El mar de las almas. Parte 16

El primer paso del despertar…

Por Sheikh Mohammad Abdullah

Cuando el alma, escondida detrás de las influencias mundanas, el amor al mundo y las cosas, o sea, el ego o personalidad falsa, llega a un cierto nivel de desarrollo, hace murmullos, todavía débiles pero suficientemente fuertes para despertar un poco al individuo (el nafs, el individuo físico).  Es cuando la persona empieza ver que las cosas no son como deben ser, ve el mal en el mundo y también en uno mismo (el segundo nivel del nafs de que hablaremos más adelante).  Pero todavía la persona no entiende la verdadera realidad de la situación.  Es más común que reaccione emocionalmente, con enojo o tristeza (o depresión) contra todo lo que ve, el mal que le rodea y/o los errores de las que se da cuente en sí mismo.

En realidad estamos rodeado de mal, un sinfín de niveles y formas de acciones equivocadas.  Desde creencias equivocadas, conducta frívola, egoísmo hasta conducta y actos realmente malévolos.  La mayoría de la gente básicamente ignora todo eso, lo acepta y/o participa en él a un grado – “así es” piensa, “por qué no aprovecho” o sólo aguanta y vive lo más bien que puede sin analiza nada.  Al principio las personas despertando (en proceso de despertar) critican a todos ellos, tanto a los que participan en el “mal” como a los que lo ignoran.

“Dijo [Allah]: «¡Descended ambos de él! ¡Todos! [Adán, Eva y Satanás] ¡Seréis enemigos unos de otros. Si, pues, recibís de Mí una dirección, quien siga Mi dirección no se extraviará y no será desgraciado.

Pero quien no siga Mi Amonestación llevará una existencia miserable y le resucitaremos, ciego, el día de la Resurrección». (Corán 20:123-124)

Durante este período, generalmente al principio, el individuo ve todo el mal en el mundo y en otras personas ignorando lo mismo en él/ella mismo/a.  El darse cuenta de los errores en uno mismo llega más adelante si la persona realmente entra en el segundo nivel del nafs – el estado en que uno empieza la batalla contra el ego, o por lo menos empieza entender qué es el ego.

Estando mil millones de personas (almas) en la Tierra es entendible que va a existir “mal”, egoísmo, egocentrismo, avaricia – todos engañados por el mundo material y equivocando su cuerpo/ego por su realidad, olvidando de donde venía y su misión en la Tierra están llenos de miedo, consciente o inconsciente.

El error que cometemos al principio es equivocar este mundo material como nuestro hogar, al no entender su propósito y las realidades de este lugar.  Con tantas almas en diferentes estados de desarrollo es imposible que este mundo sea un paraíso, muy lejos de eso.  Estas capas que cubren, separan, a las personas de sus realidades (almas), han creado un mundo ilusorio, la visión externa que vemos con los ojos normales, una jungla peligrosa.

“Y [ASÍ ES:] No hemos creado el cielo y la tierra y lo que hay entre ellos sin un significado y un propósito, como suponen los que se empeñan en negar la verdad: por eso, ¡ay de aquellos que se empeñan en negar la verdad, por el fuego [del infierno]! (Corán 38:27)

El propósito es lograr ver la realidad detrás de todo, de ver a Dios.  Detrás de todo, lo base de todo es una Fuerza Consciente que podemos llegar a ver y sentir.  Pero, para eso tenemos que dejar el ego, todas las influencias y acondicionamiento mundano – aprender a usar el mundo y el cuerpo como instrumentos de conocimiento.

No hay duda estamos rodeados de personas con creencias equivocadas.  También hay muchísimas creencias, actividades, acciones, maneras de comer y tomar, etc., que, aunque tal vez no son necesariamente malas no coinciden con nuestra manera de ser o creencias y puede que nos moleste muchísimo.  Queremos corregir a todos, ponerlos en el camino correcto, poner todo en orden.  Gritamos contra los malos gobernantes, políticos corruptos, sacerdotes, predicadores, grandes empresas explotadores, súper ricos, etc.

“Y Él es Quien os ha creado de una sola Alma, unos constantes en su fe y otros inconstantes.” (Sagrado Corán 6:98)

Lo que no debemos olvidar es que todos los “pecadores”, “adoradores de ídolos”, engañadores, corruptos, son almas, parte de nosotros mismos pero en diferentes etapas de su desarrollo.  No es que debemos ignorar el mal o lo equivocado, sino que debemos entender que todo es parte de un proceso y nosotros también somos parte del mismo proceso.

 

Si ustedes aman sólo a quienes los aman, Dios no los va a bendecir por eso. Recuerden que hasta los que cobran impuestos para Roma también aman a sus amigos.  Si saludan sólo a sus amigos, no hacen nada extraordinario. ¡Hasta los que no creen en Dios hacen eso!

