El mar de almas. Parte 9

Penetrando la capa ilusoria

Por Sheij Mohammad Abdullah Ansari

 

En una página anterior escribí:

“Debido a la ignorancia de la mayoría de la gente, todo [en el mundo, la Tierra] tiene una capa ilusoria producida por los miedos e intereses egoístas de la gente.  Por haber logado un grado de consciencia de este hecho, nuestro trabajo es lograr ver la Realidad, Allah, bajo la superficie donde Él reside.  Eso se logra primero quitando la superficie falsa, el ego, de nosotros mismos, para dar luz a nuestra realidad, el alma.”

Ese párrafo toca muchos diferentes temas, un tema que no es muy obvio pero que es importante es el poder de la mente.  En este caso, con “mente” estamos hablando del cerebro, de percepciones, de creencias y del ego, una percepción errónea y limitada de quienes somos.

El mundo visible, material, es una capa superficial que esconde la realidad divina, la manifestación de Allah y un mar de almas.  Esta capa fue creada por las “mentes” de la mayoría de la gente que están atrapadas en un estado de ignorancia y controladas a varios grados, por el ego, el nafs ammarah, el nivel más bajo del nafs – el conjunto de estados de desarrollo de la existencia material del hombre.

¿Cómo podemos lograr ver la Realidad bajo toda la ilusión creada por las mentes sumergidas en la ignorancia?

Como es señalado arriba: “Eso se logra primero quitando la superficie falsa, el ego, de nosotros mismos, para dar luz a nuestra realidad, el alma.”  El trabajo en nosotros mismos es el primer paso.  Nosotros estamos cubiertos por una capa irreal: “un yo [ego] aprendido y adquirido debido a influencias familiares (incluyendo el ADN), sociales y culturales (que varían de lugar en lugar siendo inventados por el hombre y las circunstancias) más reacciones miedosas contra amenazas reales y/o imaginarias, o sea, toda una personalidad falsa basada en ilusiones y distorsiones de la realidad.”  Tenemos que quitar esa capa para poder ver la realidad tanto de nosotros mismos como del mundo que nos rodea.  Es el ego que bloquea ver la verdad.  Aun si estamos dispuestos a entrar en batalla contra el ego, reconocer qué viene del ego y qué de nuestra realidad interior no es obvio ni es trabajo fácil.

Pero, ya hemos empezado.  ¿Cómo?  ¿Quién tomó la decisión de trabajar contra el nafs/ego, quién quiere conectarse con Dios, ver la Realidad?  No fue el ego (aunque el ego va a intentar desviarnos a lugares equivocados).  Cuando el alma se desarrolla a cierto nivel, tiene suficiente fuerza para, si no controlar, por lo menos insinuar, incitar, al cuerpo/cerebro físico, a tomar acción.  Envía vislumbres de luz que nos mueven, al principio levemente, a preguntar y buscar respuestas.  Así que empezamos en esta etapa en que el alma se mete periódicamente, en nuestra consciencia física.  Tenemos que luchar para hacer esas entradas, esa conexión, cada vez más frecuentes y prolongadas.  Eso se logra manteniendo en mente, lo más posible, esa dualidad, estar consciente del observador y el observado.  El observador es la conexión con la mente real, la consciencia del corazón espiritual, el alma.  El observado es el cuerpo/cerebro, los pensamientos, emociones y todas las reacciones y acciones provocadas por ellos incitados por el ego.

El cuerpo es una herramienta diseñada para llevarnos a la Verdad – un instrumento.  En su estado normal, mayormente controlado por el nafs ammarah y el ego, el cuerpo refleja las reacciones negativas de los pensamientos y emociones – sensaciones físicas.  En nuestra capacidad de observador, trabajamos para reconocer las maniobras del ego, las sensaciones físicas y poco a poco remediándolas, quitando lo negativo y remplazándolo con lo positivo y así rompiendo la barrera entre el cuerpo físico y nuestra realidad, el alma.

