la isla más pobre del mundo, inundaciones en México y otras partes de Latinoamérica así como en todo el mundo, el volcán en Groenlandia que paralizó grandes partes de Europa con ceniza y ahora Australia está experimentando una inundación record y tornados en EE.UU. así como frio record.  El próximo año puede ser peor y debemos tomar precauciones.  ¿Viven cerca del mar o un rio grande?  ¿Llueve mucho en tu área?  O ¿llueve muy poco?  El mar está subiendo.  Los ríos desbordándose.  Donde llueve mucho va a llover más.  Donde no llueve mucho lloverá menos.  Donde hace calor va a hacer más calor y donde hace frio más frio.  Todo eso también significa periodos de escases de productos alimenticios y/o precios altos de verduras, granos y carne.  Nadie está exento a los cambios en la tierra, como dijo Jesús, el sol y la lluvia cae para todos.  Sin embargo, podemos prepararnos para sufrir menos.  Podemos mudarnos a lugares menos susceptibles a inundaciones y terremotos y podemos guardar comida etc.

La gente que trabaja en su desarrollo espiritual tiene un ventaja sobre los demás, no es que estemos exentos de las leyes de la naturaleza sino que estamos aprendiendo a leer las señales que Dios siempre está enviando para avisarnos para que podamos hacer los preparativos necesarios.

 

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Las etapas del libre albedrío – 1

Por Sheij Mohammad Abdullah Ansari

En toda la historia tanto los religiosos como los filósofos han debatido y discutido sobre el libre albedrío.  He escrito sobre el tema también, he dicho en muchos lugares que el libre albedrío es la clave de nuestra estancia en esta etapa de nuestra existencia, nuestra vida terrenal, que nuestras elecciones aquí son importantísimas y que forman nuestro destino.  Pero no es tan sencillo, hay más del tema que no he mencionado.

El Corán tiene mucho sobre el asunto.  Dependiendo de la inclinación de la persona, se pueden interpretar las citaciones coránicas de varias maneras, principalmente que todo está escrito y no podemos cambiar nada (es la opinión de muchos “fundamentalistas”) y por eso el Islam es muchas veces descrito como fatalista, o por otro lado, que tenemos muchas opciones, o sea, somos libres de escoger y participar en nuestra vida y nuestro destino.  En realidad, debe ser obvio, aunque es confuso leer las palabras “todo está escrito” que sí está en el Corán, si no contemplamos bien lo que significa, el hecho de que Dios nos ha enviado profetas y maestros explicando lo que debemos y no debemos hacer muestra plenamente que tenemos opciones y podemos escoger – si no ¿por qué exigen elecciones correctas?  ¿Por qué los profetas se molestarían en explicar lo que debemos hacer si no tuviéramos libre albedrío?

Pero no todo el mundo tiene libre albedrío, no todo el mundo es libre. 

Escribí en otro escrito lo siguiente:

“Cuando nacemos nuestro estado original está íntimamente vinculado con Dios.  Somos casi casi uno con Él.  Pronto empezamos a cobrar consciencia del mundo.  Primero funciones básicas como hambre y procesos físicos del cuerpo.  Entonces vemos cosas, queremos cosas, el mundo nos fascina.  Nuestros gustos y disgustos se refinan.  Ya al fin nos encontramos totalmente involucrados, enlazados con el mundo y la vida.  ¿Y qué pasa?  Nos olvidamos de Dios, de dónde venimos y a dónde vamos.  Por influencias familiares, sociales y culturales, el ego (el nafs) ha empezado a desarrollar una personalidad falsa o, usando la palabra con su significado en latín, una persona (en latín ‘persona’ significa ‘máscara’). 

