Intención #5 – Teoría y Práctica

por Sheij Mohammad Abdullah Ansai

Wu wei – el No hacer

Si un hombre quiere darle forma al mundo, modelarlo a capricho, difícilmente lo conseguirá. El mundo es un jarro sagrado que no se puede manipular ni retocar. Quien trata de hacerlo, lo deforma. Quien lo aferra, lo pierde. Por eso el sabio no intenta modelarlo, luego no lo deforma…. El Tao Te Ching/Lao Tze.

El no-hacer o no-acción es un principio clave en la filosofía taoísta. Aunque se parece por lo arriba citado que están recomendando una actitud pasiva a la extrema, ese no es su significado. El hombre que “quiere formar al mundo, modelarlo a capricho,” es el hombre actuando por su personalidad adquirida por el mundo, acondicionamiento social, cultural, familiar y hasta la influencia de sus ancestros a través de su ADN. El hombre normal está programado para actuar de una forma casi automática. Ha desarrollado una imagen de ser, una idea inventada de quien es, basada en mecanismos de defensa y las anti-virtudes provocadas por el miedo innato, o sea, la arrogancia y la avaricia. La condición más “normal” del hombre está muy lejos de la “imagen de Dios” que es su destino posible y la intención del Creador. Ahora, esta personalidad creada por el hombre (o mujer), con toda la arrogancia estereotipada del ser humano, quiere hacer que el mundo se conforme o se ajuste al criterio de él o ella. El resultado es un choque y una vida incómoda, estresante y conflictiva. La meta de las personas que trabajan en sí mismas para encontrar la Verdad no es adquirir sino quitar – quitar la programación adquirida de afuera, todo lo aprendido, para descubrir su naturaleza original y abrir el canal de aprendizaje divino y con eso, lograr ver la belleza del mundo bajo la superficie fea creado por los seres humanos. En la jerga popular podemos decir que el no-hacer de los taoístas significa ir con la corriente, armonizar con el Cosmos (el Tao) o, como vamos a hablar, someterte con la realidad.

A primera vista la versión de no-hacer del Yaqui indio chamán don Juan Matus parece algo distinto, a ver, dijo que el no-hacer es “conscientemente” no actuar de la manera que se conforma con la imagen de ser que tenemos de nosotros mismos; dejar de pensar, sentir y actuar como siempre lo hacemos; dejar de hacer el hacer que hace al mundo como es. Es un no-hacer más agresivo. Es un no-hacer que exige hacer algo. Es un método de combatir la programación que nos ha hecho autómatas, robots esclavos a una vida reaccionaria. No es realmente diferente que el no-hacer de los taoístas. Lo principal es dejar de aceptar nuestra fantasía de quienes somos, lo que requiere que nos despertemos, estar en un estado de vigilancia observando a nosotros mismos honestamente y negándonos a obedecer al ego. El ego según su concepto, igual como el de nosotros sufíes, es el gran Yo creado por las influencias mundanas y el miedo, o sea, una personalidad falsa, un Yo creado como una reacción contra amenazas imaginarias del ser bajo (el nafs). Don Juan dijo que tenemos que borrar nuestra historia personal. Eso no significa olvidar nuestro pasado sino dejar de sentirle tan importante, dijo que nuestro gran enemigo es nuestro sentido de importancia personal. El no-hacer es dejar de continuar viviendo una fantasía tomando acciones que refuerzan nuestro ego y sentido de auto-importancia.

El Islam: la palabra ‘islam’ significa sumisión (a Dios). Un musulmán es alguien que se somete a Dios (Allah). El pecado número uno en el Islam es asociarse a alguien más que Dios, es decir, creer que hay más de un Dios y que algo puede pasar sin Él. En los tiempos antiguos eso se refiere a la adoración de ídolos. Recuerda a Moisés y el buey de oro construido por su gente cuando él subió al Monte Sinaí y que el profeta Muhammad destruyó las estatuas de ‘dioses’ de la Kaba, la mezquita en la Meca construida por Abraham e Ismael. Hoy en día la gente hace culto a estrellas de cine y cantantes. Pero lo peor de hoy en día es que el hombre cree que el mismo es Dios – indestructible, maestro de su vida y el ambiente. Por lo menos la gente antigua, los paganos y adoradores de ídolos entendían instintivamente su propia dependencia – pidieron ayuda del sol, de la luna, del río o de la madre naturaleza. Así que, un buen musulmán busca someterse a Dios, el Único. Bueno, los creyentes normales, ya sea musulmanes o los seguidores de las otras religiones formales, el Judaísmo, el Cristianismo y Catolicismo, escuchan las palabras y las aceptan, pero, realmente ¿qué significan? ¿Qué es someterse a Dios? ¿Cómo podemos saber lo que quiere Dios?

Para ellos, los seguidores serios de las religiones formales, el único recurso que queda es el de tratar de seguir las reglas y enseñazas de los escritos sagrados y lo que dicen los líderes religiosos. No es nada fácil. Hace más de dos mil años Cristo predicó contra los Fariseos, los sacerdotes, los eruditos de la religión, que han complicado y mal interpretado las palabras de la Torah tanto que la gente andaban por males caminos. Mucho menos la gente de hoy en día, enfrentados a un mundo mucho más complicado y las tentaciones del materialismo, puede entender y seguir la esencia de las enseñazas de Dios como son expuestas en los sagrados escritos.

Afortunadamente Jesús, como Moisés y Muhammad (la paz sea con todos ellos), entrenaron maestros para continuar el trabajo de enseñar la verdadera esencia de la religión. Les comunicaron, psíquicamente, a través de la iniciación, el poder de ayudar a la gente y las técnicas para la tarea principal, la tarea que todos debemos cumplir para llegar a la meta. Algunos no estamos satisfechos con leer lo que supuestamente es la Realidad de la vida y mundo, tenemos que saber hasta el fondo de nuestro ser, saber no sólo creer. Hemos leído que la Verdad yace dentro de nosotros y queremos verla – con eso nos referimos, conocer a Dios. Esa es la meta. Llegar a la meta requiere quitar de encima todo lo que la oculta, toda la falsedad, la fantasía, la ilusión, el acondicionamiento externo que nos ha engañado a creer en una realidad estrecha y material.

Somos, los seres humanos, criaturas de hábitos. Un hábito es una acción habitual que nos hacemos automáticamente. Cuanto más hacemos de forma automática, más dormidos e inconscientes estamos. Cuanto más controlados por el nafs/ego, más automáticas y reaccionarias son nuestras acciones y conducta. Esta conducta reaccionaria y automática es la base de la personalidad falsa y la nube que obscurece el corazón, nuestro ser real y la puerta a la guía divina y la visión ampliada.