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El mar de almas. Parte 8

Taqwa

Por Sheij Mohammad Abdullah Ansari

 Taqwa es un principio importante en el Islam y especialmente en el Sufismo.  Es mencionado en el Corán 251 veces.  Como siempre, es traducido de diferentes formas dependiendo del traductor y sus inclinaciones y entendimiento – muchas veces es traducido como miedo de Dios o deber de Dios, la primera traducción de abajo por Muhammad Asad es más cercano a su significado – consciencia de Dios, pero es mucho más…

“¿Quién es mejor: quien ha cimentado su edificio sobre la consciencia de Dios [taqwa] y [buscando] Su complacencia –o quien ha cimentado su edificio al borde de una ribera que se desmorona, socavada por el agua, y que [acabará por] desplomarse arrastrándole al fuego del infierno?

Pues Dios no otorga Su guía a gentes que [deliberadamente] hacen el mal…” (Corán 9:109)

Otra traducción:

“¿Quién es mejor: quien ha cimentado su edificio en el temor de Allah [taqwa] y en Su satisfacción o quien lo ha cimentado al borde de una escarpa desgastada por la acción del agua y desmoronadiza, que se derrumba arrastrándole al fuego de la gehena? Allah no dirige al pueblo impío.” (Corán 9:109)

 La palabra taqwa viene de la raíz árabe “wa-qa-ya” que significa “protección” pero diferentes conjugaciones de la raíz significa también “piedad” y “temor”.  Es común en todas las religiones formales usar el miedo del enojo de Dios o del infierno, para obligar o intimidar a la gente a seguir las leyes de la religión.  Para una persona realmente en busca de la Realidad, la conexión con Allah, eso no funciona, lo que nos mueve es conocimiento, las razones, la Verdad.

“…y de Dios es todo cuanto hay en los cielos y todo cuanto hay en la tierra.

Y, CIERTAMENTE, hemos exhortado a quienes se dio la revelación antes de vosotros, y también a vosotros, a que os mantengáis conscientes de Dios [taqwa]. Y si le negáis –ciertamente, de Dios es todo cuanto hay en los cielos y todo cuanto hay en la tierra, y Dios es en verdad autosuficiente, digno de toda alabanza.” (Corán 4:131)

Mantener “conscientes de Dios [taqwa]” como dhikr (zikr), significa estar consciente de las realidades sobre lo que vivimos, nuestra realidad.  Las “leyes de Dios” son como la física, ciencia, son las realidades de cómo funciona el mundo, universo, la existencia.  Físicamente vivimos dentro de las restricciones de lo material, lo material nos obliga a fuerzas obedecer sus reglas.  A diferencia, Dios nos da la opción de desobedecer Sus reglas, tenemos libre albedrío – la posibilidad de decidir hacer las cosas en contra de la realidad, cometer errores – y pagar el precio.  Es un engaño del ego.

Se reporta que hazrat Umar Ibn al-Khattab preguntó a Ubay Ibn Kaab sobre el Taqwa quien respondió preguntando a Umar, “¿Haz caminado a través de un área con espinas?”  Umar replicó, “Sí, como no.”  Ubay le preguntó, “¿Qué hiciste?”  Umar dijo, “Agarré mi ropa e hice lo mejor que pude para evitar las espinas.”  A que Ubay respondió, “Eso es taqwa”.

Taqwa es estar consciente de Allah, de la Realidad, es estar despierto, observando nuestro comportamiento, nuestros pensamientos, nuestras reacciones emocionales, las sensaciones físicas (provocadas por las emociones) evitando que, los pensamientos, emociones y sensaciones, no sean movidos por el ego sino racionalmente conformándose con la Realidad.