El crecimiento de este aspecto del ego, la personalidad falsa, nos alejamos cada vez más de nuestra relación original con Dios.  La personalidad falsa cree que él hace cosas, que él sabe todo y él está en control…”

Nos olvidamos de Dios pero también de nuestra esencia, nuestro ser real y las inclinaciones divinas (fitra) que Dios instaló en nosotros.  En esta condición la persona es casi totalmente controlada por circunstancias e influencias ajenas – él o ella creé que puede tomar decisiones, que puede hacer pero eso no es más que autoengaño.  La mayoría de la gente no hace más que reaccionar a provocaciones externas o como se dice comúnmente, son ovejas siguiendo la manada.  Tienen corazones con los que no comprenden, ojos con los que no ven, oídos con los que no oyen. Son como rebaños.” (Corán 7:179) En su caso, no existe libre albedrío.

La siguiente etapa es cuando una persona empieza a despertar espiritualmente.  Una vislumbre de la verdad interna le hace pensar, ver lo que está pasado y cuestionar, hacer preguntas, evalúa, busca repuestas, estudiar filosofía, religiones y ramas espirituales o sólo es bendecido por naturaleza.  En este estado la persona reconoce que todas las cosas no son como se ven, que hay una “realidad aparte”, hay más que lo vemos, hay una meta y hay comportamiento correcto y comportamiento incorrecto.  Ahora esta persona empieza a escoger, ha llegado a la etapa de libre albedrío, es decir, ahora tiene.  Esta es la etapa de mucho trabajo, decepciones y frustraciones, pero absolutamente necesario para lograr el premio, ver la Verdad, ver a Dios en todo y lograr la verdadera felicidad.  Las frustraciones son con nosotros mismos, las recaídas, reconociendo lo que es un error pero cometiéndolo una y otra vez antes de vencerlo, el trabajo de conquistar las emociones negativas y así también los pensamientos.  Aquí está el libre albedrío, a cada momento hay elecciones, decisiones para tomar.  Quedarse despierto y alerta es trabajo.  ¿De dónde viene esa inclinación, ese pensamiento, esa sensación?  ¿Es correcto esto, debo hacer esto?  ¿Viene de Dios o del nafs/ego? 

 

El decreto y el destino son las leyes del universo.  Dios, la Energía Consciente, la Realidad Básica, puso en marcha un sistema, una ciencia.  Exactamente como la física, la ciencia material, es un sistema de leyes fijas que no se puede cambiar, que hay consecuencias por actuar en contra de ellas, las leyes espirituales y morales son igualmente fijas.  Como no puedes romper la ley de la gravedad sin pagar un precio también hay comportamiento que conduce a castigos, no de Dios sino de la misma naturaleza.

Dentro de los parámetros del sistema de la realidad podemos actuar como queremos, tenemos permiso de cometer errores y pagar el precio.

Al principio no estamos sincronizados con el sistema del universo.  El resultado es problemas, desequilibrios que conducen a fricción y, a final de cuenta, sufrimiento.  Si logramos despertar a un grado y trabajamos para eliminar todo, la des-armonía, la disonancia por actuar contra la ciencia de cómo son las cosas, nuestro ser y vida empieza a sincronizarse con la Realidad y entramos en la tercera etapa del libre albedrio.

Dice un hadiz Qudsi: Allah dice, “No cesa de acercarse Mi siervo a Mí, por medio de sus actos de adoración (más que lo obligatorio) y las buenas acciones, hasta que lo ame (especialmente), y cuando lo amo, soy los oídos con que él escucha, los ojos con los que ve, la lengua con la que habla y la mano con la que agarra”.

En esa etapa nuestros deseos coinciden con la voluntad de Dios, queremos lo que Dios quiere.  Es como el libre albedrío no se aplica.  No hay elecciones necesarias porque en esa etapa la persona ve exactamente lo que es correcto, no como una regla de una religión o para evitar castigo de Dios sino lo que es correcto para ella misma, lo que la beneficia, que es perfecta para ella.  Ahora no hay trabajo, la persona es guiada continuamente, movida por Dios.

 

No debemos pensar que las etapas son como lo arriba descrito, uno, dos, tres.  Una persona en la primera etapa puede tener aspectos de las otras etapas y una persona muy avanzada puede tener episodios de olvido.  Y personas en la segunda etapa pueden experimentar la unidad divina en momentos así como también caer bajo las influencias ajenas igual como la gente común y corriente.