Ustedes deben ser perfectos como Dios, su Padre que está en el cielo, es perfecto.”  (Mateo 5:46-48)

Entonces ¿qué hacemos?

Para responder a esa pregunta o más bien, hacer lo correcto, es primordial conocer nuestra realidad, si estamos actuando desde el ego o del alma.  Debemos saber si nuestros motivos son realmente sin interés personal.  Todo lo que hacemos es, en realidad, para nosotros mismos primero aunque no debemos pensar en eso.  Todo es karma, el karma es la base de todo.  Todo lo que hacemos con interés produce karma y nos afecta de una forma u otra.  Acciones sin interés personal nos limpian, limpian las barreas que nos separan de nuestro ser divino, es decir que acciones sin interés no generan karma y así debilita algo del ego, de la personalidad falsa y nos liberan de el apego a la materialidad.

Otra cosa que debemos considerar y debemos analizar en nosotros es si nuestros críticos, nuestras acciones, nuestras enseñanzas, son motivados por juicio, o sea, ¿estamos juzgando?

Queremos ayudar, no juzgar.  Podemos enseñar con amor o con arrogancia y eso es lo que tenemos que analizar en nosotros mismo.  ¿Para qué estamos criticando o enseñando?

Escribí hace tiempo:

“Podemos ver personas en las religiones formales, o sea, Cristianismo, Catolicismo, Judaísmo, Islam y un sinfín de sectas o divisiones de ellas, haciendo formas de culto, que a nosotros, nos parecen incorrectos hasta perjudiciales.  La primera reacción es criticarlos, rechazarlos, alejarnos de ellos, predicar contra ellos.  Pero al hacer eso estamos mostrando conocimiento parcial de las realidades de la existencia y nuestro tiempo aquí en la tierra.

Estamos aquí, un segmento de nuestro viaje de desarrollo del alma, para crecer espiritualmente, progresar de un estado incompleto hacia el insan-i-kamil, el ser humano perfeccionado o completo.  No sólo tú y yo, sino toda la humanidad en la tierra.  Llegamos aquí en diferentes estados de desarrollo, algunos en las primeras etapas y otros más avanzados pero todos estamos en camino y esto es sólo una fase de él.

Cuando vemos a personas postrándose entre estatuas, orando a dioses inventados o haciendo un sinfín de rituales que sabemos son incorrectos, debemos recordar que ellas reconocen que hay más que lo material, que hay una forma de Fuerza Superior, aun si sus acciones e ideas son algo distorsionadas.  Están en una etapa del camino – no sus cuerpos, no su existencia temporal, sus almas, su realidad eterna, nuestros hermanos y hermanas.  Parte de nuestras vidas pasamos cometiendo errores, todos los que están “adorando ídolos” así como nosotros también.  Un error grande es juzgar.  Recuerda que lo que vemos con los ojos exteriores, o sea, los ojos normales, es sólo un reflejo de realidades que, si Dios quiere, lograremos ver más adelante.  Cuanto más nos vaciemos de nuestras preconcepciones y prejuicios, más claramente podremos ver la realidad – nada es como parece.”

Observando todo, lo externo e interno, es nuestro trabajo aquí en esta etapa de nuestro viaje de la vida eterna.  Cuanto más preconceptos e ideas fijas tenemos menos claro vamos a ver y entender lo que está pasando fuera y dentro.  Este mundo es increíblemente interesante y podemos verlo así si vemos la realidad detrás de la capa ilusoria.  Ver la realidad es la razón por lo que estamos aquí.

 

La Tariqa Sufí Ansariyya

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El mar de almas. Parte 15

Satanás me obligó hacerlo…

Por Sheij Mohammad Abduallah Ansari

“Y cuando dijimos a los ángeles: “¡Postraos ante Adán!” –se postraron todos, excepto Iblis, que se negó y se mostró arrogante: y así se convirtió en uno de los que niegan la verdad. (Corán 2:34)

[Dios] dijo: “¡Oh Iblís! ¿Qué te impide estar entre los que se han postrado?”

[Iblís] replicó: “¡No soy yo quien deba postrarme ante un ser humano, al que has creado de arcilla sonora, de cieno oscuro transmutado!”

Dijo: “¡Sal, pues, de este [estado angélico]: pues, ciertamente, eres [de aquí en adelante] un maldito, y tendrás por merecido [Mi] rechazo hasta el Día del Juicio!”

Dijo: “¡Entonces, Oh Sustentador mío, concédeme una prórroga hasta el Día en que sean resucitados!”

Respondió “Así sea, en verdad: serás de aquellos a quienes se ha dado una prórroga hasta el Día cuyo tiempo es conocido [sólo por Mí].”