Como hemos estado hablando, la tierra, este lugar donde vivimos temporalmente, es una manifestación de Allah.  Debido a la ignorancia de la mayoría de la gente, todo tiene una capa ilusoria producida por los miedos e intereses egoístas de la gente.  Por haber logrado un grado de consciencia de este hecho, nuestro trabajo es lograr ver la Realidad, Allah, bajo la superficie donde Él reside.  Eso se logra por primero quitando la superficie falsa, el ego, de nosotros mismos, para dar luz a nuestra realidad, el alma.  Así el alma y la presencia divina, la manifestación de Allah, empiezan a conectarse, el alma se hace cada vez más fuerte (se desarrolla más) y ejerce una influencia más significativa sobre la persona, el cuerpo y cerebro físico y bajo esa influencia, la persona, nosotros, tenemos cada vez más impulso para trabajar contra el ego creando un “ciclo virtuoso” – trabajamos contra el nafs/ego para revelar más el alma a la Luz Divina, “la mano de Allah” empieza a trabajar en el alma y el alma, por su parte, se ocupa en guiarnos.  Pero todo empieza con nosotros primero.

“En verdad, Dios no cambia la condición de una gente mientras estos no se cambien a sí mismos…” (Corán 13:11)

PERO, en un hadiz qudzi Allah dice:

“Si vienes hacia mi caminando voy hacia ti corriendo.”

Así que Taqwa significa armonizar con las realidades de la existencia (Allah) así como el trabajo necesario para lograr esa sintonización.  El taqwa es, a la vez, un sustantivo y un verbo y el Sufismo es un método activo.  Tenemos que aprender de la vida… saber qué y cómo es parte del aprendizaje – continuaremos

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El Mar de almas. Parte 7

El efecto no local – rabita – conexión – unidad

Por Maestro Mohammad Abdullah Ansari

Lo que sigue son dos descripciones del fenómeno cuántico de “efecto no-local”, un principio paradójico de la física cuántica – otro ejemplo de como la ciencia moderna, poco a poco está descubriendo hechos explicados por místicos desde los principios de los tiempos.

ENTRELAZAMIENTO CUÁNTICO

“Es la ecuación que explica el entrelazamiento cuántico y dice: “Si dos sistemas interactúan uno con el otro durante un cierto período de tiempo y luego se separan, lo podemos describir como dos sistemas separados, pero de alguna manera sutil están convertidos en un solo sistema. Uno de ellos sigue influyendo en el otro, a pesar de kilómetros o años luz.”

 ENTRELAZAMIENTO CUÁNTICO
”Unión íntima” entre dos partículas subatómicas sin importar a qué distancia se encuentren la una de la otra. Cuando dos partículas están “entrelazadas”, cualquier modificación que llevemos a cabo sobre una se reflejará de inmediato en la otra, aunque ésta se encuentre en el otro extremo de la galaxia.

No me preguntes cómo pero los científicos han llevado a cabo experimentos con partículas de luz (fotones) y han comprobado una y otra vez la teoría de no localidad.  Después de separar dos partículas relacionadas de una forma u otra, al provocar un cambio en una, instantáneamente el mismo cambio sucede en el otra partícula no importa la distancia entre las dos.

He escrito sobre el hecho de que, en el Sufismo, bueno en realidad, en todo lo que existe, la distancia no existe, es una ilusión o semi-realidad, real en un nivel de la energía densa pero no intrínsecamente.  Esencialmente todo es/son conjuntos, combinaciones de partículas más pequeñas, moléculas, átomos, quarks y más y más pequeños hasta los bytes de programación energética, los Nombres de Allah, aspectos del Divino.

Esencialmente todo es una sola cosa, toda parte de una realidad única, una masa de energía viva.  En ese proceso, parte (una parte de ese todo) se congelen o solidifican (se separen) por periodos de tiempo (el tiempo sólo existe en estados de solidificación) pero nunca están totalmente separados, todo sigue conectado.  Nosotros, las almas en proceso de desarrollo, nos encontramos en uno de estos periodos de energía densa en que parecemos separados unos de otros.  Una etapa importante de ese proceso de desarrollo es percatarnos de esa realidad, quedar consciente de la conexión entre, primero, todos los seres vivientes del planeta.