Viajar es una cosa sufí. Es decir, es un método sufí para romper hábitos y perspectivas habituales. Aún mejor es mudarse a lugares lejanos y extraños. Cambiarse de casa, de ciudad, de país, de una forma consciente, con propósito e intensión, es una manera de surtir un ‘shock’ al sistema, nuestro sistema corporal, mental y emocional. Tenemos que romper hábitos, ver las cosas de otra forma y ajustarnos a situaciones nuevas. Creemos que sabemos todo. Creemos que nuestra manera de hacer las cosas es la única o la mejor. No es verdad. La gente es muy muy diferente y hacen las cosas muy diferentes en un país que en otro. No tienen ninguna importancia esas trivialidades y superficialidades pero pueden enseñarte mucho acerca de ti mismo – siempre y cuando te mantengas despierto, abierto y tengas la intensión de aprender.

Algunos maestros chamanes usan drogas para desorientar sus estudiantes para que vean todo de nuevo, desde otra perspectiva. No son necesarias las drogas pero el concepto es indispensable para alguien que quiere ver la verdad. Hay que destruir (o borrar, como dijo don Juan) nuestra máscara y ver la realidad de quienes somos. Por cada hábito o reacción habitual que borramos, damos un paso más cerca al corazón y conocimiento cósmico. Cada momento desconectado del pasado y libre de miedo del futuro es un momento despierto con posibilidades de llevarte a otro nivel de consciencia.

La Tariqa Sufí Ansariyya

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Intención #4 – Teoría y práctica

por Sheij Mohammad Abdullah Ansari

 

Puede ser que aprovechamos situaciones favorables, o tal vez desfavorables pero con agallas, mucha fuerza de voluntad y persistencia, hemos logrado éxito en la vida.  Materialmente estamos cómodos o quizás hasta ricos.  Bueno, por lo menos tenemos todo lo que necesitamos y podemos mirar y calificar nuestra vida con satisfacción.  El gran error que cometimos en este punto es creer que lo hicimos por nosotros mismos o que somos responsables de este éxito.  Patrañas.  La estructura y oportunidades fue arreglada por Dios, sólo caemos en el río de oportunidades, hasta tropezamos en el.

No creas que estoy hablando con fatalismo.  De ninguna manera.  La vida nos presenta oportunidades y posibilidades.  Exactamente como podemos escoger en cada momento entre conducta moralmente correcta o incorrecta, podemos escoger entre las posibilidades materiales que la vida nos presenta.  Pero, a final de cuentas, todo fue arreglado por un poder más grande.  Y todo tiene un propósito más grande que nuestra conveniencia material.

De igual manera, algunos nacen sin ninguna oportunidad o con posibilidades limitadas debido al lugar dónde nacieron, su familia y educación o hasta las capacidades o incapacidades de su cerebro.  Ni podemos tener crédito por la calidad de inteligencia que tenemos.  Estar orgullosos por ser listo es estúpido como es sentirse mejor por ser apuesto o bonita.  La cantidad de condiciones en la vida sobre las que no tenemos ningún control son astronómicas.  Lo que tenemos es el libre albedrío, la capacidad de escoger entre las posibilidades y la elección de ser flojos o lo contrario, tomar toda ventaja de las mejores posibilidades presentadas.

En la escuela de la vida el gran pecado es no actuar.  Podemos cometer errores y todos lo hacemos.  De hecho, cometer errores es el método de aprendizaje, casi un requisito de esta escuela.  Los que reprueban son los que no aprenden de sus errores y por eso los repiten una y otra vez, y los que aprenden pero no se esfuerzan en corregirlos.  Pero también reprobamos por creer que por aprender y corregir los errores, hemos hecho una gran cosa.  No, sólo hemos cumplido con los requisitos básicos de la escuela.  Tan pronto que nos sentimos satisfechos o orgullosos por lo que “hemos hecho” el progreso se para, nos estancamos.

Alguien que tiene la posibilidad de ser rico honradamente y no lo hace es un tonto igual que él que lo hace pero no entiende que todo fue un regalo – parte de un plan en el que él sólo jugó su parte.  Es igualmente tonto llorar por falta de riqueza, lo que muestra ignorancia del propósito de la vida.

El curso de una vida y sus múltiples posibilidades están expuestos a los que entran en la senda espiritual y trabajan en sí mismos.  En este camino hay señales en cada vuelta que nos dirigen a un rumbo más adecuado para nuestro bien.  Al nafs/ego no le gusta eso.  Aún si Dios dice que eso o esto es la mejor cosa para ti, el nafs se ofende creyendo que él sabe más.  Así que el nafs y su ego bloquean nuestra habilidad para ver las señales.  Aún así los patrones divinos son tan fuertes que muchos caemos torpemente en la proximidad de nuestro destino preferible.  Pero, al fin y al cabo una vida con decisiones inconscientes, sin escoger conscientemente a Dios por encima del nafs y su ego, es un fracaso – esa persona ha reprobado el curso.

No sólo que es lo normal estar inconsciente de este proceso, de las oportunidades y elecciones y caer o tropezar en situaciones favorables o desfavorables sin querer o saber sino que pocos son los que entienden la base científica de las emociones o sensaciones, virtudes y anti-virtudes como el agradecimiento, el orgullo y otras.

No son, en realidad, emociones ni sensaciones.  Las emociones y sensaciones son cosas físicas del cuerpo.  El enojo, la tristeza, la depresión, el miedo y otras emociones negativas sumamente dañinas se manifiestan en el cuerpo como resultado de un proceso físico – electro/químico.  El cerebro produce neurotransmisores causando una reacción tangible en el cuerpo.  Hemos hablado de eso en otros lugares, tanto las causas como sus remedios.  El amor, la compasión, el agradecimiento, la comprensión y lo contrario, el orgullo, la avaricia, el odio, etc., son de índole diferente.

El amor y sus variaciones como la compasión, el agradecimiento, etc. son frecuencias de ondas como también son las anti-virtudes como el orgullo, la arrogancia, el odio – bueno, para ser preciso, las anti-virtudes como los mencionados arriba son en realidad los aspectos negativos del amor.  Técnicamente las anti-virtudes ocurren al salir de la sintonización o al perder la conexión con la frecuencia amor.