 [Y entonces Iblís] dijo: “¡Oh Sustentador mío! ¡Ya que me has frustrado, ciertamente, he de hacerles grato a sus ojos [todo cuanto es perverso] en la tierra, y ten por seguro que les induciré a caer en el error — [a todos] salvo a quienes de ellos sean realmente siervos Tuyos!”

Dijo: “Este es, para Mí, un camino recto: ciertamente, no tendrás poder sobre Mis criaturas –excepto aquellos que están [ya] hundidos en el error y te siguen [por voluntad propia]: y, ciertamente, para todos esos el infierno es sin duda la meta prometida, con siete puertas de acceso y cada puerta recibirá su porción asignada de pecadores.” (Corán 15:32-44)

Iblis, también conocido como Shaitan, Satanás, el Diablo, es un buen ejemplo de como la religión, todas las religiones, y sus enseñanzas e imágenes son malentendidas, distorsionadas y usados descaradamente por la gente en general, por imames, sacerdotes y predicadores, desde personas sinceras hasta charlatanes de todo tipo.

El lenguaje de los libros sagrados es una forma de código, lenguaje que, en su tiempo, fue entendido como ciencia, expresando hechos más allá de concepciones materiales de una forma simbólica.  Imágenes como ecuaciones matemáticas que dan información sobre las realidades de la existencia.

La realidad no han cambiado pero nuestros cerebros sí han cambiado.  Mil o miles de años de acondicionamiento, el cerebro se ha adaptado a condiciones e influencias actuales en cada época.  Una palabra o expresión de una época no significa la misma cosa que en épocas anteriores y aún los historiadores y escolásticos mal interpretan las enseñanzas.  Sólo se puede entender la verdad de historias como esas citaciones arriba con la lógica e intuición (escuchando al corazón – es decir, con trabajo en prácticas espirituales).

Eso, el del entendimiento científico de los libros sagrados, aun en su tiempo, fue dirigido sólo a personas de un cierto nivel de desarrollo del alma.  En general las religiones fueron formuladas por eruditos (seres humanos) después de la muerte del profeta del tiempo.  Los profetas no hicieron religiones, sólo enseñaban las realidades de la existencia – cómo son las cosas.  Pero al morir, la gente empezó a regresar a sus maneras anteriores, perdiendo el camino recto, cayendo presos de la materialidad y de los egos.  Así que, la religión fue creada para formalizar conducta social, para mantener orden en la sociedad.

Los símbolos como el cielo, el infierno y el diablo fueron usados de forma literal para asustar a la gente a portarse bien.  El entendimiento literal de las enseñanzas de los profetas, es la forma más baja de la religión, es dirigida a las masas.  Sin embargo, aún personas serias, sinceros, inteligentes, frecuentemente caen en la trampa y hablan de Satanás de forma literal como si fuera y es una persona o entidad.

Igual como la recompensa del cielo y el castigo del infierno (de que he escrito), el demonio, Satanás, es usado por predicadores para manipular a la gente para ganar seguidores, muchas veces por motivos monetarios.  O también con la idea o meta de muchas sectas de ganar puntos con Dios por convertir (salvar) a personas a su religión.

Hemos hablado mucho de la realidad de Dios.  Que el concepto que tiene una persona es muy importante.  Cuanto más material es el concepto más pequeño es el mundo, entendimiento del individuo y la cercanía a su realidad (alma) y de guía divina.  Allah, Dios, no es una persona, una entidad, sino la Fuerza Consciencia de la existencia, Energía Divina, “Nombres de Allah”.

Con este entendimiento no podemos leer citaciones como las de arriba de forma literal.  Adán significa la humanidad.  Si en este ayat (versículo) no es una persona y si Dios no es una persona ¿por qué crees que Iblis (Satanás) es una persona o entidad?

Hemos hablado como el cielo y el infierno son estados de ser, de consciencia dentro de nosotros y que el Día de Juicio está pasando en cada momento en cada persona interiormente.  Estas realidades sólo se pueden lograr conocer con trabajo en uno mismo, formas de meditación y conducta recta.