Siendo seres humanos débiles, aun si entendemos ese principio, y aun si experimentamos su realidad, el jalón de la materialidad, el mundo, nos quita de ese estado de consciencia una y otra vez, entramos y salimos.  Para las personas en los principios del camino sufí, el camino espiritual, experimentar rabita, la conexión tanto con el maestro como con Dios mismo, lleva tiempo.  Pero, cuenta con eso, siempre y cuando sigas con las prácticas – con la intensión de conocer a Dios, el dhikr, meditación y vigilia constante de uno mismo, la batalla contra de nafs/ego.

 

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El mar de almas. Parte 6

Rompecabezas

Por Mohammad Abdullah Ansari

 

Es común al ver, escuchar o conocer a alguien que ha logrado éxito material o intelectual así como hazañas físicas o logros humanitarios, admirarlo, envidarlo y considerarlo mejor que una persona “normal”.  También ciertas profesiones son apreciadas más que otras, doctores, maestros, etc., o empresarios así como personas ricas en general.

Seguramente personas exitosas y productivas son importantes materialmente, por ellos las sociedades se mueven, crecen y se desarrollan.  Pero, ¿son mejores que otras personas menos exitosas, materialmente?  Probablemente si preguntas a cualquier persona, diría que no, todos somos iguales pero, sólo son palabras porque emocionalmente el cuerpo reacciona según las emociones arriba mencionadas, admiración, envidia, etc. y los aprecian más que a una persona promedio.

Estuvimos en la Ciudad de México por unos días.  Una ciudad increíble, tanta gente de todas las clases y características.  Cada quien viste de forma que refleja su idea de quién es, o sea, su “imagen de ser”, ya sea real, es decir, según su realidad material, trabajo, etc., o una fantasía (estilo).

Como en cualquier ciudad grande hay indigentes que viven en la calle.  Personas en harapos muy sucios con sus bolsas o carritos llenos de todas sus pertenencias, muchas de grados de enfermedades mentales y otras por puras circunstancias han llegado a esa condición.  Pasando por la misma calle había personas en ropa fina y limpia ignorando la presencia de la pobreza que las rodea.

Todo es una ilusión.  Aun si tomas en cuenta la realidad material que “las apariencia nos engañan” lo que mucha gente exitosa es, en realidad, personas de todo tipo, buenas y malas, felices o infelices, honestos y deshonestos, aún más allá de eso, son como tú y yo, organismos (cuerpos) que temporalmente habitamos que reflejan una etapa de nuestra vida más allá de este planeta y vida.  Dentro está, nuestra realidad, un alma en tránsito y cada alma tiene un valor igual que cualquier otro.  Un alma es prisionera de un cuerpo de vagabundo sucio y otro prisionero en un cuerpo de una persona de “clase alta”.  Todas esas condiciones materiales son como vapor, ilusiones cambiables sin sustancia verdadera.  Lo real, tanto de los cuerpos como en el mundo supuestamente material y sólido, está oculto bajo la superficie.  Todas las almas están en proceso de desarrollo y las personalidades de los cuerpos en diferentes estados de conexión con sus almas – algunas en un estado de lucha entre el jalón de la materialidad y las inclinaciones de su cuerpo (ADN) y su alma que está llamándola hacia la realidad, hacia Dios.

El mundo es como una rompecabezas, una gran mezcla de piezas de diferentes formas, tamaños y colores que se combinan para ser un todo.  Falta una pieza y el todo no estaría completo.  Así que, sin la pieza más pequeña y fea todo no funcionará.

Así es el mundo, no hay una persona (alma) sin valor.  Todos estamos en el mismo barco, todos en rumbo al mismo destino.