El propósito de muchas formas de meditación así como ejercicios espirituales o trabajos sobre uno mismo, son para transformar el amor propio al amor universal.  Si piensas en términos de ondas, que es la realidad del universo y todo lo que contiene, es fácil ver como una forma de amor es pequeña, restringida, limitada y miope y la otra de grande e ilimitada.  ¿Acaso crees que estoy hablando metafórica o conceptualmente?  No, como las señales que llenan el camino de nuestras vidas y los patrones divinos que subyacen la existencia, la onda de amor y sus variaciones, así como muchas otras frecuencias y/o conexiones “extraterrestres”, son reales y tangibles para los que tienen ojos y sentidos para ver y sentir.  Los ojos y sentidos de que hablo son los que se desarrollan sólo con intensión y esfuerzo.

La religión formal habla del amor y el agradecimiento, son términos a los que todos estamos acostumbrados.  Pero ya no tienen los significados que tenían.  El cambio de percepción no está en las palabras sino en nosotros y también en los tiempos.  Cuando un profeta habló del amor sus seguidores lo sentían.  Cuando habló de agradecimiento, lo sentían y hasta lloraban con gratitud.  Era obvio lo que significaba y su realidad era comunicada sin explicaciones verbales con el poder del profeta.

Los tiempos han cambiado.  Podría decir que nos hemos alejado tanto de la realidad que se nos capa el verdadero significado de esas realidades pero no es exactamente así.  Es verdad que no captamos los verdaderos significados de esas cosas pero no es por alejarnos.  Es que estamos llenos, tan llenos que no sentimos, no experimentamos, esas conexiones vibratorias.  Las ondas no penetran.

Si supiera la gente el gran poder que tenemos, el poder de escoger.  Podemos escoger ser felices, tener una vida llena de amor, tener buena suerte y mucho más.  En lugar de eso es más común escoger estar enojados, tristes, deprimidos y con miedo.  Esas son drogas y la gente es drogadicta.  Primera desarrollan hábitos de las emociones negativas entonces la mezcla de químicos en el cerebro y cuerpo cambia y se hacen adictos a hormonas provocadas y producidas por ellas.

¿Por qué tiene miedo uno?  ¿Por qué está enojado?  ¿Por qué se siente lastimado por otros?  ¿Por qué está deprimido?  Es porque toda la atención está enfocada en uno mismo.  Lleno de uno mismo nada más puede entrar.  Deja de pensar en que eso es un simple concepto y entiende que estamos hablando de realidades sólidas.  El universo está lleno de la fuerza o energía divina.  Es nuestro sentido o estado de importancia personal el que bloquea la entrada de todo lo bueno de que Dios o el Cosmos o el Universo o la Luz o como quieras llamar a Allah, nos está esperando llenar.  Por cada paso que damos al reducir el gran YO en nosotros, la Energía Divina aumenta su presencia, reemplazando de lo malo.  El proceso de hacerlo es una cuestión de enfoque y elecciones.

Continuamos con más de eso, la solidez y manejo de lo que parecen meras palabras.

 

La Tariqa Sufí Ansariyya

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Intención #3- Teoría y práctica

por Sheij Mohammad Abdullah Ansari

Una vez Baal Shem Tov, el fundador de Hasidismo, un gran sabio judío, estaba mirando a un hombre que estaba cruzando un barranco peligroso sobre una cuerda floja.  Algunos de sus seguidores se preguntaron porque su maestro estaba pasando tanto tiempo con una actividad tan “secular”.  Al preguntarle después, él respondió, “¿Qué le da al acróbata la habilidad de hacer eso?  Muchas personas tienen la capacidad mental y física para hacerlo.  Pero una cosa que a ellos les falta: es confianza para hacerlo, basada en práctica repetida y experiencia.  Piénsenlo,” continuó, “cuantos abismos podríamos cruzar si apoyáramos nuestra fe con práctica.”

Un hombre quería ver al Profeta (Muhammad, el Profeta del Islám, la paz sea con él) en un sueño, pero parecía incapaz de tener esa visión.  El Profeta había dicho que si alguien lo veía en un sueño, no sería un sueño normal sino él mismo en realidad.  El hombre que deseaba ésta bendición fue a ver a un maestro implorando su ayuda.  El maestro, un wali (amigo de Dios), dijo, “Hijo mío, este viernes por la noche come mucho pescado salado, haz el salah (la oración ritual del Islam) y ve a dormir sin tomar nada.  Entonces verás.”  El hombre siguió el consejo.  Pasó toda la noche soñando que estaba tomando agua de arroyos, fuentes y manantiales.  Al despertar corrió con el maestro llorando, diciendo que había hecho todo lo que él le sugirió y sólo “soñé agua, agua y más agua.  Todavía estoy muriendo de sed”.  El maestro dijo, “Así que comer pescado salado te dio tanta sed que soñaste con agua toda la noche.  Ahora, debes sentir la misma sed por el mensajero de Dios y entonces verás su faz bendita.”

En el mundo “secular” ese consejo es predicado y practicado por muchos.  ¿Recuerdan un libro famoso, de los más vendidos en todo el mundo, “Piensa y hazte rico”?  El autor, Napoleón Hill dijo, y se convirtió en un eslogan, que hay que tener un deseo ardiente de ser rico y con el poder de la mente, así sería.  Muchos tienen un deseo ardiente de ser ricos pero muy pocos han pensado en lo espiritual.  ¿”…denle al César lo que es del César y a Dios lo que es de Dios,”? una citación mal interpretada y aplicada.  Las leyes del universo se aplican a todo y en todas las situaciones.  Depende a dónde dirijas tu deseo y que tan fuerte es.

Un estudiante sufí estaba caminando cerca de un precipicio cuando fue atacado por rateros que lo arrojaron por el abismo.  Al ir a una muerte segura, grito, “Allah, Allah” y la mano de su maestro apareció de la nada y lo arrastró a un lugar seguro.  Después de que se sosegó fue con su maestro y preguntó, “¿Por qué nunca me enseñaste eso antes?”  Su sheij (maestro) dijo, “Nunca expresaste tanto deseo.”

¿Si pudieras tener cualquier cosa que quisiera, qué pedirías?  Si pones toda tu atención en eso, si esta cosa se queda tu preocupación principal, el objeto de tus oraciones, el enfoque de todo lo que haces, será tuya.  ¿Qué sería?

Si todavía lees lo que yo escribo y a lo mejor algo más de este índole, ojalá no escogieras un carro de lujo o casa más grande o algo tan predecible como si yo hubiera preguntando a cualquier hombre de la calle.  No obstante su educación religiosa o los hechos científicos, él (el hombre de la calle) cree firmemente en el valor de lo material y, o no ha pensado o ha escogido ignorar lo que ha escuchado sobre una vida eterna u otras dimensiones.  De hecho la idea de Dios o cualquier concepto más allá de lo visible, lo tangible y lo conocido no son más que palabras vacías.  La religión es sólo algo que se hace para complacer a las madres.