¿Entonces Satanás?  Iblis, Satanás, el Diablo, representan las fuerzas negativas en cada quien.  Si prestamos atención (auto observando) podemos sentir muchas fuerzas internas trabajando, unas contra otras, nuestro interior “psíquica” es un campo de batalla.  Estar consciente de eso es una tarea primordial para nosotros en la senda espiritual.  Además de la auto-observación debemos usar la oración – orando para conocer y rechazar las fuerzas internas que nos inclinan hacia conducta y pensamientos que nos separan de nuestra realidad, el alma y la guía divina.  Decimos en el salat “A udu billahi mina shaitani rayim” (“Me refugio en Dios Altísimo del maldito satanás”) y otras fórmulas durante el días cuando sentimos inclinaciones, pensamientos y emociones, negativas.  ¿Dónde está Dios?  ¿A dónde dirigimos la oración?  Allah está en cada célula de cuerpo.  Oramos al dios, Allah, interior para cambiar las formulaciones de las fuerzas en nosotros.  Las oraciones, ya sea de dhikr, formulas memorizadas o palabras personales, funcionan.  Podemos quietar “Satanás” de nosotros por oraciones, auto vigilancia y conducta recta basada en entendimiento correcta de las realidades.

“Y cuando todo esté decidido, Satán dirá: “¡Ciertamente, Dios os prometió algo que tenía que cumplirse! Y yo, también, os hice [toda clase de] promesas –pero os estaba engañando. Sin embargo, no tenía yo en absoluto poder sobre vosotros: pero os llamé –y vosotros me respondisteis.

Así pues, no me culpéis a mí, sino culpaos a vosotros mismos. No soy yo quien deba responder a vuestra llamada, ni vosotros a la mía: pues, ciertamente, [siempre] me he negado a aceptar que hubiera algo de verdad en vuestra creencia previa de que era yo partícipe en la divinidad de Dios.”

En verdad, a todos los malhechores les aguarda un doloroso castigo. (Corán 14:22)

Nuestra “salvación” está en nuestras manos.  Satanás está dentro, quítelo.

La Tariqa Sufí Ansariyya

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El mar de almas. Parte 14

¿Cómo orar si Dios es una fuerza, sin forma, sin lugar?

Por Sheikh Muhammad Abdullah

Normalmente cuando la gente ora, está dirigiendo su atención a una entidad, su concepto de Dios ya sea una figura o imagen (el concepto más bajo) a una idea vaga de un dios allá arriba, un “personaje” que otorga recompensas, castigos, guía, hasta cosas materiales personalmente.

Pero si llegamos al nivel de entendimiento en que conocemos la realidad de Dios omnipresente, en todas partes, así como interno, integral, ¿cómo oramos, a dónde?

Tanto el Corán como la Biblia nos imploran a orar y más, dicen que Dios responde a nuestras oraciones y peticiones. Debemos orar y debemos esperar que funcione y tiene propósito.

Dios es la Energía Básica y Consciente de la Realidad, de todo. Él está en cada célula del cuerpo y el alma es parte de esa Realidad. La clave de todo es energía, vibración, frecuencias, resonancias. En el Sufismo usamos los nombres de Allah como método – no sólo Islam y Sufismo sino todas las religiones tienen cantidades de nombres de Dios, cada uno representando diferentes aspectos del Divino. En realidad los nombres son infinitos siendo como bytes de energía, códigos, programas, como las super-cuerdas de la física cuántica que compone todo lo que existe. Todo está hecho de los Nombres de Allah.

Las palabras son vibraciones. Una forma de orar es dhikr (mantra), la repetición de ciertos nombres de Allah, una forma de meditación que hacemos los sufíes así como formas de dhikr (remembranza de Dios) de otras maneras durante el día. Las vibraciones de los nombres, atributos de Allah, resuenan con frecuencias similares en el cuerpo del practicante reforzando ese aspecto divino en la persona. Los nombres de Allah repetidos actúan como cepillas limpiándonos hasta el ADN.

Hay formas de oraciones rituales como la del Islam (salat) y similares en otras religiones. El movimiento del cuerpo, desde el principio de los tiempos, ha sido parte del camino espiritual – movimientos sagrados. ¿Qué está pasando en estos movimientos? Correctamente hechos, son como una meditación en movimiento por un lado y por otro, un ejercicio dirigido al equilibrio de energías en el cuerpo.

Ahora, oraciones personales y peticiones a Dios. ¿A quién estamos hablando? A la Fuerza Divina interna. Dios interno. Las palabras como Allah o el nombre que queramos usar para referirnos a Dios, dirige las ondas del cerebro para activar el poder divino en nosotros.

Al orar, estamos orando a nosotros mismos, la parte divina en nosotros mismos – pero no debemos creer que nosotros mismos tenemos poder, el cerebro y las palabras tienen poder y son instrumentos que podemos usar consciente o inconscientemente, correcta o incorrectamente. El estado del mundo es el resultado de los pensamientos de la gente – los pensamientos forman la materia. El poder de los pensamientos, las fuerzas mentales de otras personas que están afectando nuestros alrededores hacen más imperativo que nosotros desempeñemos prácticas personales de dhikr, oraciones y meditación como protección contra el ambiente negativos creado por otras personas.

“Sin embargo, vuestro Sustentador dice: “¡Invocadme, [y] os responderé!