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El mar de almas. Parte 5

La unificación posible del cuerpo físico y el alma

Por el Sheikh Mohammad Abdullah

 

“EN VERDAD, hemos creado al hombre de la esencia de la arcilla; luego lo depositamos como una gota de esperma en la firme custodia [del útero]; luego creamos de la gota de esperma una célula embrionaria; luego creamos de la célula embrionaria una masa embrionaria; luego creamos huesos dentro de la masa embrionaria; luego revestimos los huesos de carne –y luego hacemos surgir [todo] esto como una creación nueva: ¡bendito es Dios, el mejor de los creadores!” (Corán 23:12-15)

 

El alma pura pero incompleta, en proceso de desarrollo, fue implantada en un organismo a punto de crecer, un organismo de energía densa, material, de tierra, un cuerpo con una vida distinta, aislado del alma con una historia personal (ADN) y debilidades a la materialidad, al mundo.

 

“En verdad, creamos al hombre en la mejor constitución [forma, molde] y luego lo redujimos a lo más abyecto…”(Corán 95:4-5)

 

Día a día ese cuerpo y cerebro aprenden más de su ambiente material y se adaptan a las semi-realidades de la Tierra.  El cuerpo y cerebro son escogidos especialmente según las leyes del karma para cada alma.  Como hemos hablado, el nivel de desarrollo del alma determina que tan separados está el alma del cuerpo físico.  Al principio el cuerpo físico es muy distinta del alma, una personalidad sumergida en el mundo y la materialidad.  Aunque la gente aprecia cualidades como inteligencia, fuerza física o personalidad, hazañas impresionantes, éxito material, etc., eso no tiene que ver con la condición del alma, son aspectos del trabajo para el alma cuando esta empieza a despertar.  En un punto de su desarrollo la alma grita, por así decirlo, al cuerpo/cerebro físico, que inicialmente provoca confusión, la personalidad empieza a cuestionar su vida, la vida, Dios y todo.

El nafs es el nombre usado en el Sufismo para referirse al cuerpo, cerebro, emociones y todo lo que tiene que ver con la persona física.  El nafs tiene muchos niveles desde el más bajo hasta un estado de espiritualidad alta.  Eso indica la verdadera naturaleza de nuestro estado físico, “redujimos a lo más abyecto” pero “creado en del mejor molde”.  El nafs en su primer nivel, el nafs-i-ammarah, se caracteriza principalmente como el ego, el nafs ammarah crea el ego como un mecanismo de defensa debido al olvido del vínculo estrecho con Dios y entonces cae esclavo de él, el nafs queda preso de los caprichos y reacciones negativas del ego.  Aunque el alma está enterrada profundamente bajo los miedos y deseos del nafs/ego, algunas personas, motivadas por estímulos de ella despertando, la persona física empieza a trabajar y pelear contra de nafs ammarah y el ego – esto es el comienzo del segundo nivel del nafs, el nafs-i-lawamma o nafs acusador.  Poco a poco, una persona que persistente con la ayuda del alma desarrollándose, hace una ventana a través de que la luz de Allah puede entrar y así Allah empieza la enseñanza al alma.

 

“La verdadera adoración [a Dios] solamente puede ser llevada a cabo cuando los velos que ocultan el corazón son levantados de modo que la luz eterna brille sobre él. Únicamente entonces, es que el corazón es iluminado por la divina luz. Es solamente entonces que el alma ve la verdad a través del nicho celestial.” (El secreto de los secretos, capítulo 9)

 

(Adorar a Dios significa seguir nuestra naturaleza divina innata (fitra), las leyes de Dios, de la realidad.)

 

Bajo la superficie del mundo creada por los egos, los miedos y deseos materialistas de la mayoría de la gente, está la manifestación de Allah, Su presencia, una realidad viva, la visión de esa realidad conduce a conocimiento alto, la conexión divina.  Como la caractericé en páginas anteriores, la mano de Allah, entra al espacio hecho por el trabajo del individuo, o sea, la disminución de las barreras creadas por el apego al mundo material y a la energía negativa de los pensamientos y emociones.

Como el alma estimuló el trabajo espiritual del individuo ya con más enseñanzas directas de Allah, el alma continúa su desarrollo y la conexión entre el alma y la personalidad física se hace cada vez más estrecha moviéndose hacia la unidad.

