El mar de almas. Parte 13

El regreso a Dios

Por Sheij Mohammad Abdullah Ansari

“Realmente, somos Nosotros quienes damos la vida y damos la muerte; y hacia Nosotros será el retorno.” (Corán 50:43)

“Todo ser humano probará la muerte, [y] al final seréis devueltos a Nosotros…” (Corán 29:57)

“…que cuando les sucede una desgracia, dicen: “En verdad, de Dios somos y, ciertamente, a Él hemos de volver.” (Corán 2:156)

Todas las religiones tienen expresiones similares, “De Dios venimos a Dios regresamos”, pero el significado literal conforme con la religión formal, que entiende Dios como una entidad separada, como un padre que castiga y recompensa, y que nos protege.  Pero, ¿es la verdad?  Para las personas en la senda espiritual, personas serias que quieren una relación personal con Dios, esa interpretación es poco profunda y más, puede limitar nuestra visión de la realidad, poner un freno de nuestro viaje espiritual.

La gente con un poco más “insight”, claridad de visión, dice que Dios está en todas partes.  ¿Cómo podemos regresar a Dios si Él no tiene lugar?  ¿Dónde está Dios?  En todas partes, en todas las cosas, en nuestros cuerpos, en nuestro corazón.  Pero aún más: La il-laha il-lala – no hay dios, sólo Allah, o sea, no existe una entidad separada para alabar sino una sola Realidad que abarca todo, todo es parte de Allah Dios – ni es que Dios está en todo sino que todo está en Dios.

Toda la realidad es una sola cosa, todo conectado y todo en un estado de desarrollo continuo – la Realidad es un proceso.

Nuestras almas son parte de este proceso.  Como semillas que brotaron del árbol, el Padre, tenemos que pasar por un proceso de desarrollo.  En términos materiales, a través de una serie de vidas y mundos para desarrollar en, regresar a, una semejanza del padre.

Este mundo terrenal es sólo uno de muchos mundos y escalas del proceso que todos tenemos que experimentar para entender nuestra realidad, para conocer a Allah.  Llegamos aquí todos en diferentes etapas de desarrollo y dependiendo del trabajo que hagamos, morimos y pasamos a otro lugar o vida según las necesidades del alma.  La muerte no es más que una transición de un estado a otro.

Nada pasa que no sea para nuestro bien.  Difícil creer eso, pero es la verdad.  Todo es parte del proceso.  Pero también parte del proceso es nuestro “input”, nuestra parte del proceso son nuestras decisiones y acciones que determinan lo que va a pasar con nosotros.  Nuestras decisiones y acciones son el resultado de conocimiento (una disminución de ignorancia) y trabajo basado en conocimiento correcto – libre albedrío.

En esta etapa del desarrollo de nuestras almas en la Tierra, estamos conectados, amamos a algunas personas, más que a otras.  La familia, parejas, hermanos y hermanas, padres, etc.  Cuando alguien cercano muere, podemos sentir tristeza, una pérdida, hasta puede afectarnos emocionalmente de una forma nociva.  Pero no debe ser así, la muerte es parte del proceso y nadie ha muerte, sólo ha cambiado el vestido.  A dónde va esa persona no es asunto nuestro pero debemos saber que Allah, el Sistema de Allah, está cuidando a nuestro amado y está en buenas manos.

 

La Tariqa Sufí Ansariyya

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El mar de almas. Parte 12

La unificación de mente, cuerpo y espíritu.

Por Sheij Mohammad Abdullah Ansari

En una página anterior de esta serie escribí:

“Cuando un alma a un grado de desarrollo apropiado nace en un cuerpo humano, provoca deseos espirituales o por lo menos dudas, muchas dudas, en el individuo y lo impulsa a buscar respuestas y trabajar para quitar las barreras entre el nafs, su presencias terrenal, y el alma o consciencia divina interna.  El alma, hablando figurativamente, saca su cabeza a través de toda la basura acumulada para ver la luz – la Luz de Allah, la verdadera realidad de la Tierra.  Entonces esa presencia divina empieza Su trabajo de enseñar al alma.  En ese estado, el alma, por su parte, poco a poco, empieza a guiar a la persona, el nafs (cuerpo, cerebro, emociones, etc,) hacia niveles espirituales cada vez más altos.”

Eso, lo que escribí, me hace recordar una frase usada continuamente por maestros de las artes marciales explicando el aspecto espiritual de su arte.  Dicen que la práctica de kung fu, karate, silat, etc., conduce a la unificación de cuerpo, mente y espíritu.  Interesante que muy pocas personas preguntan qué significan eso – suena muy profundo y “espiritual”.  Vamos a ver.

El cuerpo es nuestro vehículo de pasaje por este mundo terrenal, la parte de lo que llamamos el nafs, que es al mismo tiempo como un aparato necesario para funcionar en la tierra, el mundo material y un proceso – un proceso del desarrollo desde un nivel de ignorancia lejano de la realidad de Dios a la “iluminación” o “realización”, el “regreso” a Dios.  Uso comillas porque esas palabras nunca pueden expresar la realidad de la experiencia y peor, pueden conducir a malos conceptos de la senda espiritual.

La mente no se refiere al cerebro sino a la mente espiritual, la consciencia del corazón (espiritual), partes del alma.  No es decir que el cerebro no juega una parte del proceso, el cerebro es muy importante siendo como un traductor o conducto entre la mente (alma) y la consciencia física (nafs).

En la expresión arriba mencionada tanto en las artes marciales como en otras formas de ejercicios cuerpo/mente o psico/físico espíritu se refiere al alma y a Dios o la fuerza divina.