Talvez estás pensando, ¿cómo puedo dar todo a mi atención a lo espiritual, hacerlo el enfoque de toda mi vida?  ¿No tengo que comer, no tengo responsabilidades, no necesito lo material?  ¿Debo vivir cómo un monje?

Muchos han hecho eso, renunciar a todo “por Dios” por tener un concepto fuerte del valor de este otro estado posible aquí y después de la muerte.  Y, tenían el deseo suficiente para dejar todo por eso.  Pero a los que hacen eso, les falta algo.  Así que no logran su objetivo no obstante la fuerza de su deseo.

Dos grandes sabios estaban conversando durante un periodo en que uno de ellos estaba enfermo gravemente.  Eran dos de los descendientes del Profeta Muhammad, creo que el quinto y sexto imames (la paz sea con ellos).  El enfermo dijo, “Doy las gracias a Dios por esta enfermedad, sé que todo es una prueba y todo es, a final de cuentas, por nuestro bien”.  El otro dijo, “Doy las gracias a Dios si me enfermo o me hace rico.  Acepto lo uno y lo otro igualmente.”  El otro dándose cuenta de su error, dio las gracias a su pariente por lo que dijo.

Los que queremos más que un carro y una casa, necesitamos dos cosas para emprender el camino hacia la consciencia elevada: conocimiento y deseo fuerte.  El conocimiento para iniciar se compone de dos partes: un concepto suficientemente grande del objeto, es decir, que tan mejor es “el reino de Dios” o cualquier nombre que quieras poner en ese estado de ser, que el mundo perecedero y temporal, y la manera de llegar a la meta.  A los que renuncian a todo lo material con el objeto de conseguir lo no material, les falta conocimiento completo.  Están rechazando regalos de Dios para complacer a Dios, algo ilógico.

Jesús dijo, “…busquen ante todo el reino de Dios y su justicia, y se les darán además todas estas cosas…”, es decir, si no te preocupas de todas las cosas materiales sino que te concentras en la gran meta, las cosas llegan de todos modos.  El único obstáculo entre nosotros y una vida feliz en todos aspectos, somos nosotros mismos y el obstáculo que ponemos es nada más que una actitud incorrecta, o sea, el obstáculo se origina en la mente.

El deseo fuerte, el deseo ardiente necesario para llegar a la meta, cualquier meta, depende de la primera parte de lo que se compone el conocimiento inicial – el concepto de la meta.  Somos seres humanos y funcionamos así, no hacemos nada si no nos conviene de una forma u otra.  Si no entiendes o crees que existe ese otro nivel o estado de consciencia, otra dimensión o realidad aparte, no vas a tener deseo suficiente para luchar por obtenerla.

Debes analizar primero por qué estás leyendo cosas de esta naturaleza.  No es común, no mucha gente está interesada en lo espiritual y mucho menos en leer escritos sobre lo mismo más allá de lo normal de su religión.  ¿Cuál es tu motivación?  ¿Qué te impulsa a preguntarte sobre estos asuntos?  ¿Qué quieres?  ¿Qué buscas?  Ya sea curiosidad, estrés o incomodad con la vida, de insatisfacción, enojo, un estado no pacifico, tristeza, una tragedia o una variedad de otras razones, al fin y al cabo, no tienes confianza, a un grado u otro, que el mundo material sea como se ve, sustancialmente, como parece o sea la respuesta para lo que tú necesitas.

¿Qué es lo que abrió tus ojos interiores suficientemente para ver o sospechar lo que no es la respuesta, para dudar sobre este mundo y buscar algo más?  Si meditas en esta pregunta, buscando una respuesta descubrirás una puerta.  Esa puerta se abre a un mundo mucho más grande, más real y más acogedor que este mundo material aparentemente real.

El idioma espiritual de hoy en día es el de la ciencia.  Continuaremos hablando de cómo los términos como alabar a Dios, agradecer a Dios, orar, etc. tienen realidades científicas y como es que este mundo no es para rechazar sino para usarlo en la senda espiritual.  Este mundo es un regalo del Creador idealizado específicamente para nuestra evolución como seres humanos y cada momento es un momento sagrado.

 

La práctica –

Al final de la parte anterior dice: “El de estar despierto requiere una elección consciente e intencional.  Estar alerta significa más de lo que está pasando en los alrededores; es observarse a uno mismo e intencionalmente esforzándose por cortar las riendas del nafs/ego y sus reacciones violentas a situaciones y condiciones cotidianas de la vida.  Nadie puede llegar a la meta si es controlado por el miedo, el enojo, el orgullo, la arrogancia y la avaricia.  Todas las emociones son pesadas, nos atan, nos restringen y nos matan.” Y en esta parte dice: “Continuaremos con como los términos como alabar a Dios, agradecer a Dios, orar, etc. tienen realidades científicas…

He dicho muchas veces que este mundo es una ilusión creada para enseñarnos, para una estancia temporal.  Todo parece sólido y real pero científicamente simplemente no es verdad, todo está hecho de átomos que son más espacio que sustancia, tanto que un átomo no se clasifica como sustancia.  Todo lo sustancial está hecho de lo insustancial.  No obstante sabemos que todo es real, por lo menos relativamente – pero de otra forma que es comúnmente entendido.  De la misma forma, hay mucho que no se considera sustancial, tangible o que tiene impacto en nuestras vidas que en realidad son más reales que el mundo que vemos.

“-y Dios recompensará a los que son agradecidos [con Él].” (Sagrado Corán 3:144)

“Y ningún ser humano muere sino con la venia de Dios, en un plazo prefijado.

Y a quien desee la recompensa de esta vida, le daremos parte en ella; y a quien desee la recompensa de la Otra Vida, le daremos parte en ella; y recompensaremos a los que son agradecidos [con Nosotros].” (Sagrado Corán 3:145)

“¿Por qué va Dios a castigaros [por vuestras ofensas pasadas] si sois agradecidos y llegáis a creer –cuando Dios responde siempre al agradecimiento y es omnisciente?” (Sagrado Corán 4:147)

“… así recompensamos a los que son agradecidos.” (Sagrado Corán 54:35)

“Y [recordad] cuando vuestro Señor os anunció: ‘Si sois agradecidos [a Mí], ciertamente, os daré aún más…” (Sagrado Corán 14:7)

Hechos para mantener en mente: Tenemos la capacidad de escoger lo que pensamos y sentimos.  Las emociones negativas son funciones físicas, el resultado de químicos mandados del cerebro al cuerpo.  Los pensamientos son vibraciones tangibles que impactan y/o crean lo material y las situaciones de la vida.  Sensaciones o pensamientos como el miedo, el enojo, el orgullo, la arrogancia, la avaricia etc. además de atraer lo mismo a la persona que guarda estos, tienen afectos físicos adversos y también se pueden sentir y reconocer en el cuerpo.  Sensaciones y actitudes como amor, agradecimiento, compasión comprensión, etc., son ondas sagradas reales y tangibles (no son emociones) con que podemos sintonizar y atraer con la mente y así entramos en esas nos envuelven en un ambiente divino.