 

Génesis 2:7

Entonces Jehová Dios formó al hombre del polvo de la tierra, y sopló en su nariz aliento de vida, y fue el hombre un ser viviente.”

 

“Ése es quien conoce cuanto está fuera del alcance de la percepción de las criaturas, y también cuanto las criaturas pueden percibir: el Todopoderoso, el Dispensador de Gracia, que hace perfecto todo lo que crea.

Y así, inicia la creación del hombre de la arcilla; luego hace que sea engendrado de la esencia de un líquido despreciable; y luego lo forma con arreglo a su función, e insufla en él algo de Su espíritu: y os dota [así, Oh gentes,] de oído, de vista, y de sentimientos además de mentes: [sin embargo] ¡qué raras veces sois agradecidos! (Corán 32:6-9)

 

El nafs representa los pasos posibles hacia la unificación del cuerpo físico burdo con el verdadero ser real, el alma y así la conexión con la Fuente Divina.  Es un proceso largo y duro.  El nafs ammarah y su ego son combatientes fuertes y determinados.  El trabajo es de todo momento y toda la vida, algo difícil y lleno de fracasos.

 

“Y ¡cuántos profetas han tenido que combatir, junto a muchos hombres consagrados a Dios: y no desfallecieron a pesar de todo lo que tuvieron que sufrir por la causa de Dios [para conseguir el conocimiento y conexión con Dios], ni flaquearon, ni se humillaron [ante el enemigo (el nafs/ego)], ya que Dios ama a quienes son pacientes en la adversidad…” (Corán 3:146)

 

Dios dice: “No cesa de acercarse Mi siervo a Mí, por medio de sus actos de adoración y las buenas acciones, hasta que lo ame (especialmente), y cuando lo amo, soy los oídos con que él escucha, los ojos con los que ve, la lengua con la que habla y la mano con la que agarra”. (un hadiz Qudsi)

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La fe y el karma

Por Mohammad Abdullah Ansari

El término fe, o sea, el concepto de fe entendido por la mayoría de la gente es la creencia de que un dios, un padre nuestro, va a cuidar y protegernos de todo.  Pues, lógicamente la vida nos muestra que las cosas no son tan simple.  Aun la filosofía común dice que hacemos nuestro propio destino, que nuestra vida es el resultado de nuestras propias acciones – casi todo mundo cree, conscientemente o inconsciente, en causa y efecto, en Karma.

Eso es la verdadera fe, la aceptación de la realidad de nuestra situación, de la realidad de cómo son las cosas – no en Dios directamente sino en Su Sistema, las leyes fijas de la existencia.  Tenemos fe que estamos sujetos a las leyes de Dios, Su Sistema y que tenemos libre albedrío de conformarnos con esa realidad y formar nuestro futuro o pelear contra la realidad y sufrir las consecuencias.

Según esa manera de pensar o creer, nuestra fe nos guía hacia el éxito y felicidad.  La fe ciego, sin conocimiento, sólo conduce a más y más karma dura.

Nosotros tenemos una carga dura de karma, efectos y resultados de nuestras acciones pasadas, incluyendo las acciones de otras personas – el ADN en el cuerpo que habitamos contiene los efectos de la acumulación de nuestros ancestros.  También nuestra situación familiar, cultural, dónde vivimos y mucho más llevan sus propias karmas que nos afectan.

¿Somos culpables de las acciones de otras personas?

“Y NADIE habrá de soportar la carga de otro; y si alguien, agobiado por el peso de su carga, llama [a otro] para que le ayude a llevarla, no podrá [ese otro] cargar con nada de ella, aunque sea un pariente cercano.” (Corán 35:18)

¿Entonces?