¡Ciertamente, los que sean demasiado orgullosos como para adorarme entrarán, humillados, en el infierno!” (Corán 40:60)

Orgullosos quiere decir, creen que tienen poder, que son independientes y no necesitan a Dios. Ellos crean un infierno personal dentro.

“TRANSMITE [a los demás] lo que te ha sido revelado de esta escritura divina, y sé constante en la oración: pues, ciertamente, la oración refrena [al hombre] de la acciones deshonestas y de cuanto atenta contra la razón; y el recuerdo de Dios (dhikrAllah) es en verdad el mayor [bien]. Y Dios sabe todo lo que hacéis. (Corán 29:45)

Ciertamente es una hazaña difícil lograr entender nuestra conexión íntima con Dios y al mismo tiempo conocer y actuar, orar, sabiendo nuestra dependencia total en Él, una Realidad más allá de nuestro entendimiento actual.

Orar en sus diferentes formas es una necesidad primordial para cualquier persona que quiere avanzar espiritualmente.

Salam,

Sheij Mohammad Abdullah

La Tariqa Sufí Ansariyya

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El mar de almas. Parte 13

El regreso a Dios

Por Sheij Mohammad Abdullah Ansari

“Realmente, somos Nosotros quienes damos la vida y damos la muerte; y hacia Nosotros será el retorno.” (Corán 50:43)

“Todo ser humano probará la muerte, [y] al final seréis devueltos a Nosotros…” (Corán 29:57)

“…que cuando les sucede una desgracia, dicen: “En verdad, de Dios somos y, ciertamente, a Él hemos de volver.” (Corán 2:156)

Todas las religiones tienen expresiones similares, “De Dios venimos a Dios regresamos”, pero el significado literal conforme con la religión formal, que entiende Dios como una entidad separada, como un padre que castiga y recompensa, y que nos protege.  Pero, ¿es la verdad?  Para las personas en la senda espiritual, personas serias que quieren una relación personal con Dios, esa interpretación es poco profunda y más, puede limitar nuestra visión de la realidad, poner un freno de nuestro viaje espiritual.

La gente con un poco más “insight”, claridad de visión, dice que Dios está en todas partes.  ¿Cómo podemos regresar a Dios si Él no tiene lugar?  ¿Dónde está Dios?  En todas partes, en todas las cosas, en nuestros cuerpos, en nuestro corazón.  Pero aún más: La il-laha il-lala – no hay dios, sólo Allah, o sea, no existe una entidad separada para alabar sino una sola Realidad que abarca todo, todo es parte de Allah Dios – ni es que Dios está en todo sino que todo está en Dios.

Toda la realidad es una sola cosa, todo conectado y todo en un estado de desarrollo continuo – la Realidad es un proceso.

Nuestras almas son parte de este proceso.  Como semillas que brotaron del árbol, el Padre, tenemos que pasar por un proceso de desarrollo.  En términos materiales, a través de una serie de vidas y mundos para desarrollar en, regresar a, una semejanza del padre.

Este mundo terrenal es sólo uno de muchos mundos y escalas del proceso que todos tenemos que experimentar para entender nuestra realidad, para conocer a Allah.  Llegamos aquí todos en diferentes etapas de desarrollo y dependiendo del trabajo que hagamos, morimos y pasamos a otro lugar o vida según las necesidades del alma.  La muerte no es más que una transición de un estado a otro.

Nada pasa que no sea para nuestro bien.  Difícil creer eso, pero es la verdad.  Todo es parte del proceso.  Pero también parte del proceso es nuestro “input”, nuestra parte del proceso son nuestras decisiones y acciones que determinan lo que va a pasar con nosotros.  Nuestras decisiones y acciones son el resultado de conocimiento (una disminución de ignorancia) y trabajo basado en conocimiento correcto – libre albedrío.

En esta etapa del desarrollo de nuestras almas en la Tierra, estamos conectados, amamos a algunas personas, más que a otras.  La familia, parejas, hermanos y hermanas, padres, etc.  Cuando alguien cercano muere, podemos sentir tristeza, una pérdida, hasta puede afectarnos emocionalmente de una forma nociva.  Pero no debe ser así, la muerte es parte del proceso y nadie ha muerte, sólo ha cambiado el vestido.  A dónde va esa persona no es asunto nuestro pero debemos saber que Allah, el Sistema de Allah, está cuidando a nuestro amado y está en buenas manos.

 

La Tariqa Sufí Ansariyya

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El mar de almas. Parte 12

La unificación de mente, cuerpo y espíritu.