“Los de mis siervos que posean conocimiento tienen miedo de Allah.” (Sagrado Corán 35:28)

En este versículo del Corán, Allah significa la Realidad Energética del universo.  Cuando sabemos cómo funcionan las cosas, como la energía mueve y nos afecta tanto positivamente como negativamente, tenemos miedo de las consecuencias de actuar y vivir de forma contraria a ella, queremos vivir en armonía con la Realidad.

Rumi dijo: Preguntaron a Jesús (la paz sea con él), “¿Cuál es la cosa más difícil en este mundo y el próximo?”  Él dijo. “La ira de Dios.”  Ellos le preguntaron, “Y ¿qué puede salvarnos de eso?”  Jesús respondió, “Dominen su propia ira hacia otros.”  Y Rumi continuó, Cuando la mente quiere quejarse, haz lo opuesto – da gracias.  Exagera el asunto a tal grado que encuentres en ti mismo amor a lo que te disgusta.  Fingir agradecimiento es una manera de encontrar a Dios.

Nuestro Maestro Shams dijo, “Quejarse de la creación (la vida) es quejarse contra Dios.”  También dijo, “Odio y ira se esconden en la subconsciencia.  Si ves una chispa (de enojo), salta de ese fuego, extínguelo para que se regrese a la no-existencia de dónde vino.  Si insistes en igualar enojo con enojo y exacerbar el fuego, surgirá cada vez más de tu subconsciencia y será cada vez más difícil extinguir.

¿Ves?  Es pura ciencia.  Cuando los ojos y sentidos internos se desarrollen verás las emociones así como las ondas divinas como el amor, agradecimiento, compasión y comprensión son tangibles y visibles y podemos aprovechar sus poderes por la intensión, por escogerlas y entrar en una ola de bendiciones.   Si no las sientes, finge el amor, el agradecimiento, la compasión y la comprensión con el deseo de que se hagan parte de tu realidad y así serán.

Por otra parte, obsérvate a ti mismo constantemente alerta a las chispas del fuego de enojo, de miedo, de orgullo, de arrogancia y de avaricia.  No hay descanso en el combate contra el nafs, no bajes la guardia.  No dejes tu derecho de escoger.

La Tariqa Sufí Ansariyya

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Intención #2- Teoría y práctica

El cuerpo fantasmagórico

por Sheij Mohammad Abdullah Ansai

Además del cuerpo físico, diferentes tradiciones místicas hablan de otros cuerpos.  Hay diferentes versiones o métodos para separar o describir las partes que componen el ser humano.  Tienen clasificaciones como, cuerpo sutil, energético, astral, cuerpo mental o intelectual, etc.  Los yoghis hindúes enseñan cinco cuerpos como vainas o envolturas llamadas koshas.  Todos estamos hablando básicamente de las mismas cosas pero que estamos cortando el pay en diferentas puntos y con diferentes números de rebanadas.  El de separar un total (el ser, que en realidad es inseparable) en partes sirve para enseñar y aclarar ciertas funciones para que aprendamos a controlar, eliminar, limpiar o hacer otras tareas necesarias para nuestra maduración o evolución como seres humanos.

Un cuerpo que no se encuentra en ningún sistema comúnmente conocido, es el cuerpo fantasmagórico.  Su existencia aunque omnipresente en todo el mundo y en toda la gente, no es, en realidad, real.  Es un invento del nafs.  El nafs es el ser o alma terrenal que, en su estado original, es decir su propósito original, era necesario para funcionar en el mundo material.  Todavía sirve para eso, sin embargo, ha crecido más allá de su función y se ha convertido en una entidad dentro de la persona, un organismo o individuo que sobrecarga el ser real.  Es una personalidad falsa, egocéntrica, una fantasía creada.

Ciertamente has visto niños viendo la televisión, su atención fija en la pantalla.  ¿Dónde está su mente?  Está dentro de la acción imaginándose a sí mismo como uno de los personajes en la actuación.  Les gusta vestirse como y/o fingiéndose ser súper héroes, “Barbi dolls” o pilotos, bomberos, policías, corredores de autos, futbolistas, etc., etc.  El juego es el trabajo de niños, es parte de su desarrollo y aprendizaje.  Pero muy poca gente deja esta etapa infantil.  Casi todo mundo vive en mundos de fantasía.  Todos hemos creado una imagen de ser, una idea de quienes somos y en casi todos los casos es una pura fantasía que nos bloque aprender y experimentar sobre quienes realmente somos y sin saber quienes somos no podemos conocer a Dios.

Un hombre se acercó al gran maestro sufí Bayazid, (nacido alrededor de 780 d.C.) y dijo, “He ayunado y orado por treinta años y no he encontrado la beatitud de que hablas.”  Bayazid contestó, “Si ayunas y oras otros trescientos años no la encontrarás.  “¿Cómo es eso?”, respondió el hombre.  “Tu egolatría actúa como un velo entre tú y Dios”, dijo el sabio.  “Dime la cura”, repuso el hombre con desesperación pero Bayazid le dio las malas noticias, “Es una cura que tú no puedes llevar a cabo”.  El hombre lo presionó sin descanso para que le revelara el secreto.  Al fin el maestro habló, “Ve al peluquero y rapa tu cabeza; quítate toda la ropa excepto el taparrabos.  Cuélgate una bolsa de nueces al cuello.  Ve al mercado y grita, ‘Cualquiera que me de un golpe en la nuca le doy una nuez.’ Entonces ve a la corte y haz lo mismo.”  El hombre respondió, “Yo no puedo hacer eso, dame otro remedio”.  Bayazid dijo, “Ese es el preludio indispensable para la cura, pero como te dije, eres incurable”.

Es más fácil para una persona dejar su fortuna que dejar su imagen de ser, “identidad” o “individualidad”.  Lo chistoso (bueno, es chistoso cuando uno llega a ver la verdad pero más bien triste antes de eso) es que es toda una fantasía inventada por el nafs o ser bajo, así como es el ego.