 

La Tariqa Sufí Ansariyya

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La intención #10. Teoría y Práctica

por Sheij Mohammad Abdullah Ansari

 Nuestros pensamientos y emociones se forman como resultado de nuestra percepción del mundo y sucesos a nuestro alrededor así como nuestra percepción de hechos en nuestro pasado.  Nuestros pensamientos y emociones forman nuestro presente, nuestra vida pues.  Al cambiar los pensamientos y las emociones, cambiamos nuestra vida.  Suena bien ¿verdad?  Que tenemos tanto control de nuestra vida.  Pero, espera, hay una palabra clave de esta ecuación – la percepción.

Las percepciones pueden ser precisas o pueden ser distorsionadas.  La mayoría de los recuerdos del pasado caen en la segunda categoría.  Casi todo lo que creemos del pasado es una distorsión de la realidad.  Voy a arriesgarme y aseverar que si tienes un recuerdo de acontecimientos que te han sucedido que te hacen sentir mal o te causan dolor emocional, tristeza o te deprimen o cualquier emoción negativa, tu percepción del pasado está distorsionada.  Aunque continuamos con otro rollo, ojalá, después de unos rodeos se aclare lo que quiero decir.

Aunque hemos dicho que hacemos nuestro propio mundo y mantenemos esta postura, no es igual a lo que predican los “new agers” (la gente de la nueva era) y los libros de superación o la psicología pop.  No puedes tener todo lo que quieres o crear cualquier vida de fantasía.  Aunque el mundo como lo vemos es el producto de los pensamientos del hombre y es sólo semi-real, está basado o yace sobre una realidad existencial, o sea, hay una realidad que nos rige y sin importar lo que hagas no puedes cambiar la naturaleza esencial de la existencia y sus reglas.  Ahora bien, podemos escoger ser felices a pesar de todo lo que nos pasa, bueno o malo y a pasar de todo lo que hacen los demás sobre quienes no tenemos ningún control y pueden afectar nuestras vidas duramente.  O, lo que es más común, podemos escoger ser infelices y decepcionados de nuestra vida.  Todo es una cuestión de percepción e intensión.

Cuanto más se aproxima tu percepción a la vida presente y pasada con la realidad, más feliz serás y más capaz de tomar decisiones positivas para formar tu vida y tu futuro.

Hay tres diferentes niveles de percepción del mundo.  La percepción distorsionada de la mayoría de la gente se refiere a una percepción de las cosas y sucesos a través de o filtrado por sus experiencias, miedos, inclinaciones, complejos, gustos, disgustos y deseos.  Todo una mezcla ilusoria lejos de la realidad.   Es muy fácil comprobar la naturaleza imprecisa de los recuerdos al juntar dos o más personas que han experimentado el mismo acontecimiento.  Todos tendrían recuerdos diferentes del mismo suceso.  La gente ve lo que quiere ver o espera ver debido a sus buenas o malas experiencias.  Y no es sólo el pasado; experimentan la vida según los mismos criterios ya mencionados arriba.

Algunos han logrado ver el mundo objetivamente, o sea, sin las distorsiones creadas por el ego, sus experiencias, preferencias personales, miedos y deseos.  Ven las cosas como son (a un nivel) en lugar de como quieren que sean o temen que sean.  Este es un nivel transitorio porque desvestido de la pátina de deseos, expectativas y fantasías, el mundo puede parecer bien feo.  Vemos los verdaderos motivos de la gente, egoístas y avariciosos y tanto sufrimiento y opresión – bueno, hay mucho más que ni voy a pronunciar.  Si la persona no sigue con su trabajo y desarrollo espiritual, si se queda en este nivel, se puede amargar y hasta retroceder y regresar a la esclavitud de los demás.