Por Sheij Mohammad Abdullah Ansari

En una página anterior de esta serie escribí:

“Cuando un alma a un grado de desarrollo apropiado nace en un cuerpo humano, provoca deseos espirituales o por lo menos dudas, muchas dudas, en el individuo y lo impulsa a buscar respuestas y trabajar para quitar las barreras entre el nafs, su presencias terrenal, y el alma o consciencia divina interna.  El alma, hablando figurativamente, saca su cabeza a través de toda la basura acumulada para ver la luz – la Luz de Allah, la verdadera realidad de la Tierra.  Entonces esa presencia divina empieza Su trabajo de enseñar al alma.  En ese estado, el alma, por su parte, poco a poco, empieza a guiar a la persona, el nafs (cuerpo, cerebro, emociones, etc,) hacia niveles espirituales cada vez más altos.”

Eso, lo que escribí, me hace recordar una frase usada continuamente por maestros de las artes marciales explicando el aspecto espiritual de su arte.  Dicen que la práctica de kung fu, karate, silat, etc., conduce a la unificación de cuerpo, mente y espíritu.  Interesante que muy pocas personas preguntan qué significan eso – suena muy profundo y “espiritual”.  Vamos a ver.

El cuerpo es nuestro vehículo de pasaje por este mundo terrenal, la parte de lo que llamamos el nafs, que es al mismo tiempo como un aparato necesario para funcionar en la tierra, el mundo material y un proceso – un proceso del desarrollo desde un nivel de ignorancia lejano de la realidad de Dios a la “iluminación” o “realización”, el “regreso” a Dios.  Uso comillas porque esas palabras nunca pueden expresar la realidad de la experiencia y peor, pueden conducir a malos conceptos de la senda espiritual.

La mente no se refiere al cerebro sino a la mente espiritual, la consciencia del corazón (espiritual), partes del alma.  No es decir que el cerebro no juega una parte del proceso, el cerebro es muy importante siendo como un traductor o conducto entre la mente (alma) y la consciencia física (nafs).

En la expresión arriba mencionada tanto en las artes marciales como en otras formas de ejercicios cuerpo/mente o psico/físico espíritu se refiere al alma y a Dios o la fuerza divina.

La relación entre el alma, nuestra realidad, una chispa de la esencia de Dios y el nafs, la presencia física del individuo, es reciproco.  El nivel de desarrollo del alma se refleja en el nafs y consciencia física.  Un gran ego (el nivel más bajo del nafs) refleja un alma en sus primeras etapas de desarrollo.  Ese nivel del nafs (el nafs-i-amarrah) es muy fuerte y huellas de él (el ego) siguen aún en niveles del nafs más avanzados.  Así que nuestro trabajo nunca termina, vigilancia continua es la clave.

Así que cuando el alma se despierta un poco, su presencia es sentida aun inconscientemente en el cuerpo y nafs, estimulando el deseo de combatir el egocentrismo y desarrollar el nafs.  El alma está escondido detrás del ego y el apego a la materialidad.  El trabajo contra el ego y el apego reduce la barrera exponiendo el alma un poco más a la luz.  En este estado el mundo mismo se convierte en el maestro – como hemos dicho, el mundo es el camino.

¿Qué es el mundo?  El mundo es la manifestación de Allah.  Bajo la superficie, el mundo creado por los egos y deseos del ser humano, el mundo que vemos con los ojos normales, el mundo que nos atrae, el mundo que nos distrae, reside una realidad, Allah.  La il-laha il-lala, no hay dios sólo Allah.  Todo es parte de la realidad de Allah.  La única razón por la que estamos en estos cuerpos y en este mundo es para ver la realidad, la omnipresencia de la Fuerza Divina y nuestra relación con Ella.

Una vez que el alma está más expuesta, aun un poquito, por la reducción del ego, Allah en Su manifestación mundana, empieza a enseñarla, estimulando su desarrollo.  Entonces sigue la parte recíproca. El alma, su crecimiento, su aumento de conocimiento, se transfiere al cerebro, cuerpo, consciencia física del individuo, lo que aumenta su deseo para trabajar contra el ego y así creando un “ciclo virtuoso” que, con tiempo y mucho trabajo conduce a una unificación del “cuerpo, mente, espíritu”, o sea, el alma se desarrolla al punto en que es guiada totalmente por Dios y el cuerpo (nafs) refleja el alma y también la guía.

En un Hadiz Qudsi Dios dice: “No cesa de acercarse Mi siervo a Mí, por medio de sus actos de adoración y las buenas acciones, hasta que lo ame (especialmente), y cuando lo amo, soy los oídos con que él escucha, los ojos con los que ve, la lengua con la que habla y la mano con la que agarra”.