“Y ciertamente os pondremos a prueba por medio del peligro, del hambre, de la perdida de bienes, de vidas y de frutos [del trabajo]. Pero da buenas nuevas a los que son pacientes en la adversidad — que cuando les sucede una desgracia, dicen: “En verdad, de Dios somos y, ciertamente, a Él hemos de volver.” ¡Sobre ellos se derraman la gracia y las bendiciones de su Sustentador, y ellos son los que están en el camino recto!”  (Corán 2:155-157)

Estamos aquí en este mundo con trabajo que hacer – enfrentar obstáculos, conquistar los obstáculos, quitar todo lo que nos obscurece la verdadera realidad, la presencia intrínseca de Allah en todo lo que existe.  Detrás de la fachada creada por los nafs y egos de los seres humanos reside una “Realidad aparte”.  El trabajo incluye enfrentando el karma, efectos, creados por otras personas y/o circunstancias y reaccionando correctamente.

Pero mira la citación del Corán.  El mensaje del Corán es puro karma.

“Y cualquier calamidad que os aflija será fruto de lo que han obrado vuestras manos, si bien Él perdona mucho; y no podréis escapar a Él en la tierra, ni tendréis a nadie que os proteja de Dios, ni nadie que os preste auxilio.” (Corán 42:30-31)

no podréis escapar de Él”, o sea, no podemos escapar del Sistema puesto en marcha por Allah, la Fuerza Consciente que reina y sostiene toda la existencia.  Todo funciona como un reloj, todo conectado, una cosa afecta otra a cosa que afecta otra y así al infinito.

La fe es conocer cómo funciona el Sistema y actuando de forma que encaje con ella y así llegar a conocer a Allah, conocimiento alto y así saliendo del sufrimiento endémico de la materialidad terrenal.

“Y a todo aquel –sea hombre o mujer– que haga buenas obras, y además sea creyente –le haremos vivir una buena vida; y, ciertamente, concederemos a esos su recompensa con arreglo a lo mejor de sus acciones.” (Corán 16:97)

Continuaremos pronto inshallah

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El mar de almas. Parte 4

Por Maestro Mohammad Abdullah Ansari

En un escrito hace tiempo escribí:

“…eso hace hincapié de la naturaleza temporal de nuestra estancia aquí, nuestro estado verdadero de visitas; no de residentes permanentes.  Llegamos a este mundo y fuimos colocados en un cuerpo temporalmente – el cuerpo siendo como un vehículo que vamos a usar para nuestra excursión terrenal.  A final de cuentas vamos a deshacernos del cuerpo, que va a podrirse y desintegrar y nosotros, nuestra realidad, va a continuar en otras partes.  Si empezamos [o continuamos] a desarrollarnos [suficiente] aquí, la siguiente etapa de nuestra existencia será una continuación de nuestra evolución.”

Otra vez repito, no somos estos cuerpos, somos almas temporalmente transitando de un lugar a otro en un vehículo especial, un vehículo diseñado específicamente para un propósito, la educación y desarrollo del alma.

El cuerpo es un organismo, o sea, una entidad orgánica independiente del alma, de una naturaleza distinta – al principio.

“Ciertamente, hemos creado al hombre [físico] de una gota de esperma entremezclado, para ponerle [luego] a prueba: y por ello le hemos dotado de oído y de vista.” (Corán 76:2)

 “‘¿Qué os pasa que no dais reverencia a Dios, cuando Él os ha creado [a cada uno] en fases sucesivas?  (Corán 71:13-14)

“…luego creamos de la gota de esperma una célula embrionaria; luego creamos de la célula embrionaria una masa embrionaria; luego creamos huesos dentro de la masa embrionaria; luego revestimos los huesos de carne –y luego hacemos surgir [todo] esto como una creación nueva: ¡bendito es Dios, el mejor de los creadores!” (Corán 23:14)

Pero igual como el cuerpo físico y todo en el universo, el alma nace (sale de la esencia de Dios), y tiene que pasar por un proceso de desarrollo.  El alma llega a la tierra después de pasar por otros mundos y vidas (que no recordamos) en una etapa de su desarrollo, el alma todavía incompleta, para continuar creciendo.