El chamán Yaqui don Juan Matus se refirió a eso como “importancia personal” y dijo que para descubrir y ver lo desconocido uno debe “borrar su historia personal”, igual como mi maestro Sheij Taner dice que debemos desaparecer.  En la psicología esotérica la llama identificación – nos identificamos con maneras de ser, otras personas y hasta cosas y nos imaginamos ser esas personas y actuamos como  ellas.  La gente compra ropa, carros, pinta su cabello, come y vive de maneras que coincida con su imagen de ser, auto-imagen, su percepción o fantasía inconsciente de quién es.  Recompensa su inseguridad personal con mentiras para aparentar una “importancia personal”.  Todo, por supuesto, sin querer o saber.

No saber, es decir, no estar consciente de eso es lo peor y esa es la condición de casi total del mundo.  Todos negamos que sea la verdad… hasta que empezamos a practicar ejercicios de auto-observación y meditación para aprender a ser objetivos y honestos con nosotros mismos.

Don Juan dijo, “…Buscar la libertad es el único impulso que conozco.  La libertad de volar al infinito por ahí.  La libertad de disolverse; despegarse; ser como la flama de una vela, la cual, a pesar de ser comparado a la luz de mil millones de estrellas, se queda intacta, porque nunca fingió ser más de lo que es: un mera vela”.

En el Hinduismo la libertad se llama moksha.  Dependiendo de la rama de la religión, el Hinduismo es muy variado en sus creencias, puede significar la libertad del ciclo de nacer y renacer, es decir, la libertad significa para ellos que uno no nace o reencarna de nuevo por haber logrado la realización o iluminación.  O más como otras escuelas místicas, la libertad se crea significa la libertad de la maya (la ilusión de este mundo) y el apego a ello.  Libre del control del mundo, un estado de ver la realidad detrás de la fachada.

Antes de que pueda lograr esta libertad uno tiene que ver que es el apego y el control que tiene el mundo.  Uno tiene que sentir el peso del tirón del mundo y sus cosas.

El ser humano, visto y sentido con los ojos y sentidos interiores, no es fijo ni pesa.  Es libre, fluido, expansivo y conectado a todo el universo.  Con el desarrollo del ego y la personalidad falsa, o sea el cuerpo fantasmagórico, el ser se fija, adquiera peso, se hace rígido, se pierde consciencia de su realidad cósmica y se atará con la maya o ilusión material del mundo.  Sólo con la muerte del ego y la limpieza del nafs puede uno adquirir de nuevo la ligereza y cognición perdida.  No es algo que pasa automáticamente.  Uno tiene que trabajar.  Uno tiene que invertir tiempo.  Si todo viene sin trabajo, si viene a todos automáticamente, ¿cuánto valdría?  El libre albedrío no existiría sin la posibilidad de rechazarlo, cerrar los ojos, cometer errores.  El Sufismo Islámico dice que Allah Dios quiere nuestra sumisión y obediencia, pero voluntariamente.  Como dice el Corán, “No hay coacción en la religión”, debemos escoger libremente.

Debemos escoger trabajar, invertir tiempo en prácticas espirituales como la meditación y la atención.  Las meditaciones de movimientos sagrados y la de la repetición de palabras sagradas, los nombres de Dios (dhikr), de lo cual hablábamos y hablaremos más pronto, son los métodos más eficaces para la elevación del nivel del nafs, el derrumbo del ego y el desarrollo de los sentidos interiores.

El de estar despierto requiere una elección consciente e intencional – la intensión de que habíamos hablado y como vamos a regresar.  Estar alerta significa más de lo que está pasando en los alrededores; es observarse a uno mismo e intencionalmente esforzándose por cortar las riendas del nafs/ego y sus reacciones violentas a situaciones y condiciones cotidianas de la vida.  Nadie puede llegar a la meta si es controlado por el miedo, el enojo, el orgullo, la arrogancia y la avaricia.  Todas las emociones son pesadas, nos atan, nos restringen y nos matan.  Todas ellas no son reales sino que constituyen parte del cuerpo fantasmagórico.  Ver eso requiere intensión y trabajo.  Si nacieras jorobado no sabrías como te sentirías sin la joroba.  Igual con el cuerpo fantasmagórico, no creerás su pesadez hasta que se te quite.

 

Continuaremos inshallah.

 

La Tariqa Sufí Ansariyya

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Intención #1- teoría y práctica

por Maestro Mohammad Abdullah Ansari

“Si en este mundo de imperfecciones buscamos todo lo bueno y bonito, existe la posibilidad de muchas decepciones.  Pero al mismo tiempo, si seguimos buscándolo, no buscando polvo y suciedad sino oro, lo encontraremos.  Y una vez que empezamos a encontrarlo, encontraremos más y más.  Llega un momento en la vida del buscador de la verdad cuando puede ver algo bueno en el peor hombre en el mundo.  Y cuando ha llegado a este punto, aunque lo bueno sea cubierto con miles de niveles de mal, él tocaría lo bueno, porque busca lo bueno y atrae lo bueno”. – Hazrat Inayat Khan

“Atrae lo bueno”, dijo este gran sufí, atraemos como imanes lo bueno o lo malo.  Parece que alguna gente tiene buena suerte y otra, mala suerte.  ¿O es que hacemos nuestra propia suerte?  Dios es Ar-Rahman y Ar-Rahim, el Compasivo y el Misericordioso.  El primero se refiere a la compasión y bondad que Él reparte sobre todo el mundo a todos igualmente, como Jesús dijo también, que el sol y la lluvia caen igualmente sobre todos.  Ar-Rahim es Su misericordia que va sólo a los que la merecen por su buena conducta.  ¿Entonces atrae la buena suerte por ser un buen chico o por hacer buenas obras?  No es tan sencillo.  Como mencionamos anteriormente, hay mala gente que hacen obras que benefician a mucha gente, o sea, personas que han hecho buenas obras pero que no fueron buena gente.  ¿Atraerían la compasión y misericordia de Dios – más bien, la conducta de cualquier persona provocó los cambios celulares y energéticos necesarios para hacerse un imán de la buena suerte?  Bueno, falta algo.  Falta la intensión correcta y el conocimiento del uso de la mente.  Para ser más preciso y no te engaño, no es realmente el uso de la mente, eso no se hace – eso se aclara cuando la verdadera naturaleza de la mente real o consciencia del corazón es conocido.  La que hace en realidad, es despejar el camino hacia la mente para que tu ser verdadero pueda funcionar.