Adorar y amar a Dios significa unirse con las realidades de la existencia – en términos comunes, seguir las leyes de Dios, del universo, nuestra realidad innata (fitra).  Eso requiere una cooperación entre nosotros y Dios.  Trabajando contra las inclinaciones negativas inicia la ayuda de Dios.

En otro hadiz Allah dice: “Si das un paso hacia Mí, Yo doy diez pasos hacia tí, si caminas hacia Mí, Yo corro hacia tí.”

Nuestro trabajo es entender que es el ego, observar como el ego está funcionando y controlándonos y trabajando para dominarlo.  Otra vez, repito, autoobservación.

 

La Tariqa Sufí Ansariyya

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El mar de almas. Parte 11

La Religión

Por Mohammad Abdullah Ansari

 

Las religiones de hoy en día, el Islam, el Catolicismo, el Cristianismo, el Judaísmo, el Budismo, el Hinduismo, ninguna de ellas se asemeja a las enseñanzas originales.  Los libros sagrados fueron escritos en códigos simbólicos entendidos por la gente de su tiempo – una forma de ciencia, como algoritmos y/o mantras vibratorios dirigidos a los corazones de los seguidores de los profetas.

Estos libros contienen grandes “secretos”, secretos en el sentido que fueron escritos en niveles, el nivel literal para personas, la mayoría de la población, almas que habían llegado a la tierra a un nivel de los primeras etapas de desarrollo – instrucciones para vivir una vida ordenada y pacífica y eso servía por periodos de tiempo durante la vida del profeta y un tiempo después de su muerte (los otros niveles de los libros son secretos para ellos).

Este mundo, la Tierra así como otros similares, es una estación, escala, parada, un lugar a través de que tenemos que (el alma) pasar como parte de nuestro viaje de desarrollo espiritual.  La religión formal, las instrucciones literales de los escritos sagrados y de los sacerdotes, rabinos, reverendos, swamis, lamas, o por lo menos, los auténticos predicadores del mensaje religioso, se ocuparon de la forma material de las enseñanzas, las vidas materiales de los fieles – aún sus conceptos de cosas “espirituales”, el cielo e infierno, etc. toman la forma material – lejos de la verdad.  Las oraciones, rituales y reglas, aunque parecen “espirituales”, son en realidad, sólo el primer paso hacia la conexión con Dios o la Energía Divina.  Primero, una vida en orden, estructurada y con hechos básicos sobre el amor, caridad, no violencia, etc. (con el tiempo vemos todas esas enseñanzas distorsionarse y convertirse en su opuesto).  La adherencia estricta del mensaje de la religión conduce a una reducción del poder del ego (o, como también sucede, lo opuesto).

Pero bajo la superficie de las palabras literales reside instrucciones para almas listas para otro nivel de información, instrucciones para comportamiento, acciones que se abren a una visión de la realidad de nuestro estado o posición en esta Realidad, así como otra etapa en nuestro desarrollo espiritual, acciones para reforzar la conexión con Dios.  Estos niveles de entendimiento aumentan con el desarrollo del individuo (y sus esfuerzos para poner en práctica las lecciones aprendidas).

Para leer y entender los niveles de entendimiento del Corán más profundos debemos mirar más allá de las palabras literales y eso no se hace con el cerebro, tenemos que leer con el corazón.  Aprender o escuchar con el corazón requiere trabajo en las prácticas, dhikr, meditación, contemplación y la batalla contra el ego… y paciencia.

Otro requisito, además de paciencia es aguante – aguantar y tratar de entender lo que está pasado hoy en día respecto a las religiones y aún los caminos espirituales.  Como sufíes nuestra meta es Allah, quiere decir, entender la realidad de la existencia, conectarse con Allah o la Energía Divina y verlo/la en todas partes – ver a través de la ilusión de la materialidad creada por los egos del ser humano.  El dhikr, remembranza de Dios, significa moverse con Él/Ella y haciendo todo con Él/Ella.  (ve al escrito, “El dhikr, más que palabras”)

Ese no es el objetivo de las religiones (aparte de algunos individuos especiales).  La mayoría de la gente ni sabe porque hay una religión o porque deben cumplir los requisitos de su religión, ni preguntan, andan como ciegos – no es su tiempo.  ¡No debemos juzgarlos, no es su tiempo!  Todos estamos en camino a Dios pero en diferentes etapas del viaje.

Es importante no caer en la trampa religiosa.  La meta es Allah como arriba he mencionado, no es ser una religión u otra.