“Él os ha creado [a todos] de un solo ente vivo, del cual creó a su pareja;… [y] os crea en el vientre de vuestras madres, un acto de creación tras otro…” (Corán 39:6)

“¿NO VEN, acaso, los que empeñan en negar la verdad que los cielos y la tierra formaban [antes] una sola masa, que luego fragmentamos? …” (Corán 21:30)

Como el Big Bang comenzó como un solo punto de energía compactado que explotó y empezó a expandirse formando un universo más grande que podemos concebir con nuestros cerebros limitados y continua expandiéndose sin parar, la manifestación de Allah, es decir, Sus “nombres” o “células madres”, bytes de energía (como súper cuerdas), programas informativos (instrucciones), también está multiplicándose, expandiéndose sin para – pero todo(s) de un sola Fuente, la esencia de Dios.  Y las almas son parte del mismo proceso de expansión y desarrollo.

En esta etapa del proceso, la de la Tierra, de energía densa, “…y luego lo reducimos (el ser humano, alma) a lo más abyecto (Corán 95:1-6), el alma se encuentra implantada en un organismo también creciendo y desarrollándose de una célula embrionaria a un feto, bebé, niño/a, adolecente, adulto, anciano y entonces muere.  El alma entra a ese cuerpo al principio del proceso físico y sigue el viaje hasta que el cuerpo muere y luego sale a otras partes.

El cuerpo en sí, forma parte de otro rango de condiciones y procedimientos.  Es de este mundo, el mundo físico, está conectado, influenciado y controlado por circunstancias y condiciones materiales.  El nafs es una forma de explicar el proceso espiritual o transformación espiritual del ser físico.  Al principio es el nafs ammarah, el estado de ser guiado por el ego, una irrealidad creada por el naf ammarah y el apego al mundo material.  En este estado la persona está casi totalmente divorciada de su verdadera realidad, su alma.

Pero, dependiendo del nivel de desarrollo del alma, siempre hay una conexión, aunque muy leve en la mayoría de las instancias.  Sin embargo, cuando el alma por trabajo anterior, antes de esta vida actual, ha llegado a un grado de desarrollo, empieza a gritar al cerebro y consciencia física del cuerpo, haciéndolo consciente de otra realidad e instándolo a buscar la verdad.  Esto sólo pasa a un porcentaje pequeño de la población del mundo y sólo unos pocos escuchan y realizan el trabajo espiritual necesario.  Como hemos hablando en partes anteriores de esta serie, el primer paso es quitar los bloqueos que nos separan de nuestra realidad, el alma, la lucha contra el nafs ammarah, el ego.  Cuanto más conectados estamos con el ser real más guía recibiremos y más expuesto estará el alma a la luz del maestro, la manifestación de Allah bajo la superficie de todo en la Tierra.  Así Allah puede repartir el conocimiento que el alma necesita para continuar su desarrollo y formación.

Al crecer y formarse el alma, la conexión entre ella y el cuerpo y consciencia física aumenta y el nafs también empieza desarrollarse y subir a otros niveles más altas y el individuo empieza una transformación de materia burda a otro estado o condición más sutil y cerca de Dios.

“…el primer paso en el sendero es como si fuese un doble paso, uno hacia afuera y uno hacia adentro. El paso hacia afuera es el arrepentimiento en palabras, hechos y sentimientos: el mantener la propia vida libre de pecado y de malas acciones, y de inclinarse hacia la obediencia; el eludir la rebelión y oposición, el buscar el acuerdo y la armonía. El paso interno del arrepentimiento es dado por el corazón. Es la purificación del corazón desprendiéndose de los conflictivos deseos mundanos y la afirmación total del corazón del deseo por lo divino. El arrepentimiento – el tomar consciencia del error y abandonarlo, el ser consciente de lo correcto y esforzarse por ello, – lo lleva a uno al segundo paso…” (del libro “El secreto de los secretos” por Hadrat Abdal Qadir al-Yilani)

Ves como en realidad no hay espiritualidad y no espiritualidad, todo es parte de un todo pero en grados y cualidades.  El cuerpo también es divino pero tiene que pasar por un proceso, una transformación de burdo a sutil.  Continuaremos inshallah.

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