Cuando uno se hace más consciente de la actividad del cerebro a través de formas de meditación y la práctica de auto-observación, se hace cada vez más obvia la confusión de ideas e impulsos contradictorios que corren constantemente allí.  Esta etapa puede ser tanto incomoda como instructiva.  Pero ahora la persona tiene la oportunidad de tomar decisiones reales, o sea, escoger entre opciones que realmente puede hacer avances beneficiosos para su vida.  La vida esencialmente es escoger entre una opción y otra.  Estamos haciendo elecciones continuamente a cada momento.  Para la persona normal ese proceso no es consciente, todo pasa de forma semi-automática.  Cuanto más despierta está la persona más clara se hace toda la actividad no visible tanto del cerebro y fuerzas internas de la persona como energías y movimientos externos de la persona.  Esa es la verdadera realidad de la vida material – su estructura no visible energética.

En lo que concierne al individuo, todo estriba en elecciones e intenciones.

En la Parábola del Sembrador, Jesús (la paz sea con él) nos cuenta, “Un agricultor salió a sembrar.  Mientras iba esparciendo la semilla, una parte cayó junto al camino; fue pisoteada, y los pájaros se la comieron.  Otra parte cayó sobre las piedras y, cuando brotó, las plantas se secaron por falta de humedad.  Otra parte de la semilla cayó entre espinos que, al crecer con ella, la ahogaron.  Pero otra parte cayó en buen terreno.  Brotó y produjo una cosecha que proporcionó cien veces más de lo que se había sembrado.”

En la explicación Jesús dijo la semilla es la palabra de Dios y, “Los que están junto al camino oyen, y luego viene el diablo y les quita la palabra del corazón… Los que están sobre las piedras son los que reciben la palabra con alegría cuando la oyen, pero no tienen raíz…. La semilla que cayó entre los espinos representa a los que oyen, pero según van caminando por la vida, los ahogan las preocupaciones, las riquezas y los placeres de la vida, y no maduran.  Pero la semilla que cayó en buen terreno representa a los de corazón noble y bueno, que oyen la palabra, la retienen y, porque perseveran producen una cosecha.”  (Biblia Lucas 8)

En todas las tradiciones se dice que el universo fue creado por la palabra.  ¿Qué significa eso?  Una vibración, también representada por una luz, igualmente una vibración.  La palabra que cayó sobre diferentes calidades de tierra, el camino, las piedras, entre los espinos y en el buen terreno, es la energía vibratoria divina, Ar-Rahman y Ar-Rahim, la Bondad de Dios y somos la tierra con diferentes grados de receptividad.

Es importante notar en este punto algo sumamente importante: Jesús, como todos los profetas y maestros místicos, explicó mucho acerca de la naturaleza no sólo de la vida sino de nosotros seres humanos.  ¿Por qué explicaría acerca de algo si no pudiéramos cambiar y corregirnos?  Eso es exactamente lo que nos han dicho – que hay diferentes estados o niveles de ser y que podemos elegir entre ellos – tenemos libre albedrío, podemos hacer elecciones – tenemos la posibilidad de alcanzar altas niveles de consciencia.  Son decisiones e intensiones que tomamos.  Cada momento podemos decidir a dónde vamos.

Se dice que la mente es poderosa y crea nuestra vida.  Como hemos hablado, tenemos tres mentes.  El cerebro es un órgano físico donde están los pensamientos, las imágenes, las resonancias vibratorias y los químicos los que manda a través del cuerpo produciendo las emociones, sensaciones y la consciencia física.  Pero ninguna de esas cosas se origina en el cerebro.  El cerebro recibe sus instrucciones o del nafs/ego o de la mente real.

La “suerte”, es una cuestión de la receptividad de la tierra (la persona) sobre la que cae la energía divina.  Si somos absorbentes, buen terreno, absorbemos y retenemos la palabra (las buenas vibraciones) que se manifiestan tanto en lo insustancial como lo sustancial, es decir, como la felicidad y también beneficios materiales.

Somos como instrumentos musicales y el cerebro es como el músico que toca las cuerdas.  El son tocado por el músico (el cerebro) corresponde y resuena con vibraciones armónicamente similares fuera de nosotros, a niveles psíquicos, espirituales y materiales.  Atraemos a nosotros lo que producimos en el cerebro.  Y, tenemos la opción de escoger lo que producimos en el cerebro.

Dije, tenemos la opción de escoger, porque es una opción que la mayoría de la población de la Tierra Firme rechaza.  Imagínate estando en un cuarto lleno de cosas maravillosas pero está oscuro y no puedes ver nada.  No escoges nada porque además de que no ves, no sabes lo que hay.  Ese es el estado del hombre normal.  ¿Por qué?  Es su enfoque e intensión.  El hombre normal ve el mundo y eso es lo que él quiere.  Él no sabe que el mundo material y las cosas son no más reflejos de un mundo no visible.  Él hombre está satisfecho con sombras de la realidad pero no sabe porque es como la tierra al lado del camino o como las piedras y entre los espinos.  No ha trabajado para cultivar su suelo para hacerlo más rico y receptivo.

Continuamos con los evangelios: Dijo Jesús, “Así que no se preocupen diciendo, ‘¿Qué comeremos?’ o ‘¿Qué beberemos?’ o ‘¿Con qué nos vestiremos?’  Porque los paganos buscan con afán todas estas cosas, y el Padre celestial sabe que ustedes las necesitan.  Pero busquen en todo el reino de Dios y su justicia, y se les darán además todas esas cosas…” (Mateo 6:31)

Los budistas dicen que es el deseo que causa todo el sufrimiento en el ser humano y el mundo.  No es totalmente cierto.  ¿Qué deseas?  Eso es lo importante.  Jesús explica indirectamente en la citación de arriba que el deseo por este mundo es el obstáculo entre el ser humano y el reino de Dios o los Cielos, que quiere decir, la consciencia elevada y el alivio de toda preocupación.

¡Hay que desear!  “Pidan, y se les dará; busquen, y encontrarán; llamen, y se les abrirá la puerta.  Porque todo el que pide, recibe; el que busca, encuentra; y al que llama, se le abrirá la puerta,” (Mateo 7-8)  ¿Qué quieres?  ¿Qué debes querer?  Continuaremos, inshallah

 La Tariqa Sufí Ansariyya

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El camino de la acción – Séptima Parte –

Por Sheij Mohammad Abdullah Ansari

 “No cesa de acercarse Mi siervo a Mí, por medio de sus actos de adoración (más de lo obligatorio) y las buenas acciones, hasta que lo ame (especialmente), y cuando lo amo, soy los oídos con que él escucha, los ojos con los que ve, la lengua con la que habla y la mano con la que agarra”.