La Tariqa Sufí Ansariyya

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El mar de almas. Parte 10

El vestido

Por Sheij Mohammad Abdullah Ansari

¿Qué es el cuerpo?  El cuerpo es una mezcla de miles de millones de células, hechas de miles de millones de átomos.  Es una entidad orgánica y dentro de esa entidad orgánica nuestra realidad reside, temporalmente.  El alma, nuestra realidad, también tiene una naturaleza orgánica – brotó como una semilla de la esencia de Dios, el Alma Universal y tiene que pasar por un proceso de desarrollo – empieza incompleta y va a desarrollarse poco a poco hasta que realiza su naturaleza divina, se fusiona con el Padre de nuevo.  El cuerpo físico, el vestido durante esta etapa de la vida eterna, es, al mismo tiempo un obstáculo y una herramienta importante para nuestro (del alma) desarrollo espiritual.  Primero es conocimiento, antes de acción.  Tenemos que saber nuestra realidad, nuestra posición y/o estado en la existencia y el mundo y el cuerpo son los maestros.  Eso se logra primero por ver y entender lo que es falso.  Tenemos que ser observadores de todo.

¿Crees que estás haciendo algo?

El mundo es una conglomeración de miles de millones de almas en proceso de desarrollo, todas en diferentes etapas del proceso, muchas justamente iniciando el proceso y muy pocas empezando a despertarse.  Por eso, lógicamente, el mundo físico nunca puede ser perfecto, bonito y en paz (según nuestros conceptos limitados de perfección).  Nuestro trabajo es quitar la falsedad en nosotros mismos (el ego o personalidad falsa) para des-cubrir y hacer una conexión, con nuestro ser real (el alma), exponiéndola a Dios, el maestro que nos rodea – la manifestación divina.  Sólo así, expuesto, el Maestro (la manifestación divina, la Tierra misma) puede empezar a hacer Su trabajo de enseñar y el alma puede moverse cada vez más a la perfección.

La il-lha il-lala – no hay dios, sólo Allah.  Quiere decir, todo que existe es una parte de Él.  Ese es el significado de la Unidad, waḥdat al-wujūd.

“Y Él es Quien os ha creado de una sola Alma, unos constantes en su fe y otros inconstantes.” (Sagrado Corán 6:98)

Como es mencionado arriba, el alma brotó de una sola semilla, una chispa de Dios mismo, o sea, de la Energía Divina.  Esa semilla se dividió y generó toda la humanidad, todos somos de una familia, hermanos y hermanas.

 

“… Estamos más cerca de él que su misma vena yugular.”  (Sagrado Corán 50:16)

El hombre (y mujer) cree que está haciendo cosas, que es un creador, un dios.  Es el ego que cree eso, el ego quiere ser importante – el ego es ignorante.  El ego crea, que produce, una separaciónun aislamiento, individualidad, una ilusión que no existe en la realidad.  Somos todos dependientes e interdependientes.

“De Él dependen todas las criaturas en los cielos y en la tierra; [y] cada día se manifiesta en otra faceta.” (Sagrado Corán 55:29)

Todos dependemos del todo, todo lo que nosotros somos y todo que hacemos es el resultado de conexiones presentes, pasadas y futuras – el verdadero significado del karma.

¿De dónde vienen los pensamientos?  Muchos científicos famosos, incluyendo a Einstein, han dicho que sus ideas o descubrimientos vienen de sueños o “flashes” de la nada.  Como hemos dicho, Dios ya ha creado todo lo que existe y va a existir – en potencial.  Es como si hubiera un almacén “en la nada” donde todo está guardado.  Toda creación surge de esta fuente.  Es como dice en Eclesiastés, “no hay nada nuevo bajo el sol”.  Así que hay dos fuentes de pensamientos, los de la mente corazón la cual está conectada con la Bodega de los Potenciales y de la mente del nafs (el ser bajo o terrenal), una acumulación de experiencias y cosas aprendidas por la sociedad, la cultura, la familia, etc., etc., todo filtrado por un montón de miedos y emociones negativas.

El ego proclama propiedad a sus ideas y “creaciones”, cuando todo lo que sabe es aprendido.  El ego o personalidad falsa es una esclava programada por circunstancias, “vidas pasadas” (las vidas de sus ancestros – sus genes) y el ambiente.

El río de las ideas, pensamientos e imágenes proviniendo de la Bodega de Potenciales de Dios, fluye dependiendo del grado de libertad que la persona tiene de su ego o personalidad falsa.  La consciencia de donde vienen las ideas, deseos, impulsos y antojos depende del grado de libertad que la persona tiene de su nafs/ego.  El conocimiento de quien es la persona depende del nivel de desarrollo de su nafs (su nivel de conexión o consciencia de su alma) y la dominación del ego.

“Conócete a ti mismo,” el refrán repetido por casi todos los sabios de la historia, tiene dos pasos, conocer quien no eres (el ego o personalidad falsa) y conocer quien realmente eres por saber y eliminar quien no eres.  Observar, contemplar, analizar y corregir.

 

La Tariqa Sufí Ansariyya

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