Si alguien lucha para pasar al nivel de consciencia externo, es decir, ese nivel en que la persona ve el mundo en su realidad bruta pero sigue trabajando para lograr la consciencia interna, una consciencia más completa (aunque todavía no completa), lo feo empieza a desaparecer, la esencia y realidad de las cosas comienzan a hacerse visibles bajo la superficie ilusoria del mundo y sus habitantes.  Bajo toda la distorsión creada por el hombre, los choques de deseos en conflicto, los problemas incesantes y el sufrimiento, al fondo de todo se encuentra la Divinidad.  En realidad no es que “la realidad comienza a hacerse visible” sino que la persona que entra a este nivel ha comenzado poder usar sus ojos interiores y ve la verdadera naturaleza de las cosas.  Que ve es “la faz de Dios” en todos lados.  Ese es el verdadero significado de la aseveración de Jesús (la paz sea con él) de amar a tu enemigo.  Con la percepción del segundo tipo, vemos enemigos pero al pasamos al tercer tipo vemos sólo a Dios y el amor.

El conocimiento verdadero sólo se consigue con experiencia interior.  Sin embargo, antes de que llegues al punto en que has acumulado suficientes experiencias de esta índole para que el proceso de desarrollo haya acumulado inercia y el trabajo se haga cada vez menos difícil (pero nunca fácil), el uso de la fuerza de voluntad y algo de fe, son necesarios.  La verdadera fe sólo llega con el verdadero conocimiento.  Pero hay que tener una fe provisional, por así decirlo, de que sí puedes experimentar la realidad personalmente.

Los profetas predican más que nada lo que debemos y no debemos hacer.  Ninguno dijo que podemos relajarnos y todo anda bien sin trabajo.  Tomemos por ejemplo el amor.  Los profetas no sólo predicaron al amor sino que fueron ejemplos perfectos del amor perfecto, lo que ellos demostraron con actos de perdón, compasión y misericordia inigualable.

Las religiones formales ponen su énfasis en el ritual, el drama que rodeó al profeta o en los personajes, como si por la pura creencia en ellos o los rituales y/o la jerarquía de la religión pudiéramos ser salvados.  Es como si los profetas predicaron para nada.  La verdad es que cada profeta explicó cómo llegar a una consciencia elevada, el “reino de los cielos” o “paraíso” tanto en el Más Allá como aquí mismo en esta vida.  Las leyes de Dios que ellos explicaron, los actos y cosas prohibidas y los actos y actitudes exigidas, son el mero método de conocer la verdad.  Dijeron que no debemos desear las cosas de nuestro vecino.  No es para proteger a nuestro vecino, es por nosotros, para protegernos de nuestro nafs, para reducir nuestro ego y malas inclinaciones innatas las cuales ocultan y hacen inactivos el corazón y el sistema de comunicación entre nosotros y el Divino.  Y es así con todo lo que dijeron.

Uso el ejemplo de Jesús porque ustedes en esta parte del mundo no están enterados de la historia de Muhammad (Mahoma) el profeta del Islam (la paz sea con los dos).  A final de cuentas el mensaje era igual, el amor.  Pero ¿cómo llegar a amar?  Jesús planteó un programa perfecto para quitar los bloqueos que obscurecen los sentidos interiores que podemos usar para entender las realidades de este mundo y vida y para conectar y ejercer las fuerzas internas y externas no disponible a la persona normal.

Sin embargo, la esencia del plan de Jesús así como el de Muhammad, no es perfectamente obvia y aún menos fácil al seguir.  Es por eso que muy poca gente sigue la verdadera enseñaza de los profetas.  La meditación y otras prácticas espirituales no son en sí para llegar a la iluminación o consciencia elevada sino para desarrollar la visión y entendimiento así como la fuerza de voluntad necesaria para entender lo que dijeron los profetas y seguir sus enseñanzas.  No hay camino real, sólo se consigue el conocimiento con trabajo.  Sólo se puede conseguir la verdadera paz y felicidad con una intensión y determinación fija e inquebrantable y sólo cuando te conoces a ti mismo en tus múltiples niveles y aprendes a tocar y usar los aparatos inherentes en nuestros cuerpos, el físico y sutil.  Amar es una decisión que tomamos así como lo es odiar.  El amor se puede tocar, es una onda tangible.  Encontrarla dentro es una habilidad aprendida así como reconocer y escoger o rechazar una gran cantidad de otras fuerzas dentro y fuera de nosotros.

 

La Tariqa Sufí Ansariyya

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