Esto es un hadiz qudzi, una revelación de Dios recibida por el Profeta que no aparece en el Corán.  Yo considero este hadiz un principio clave del Sufismo.  Dice en el Corán que todo lo que existe en el universo está adorando a Dios continuamente.  Si se entiende adorar de la forma común, orar, hacer culto, expresiones de alabanza a Dios, etc. sería difícil entender cómo todo está adorando a Dios en cada momento.  Pero en el Corán adorar tiene otro significado, es más o menos equivalente al término islámico fitrah, algo como la naturaleza innata de una persona o cosa.  Así que adorar a Dios significa seguir el propósito que Dios propone para cada quien.  Todos los animales viven y actúan según su naturaleza, no tienen opciones, ni se les ocurre, un tigre actúa como un tigre, una araña como una araña, un serpiente como un serpiente, etc. así como también el sol, la luna, las olas del mar, todo… la única excepción es el ser humano.

El alma del ser humano ha llegado a un punto de desarrollo que requiere su participación consciente – estamos equipados con libre albedrío y tenemos que escoger entre las opciones como parte de nuestro desarrollo.  Nuestro avance o retroceso depende de las elecciones que hacemos.

Todo es parte de un Sistema puesto en lugar por Dios, todo está conectado, todo entrelazado, una cosa mueve otra y es movida por otra.  Cuanto más esfuerzo hacemos para vivir según las leyes universales, más en armonía con la Realidad, más ayuda llega de Dios, la Fuerza Divina.  Escogemos incorrectamente y las cosas dejan de encajar y una cadena de choques y dificultades resultan.  Escogemos correctamente entre las opciones que la vida nos presenta y poco a poco todo empieza a coincidir, encaja y en lugar de que la vida te resista todo se une para ayudarte y todo fluye como una maquina bien engrasada.

Prácticas espirituales como formas de meditación y oración son esenciales para ajustar y arreglar la mente y el enfoque pero la conducta de momento a momento es lo que nos conduce al estado de armonía con la Realidad, con Dios, el Reino de Dios en que Él se convierte en la fuerza que nos mueve.

Amarás a Yahvé tu Dios con todo tu corazón, con toda tu alma y con todas tus fuerzas. (Deuteronomio 6:5)

Amar aquí significa sintonizar con la frecuencia divina, conexión con Dios.  Amor es la frecuencia energética sobre la cual la guía de Dios corre.  Amar es una elección, no es algo automático, es parte de las elecciones que tenemos que tomar, parte de la conducta mencionada arriba.  Cada momento tenemos decisiones que hacer, elecciones que tomar, encajar con el Sistema Divino o no, amar (conectar) con Dios o amar el mundo, la materia – volar o hundir.

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El camino de la acción – Sexta Parte –

Por Sheij Mojammad Abdullah Ansari

 “La religión formal es una expresión material de creencias a través de rituales y reglas, mientras que las sendas interiores se concentran en la esencia de las enseñanzas de Dios y Sus profetas; así como en la acción, un esfuerzo para realmente vivir la enseñanza, para conectarse con la Energía Divina, y ser guiado directamente por la Fuente.”

Así terminó la parte 5 de esta serie.  Hay aquí dos puntos importantes para tratar: “la esencia de las enseñanzas de Dios”, y  “…acción, un esfuerzo para realmente vivir la enseñanza”,   junto a  las ramificaciones de ambos puntos.

Las personas que se embarcan en un camino interior (esotérico, oculto, oral) primero están motivadas por una vislumbre interior, una sensación de inquietud, algo dentro que les insinúa que no todo está bien o que debe haber más que esto, este mundo, y así viven llenos de insistentes preguntas: ¿por qué, por qué?, ¿por qué ésta vida y éste mundo? ¿qué es Dios?  Tal vez al principio buscan respuestas en la religión formal pero allí no encuentran satisfacción. Pueden detenerse en este punto del viaje, y volverse rebeldes, inconformistas, personas infelices o con problemas psicológicos.

O pueden seguir su búsqueda, probando enseñanzas de todo tipo, tal vez uniéndose con diferentes grupos, con resultados mixtos. Las opciones de sendas espirituales son grandes y variadas, hay muchos charlatanes, hay gurús sinceros pero mal guiados, hay maestros con métodos inventados o puramente intelectuales y también grupos con linajes auténticos pero obsoletos.  Si tienen mucha suerte se encuentran con maestros auténticos realmente conectados con la energía divina.

¿Qué provoca su inquietud?  ¿Qué buscan?  Todas las tradiciones espirituales caracterizan el mundo como una ilusión, como no real.  ¿Qué quieren decir?  Obviamente podemos ver, escuchar, sentir, etc. las cosas de este mundo, de modo que todo parece real.  También todas las religiones dicen que vamos a morir y que nuestra alma va a continuar en otro lugar, coinciden en que hay vida después de la vida terrenal.  La gente promedio escucha esas enseñanzas y aunque las cree en algún grado, no pasan de ser meras palabras, ya que la solidez del mundo y la “realidad” de los acontecimientos de sus vidas les resultan aún más reales, inmediatos e impactantes.

 Según el Sufismo sólo Dios es real y todo lo demás es “semi-real”, pues todo lo que existe es dependiente, es no auto-suficiente, perecedero, sólo Dios es permanente y todo depende de Él.  Las personas que “buscan a Dios” están buscando algo real. A diferencia de la religión formal, los sufíes queremos hacer una conexión directa con Dios en esta vida.  Este mundo fue diseñado por Dios con un solo propósito: revelarse a Sí mismo al ser humano, de modo que es una etapa en el desarrollo de nuestras almas.

Consciente o inconscientemente algunas personas intuyen la insustancialidad del mundo y la vida, y eso les provoca confusión e inestabilidad, así como ansiedad por encontrar respuestas.

Los caminos interiores son caminos de acción; lo que significa que hay trabajo que hacer – prácticas espirituales como son las diversas formas de meditación y prácticas para descubrir la verdadera realidad de uno mismo.  Todo lo que vemos con los ojos exteriores es una ilusión, una distorsión de una realidad más profunda e importante.  La única manera de ver la esencia, la realidad de las cosas, es quitar los velos que distorsionan su realidad esencial. Bajo la superficie de todo se encuentra la Energía Divina, Dios mismo.  De la misma manera dentro de todos los seres reside la Verdad en su totalidad, el universo íntegro, así todo está esperando ser conocido, descubierto.  Quitar la máscara que obscurece la divinidad enterrada dentro de nuestro ser, es el trabajo que todos estamos a destinados a realizar en un punto de nuestra existencia.                                                    Continuaremos, inshallah.

 

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