La relación entre el alma, nuestra realidad, una chispa de la esencia de Dios y el nafs, la presencia física del individuo, es reciproco.  El nivel de desarrollo del alma se refleja en el nafs y consciencia física.  Un gran ego (el nivel más bajo del nafs) refleja un alma en sus primeras etapas de desarrollo.  Ese nivel del nafs (el nafs-i-amarrah) es muy fuerte y huellas de él (el ego) siguen aún en niveles del nafs más avanzados.  Así que nuestro trabajo nunca termina, vigilancia continua es la clave.

Así que cuando el alma se despierta un poco, su presencia es sentida aun inconscientemente en el cuerpo y nafs, estimulando el deseo de combatir el egocentrismo y desarrollar el nafs.  El alma está escondido detrás del ego y el apego a la materialidad.  El trabajo contra el ego y el apego reduce la barrera exponiendo el alma un poco más a la luz.  En este estado el mundo mismo se convierte en el maestro – como hemos dicho, el mundo es el camino.

¿Qué es el mundo?  El mundo es la manifestación de Allah.  Bajo la superficie, el mundo creado por los egos y deseos del ser humano, el mundo que vemos con los ojos normales, el mundo que nos atrae, el mundo que nos distrae, reside una realidad, Allah.  La il-laha il-lala, no hay dios sólo Allah.  Todo es parte de la realidad de Allah.  La única razón por la que estamos en estos cuerpos y en este mundo es para ver la realidad, la omnipresencia de la Fuerza Divina y nuestra relación con Ella.

Una vez que el alma está más expuesta, aun un poquito, por la reducción del ego, Allah en Su manifestación mundana, empieza a enseñarla, estimulando su desarrollo.  Entonces sigue la parte recíproca. El alma, su crecimiento, su aumento de conocimiento, se transfiere al cerebro, cuerpo, consciencia física del individuo, lo que aumenta su deseo para trabajar contra el ego y así creando un “ciclo virtuoso” que, con tiempo y mucho trabajo conduce a una unificación del “cuerpo, mente, espíritu”, o sea, el alma se desarrolla al punto en que es guiada totalmente por Dios y el cuerpo (nafs) refleja el alma y también la guía.

En un Hadiz Qudsi Dios dice: “No cesa de acercarse Mi siervo a Mí, por medio de sus actos de adoración y las buenas acciones, hasta que lo ame (especialmente), y cuando lo amo, soy los oídos con que él escucha, los ojos con los que ve, la lengua con la que habla y la mano con la que agarra”.

Adorar y amar a Dios significa unirse con las realidades de la existencia – en términos comunes, seguir las leyes de Dios, del universo, nuestra realidad innata (fitra).  Eso requiere una cooperación entre nosotros y Dios.  Trabajando contra las inclinaciones negativas inicia la ayuda de Dios.

En otro hadiz Allah dice: “Si das un paso hacia Mí, Yo doy diez pasos hacia tí, si caminas hacia Mí, Yo corro hacia tí.”

Nuestro trabajo es entender que es el ego, observar como el ego está funcionando y controlándonos y trabajando para dominarlo.  Otra vez, repito, autoobservación.

 

La Tariqa Sufí Ansariyya

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El mar de almas. Parte 11

La Religión

Por Mohammad Abdullah Ansari

 

Las religiones de hoy en día, el Islam, el Catolicismo, el Cristianismo, el Judaísmo, el Budismo, el Hinduismo, ninguna de ellas se asemeja a las enseñanzas originales.  Los libros sagrados fueron escritos en códigos simbólicos entendidos por la gente de su tiempo – una forma de ciencia, como algoritmos y/o mantras vibratorios dirigidos a los corazones de los seguidores de los profetas.

Estos libros contienen grandes “secretos”, secretos en el sentido que fueron escritos en niveles, el nivel literal para personas, la mayoría de la población, almas que habían llegado a la tierra a un nivel de los primeras etapas de desarrollo – instrucciones para vivir una vida ordenada y pacífica y eso servía por periodos de tiempo durante la vida del profeta y un tiempo después de su muerte (los otros niveles de los libros son secretos para ellos).

Este mundo, la Tierra así como otros similares, es una estación, escala, parada, un lugar a través de que tenemos que (el alma) pasar como parte de nuestro viaje de desarrollo espiritual.  La religión formal, las instrucciones literales de los escritos sagrados y de los sacerdotes, rabinos, reverendos, swamis, lamas, o por lo menos, los auténticos predicadores del mensaje religioso, se ocuparon de la forma material de las enseñanzas, las vidas materiales de los fieles – aún sus conceptos de cosas “espirituales”, el cielo e infierno, etc. toman la forma material – lejos de la verdad.  Las oraciones, rituales y reglas, aunque parecen “espirituales”, son en realidad, sólo el primer paso hacia la conexión con Dios o la Energía Divina.  Primero, una vida en orden, estructurada y con hechos básicos sobre el amor, caridad, no violencia, etc. (con el tiempo vemos todas esas enseñanzas distorsionarse y convertirse en su opuesto).  La adherencia estricta del mensaje de la religión conduce a una reducción del poder del ego (o, como también sucede, lo opuesto).

Pero bajo la superficie de las palabras literales reside instrucciones para almas listas para otro nivel de información, instrucciones para comportamiento, acciones que se abren a una visión de la realidad de nuestro estado o posición en esta Realidad, así como otra etapa en nuestro desarrollo espiritual, acciones para reforzar la conexión con Dios.  Estos niveles de entendimiento aumentan con el desarrollo del individuo (y sus esfuerzos para poner en práctica las lecciones aprendidas).

Para leer y entender los niveles de entendimiento del Corán más profundos debemos mirar más allá de las palabras literales y eso no se hace con el cerebro, tenemos que leer con el corazón.  Aprender o escuchar con el corazón requiere trabajo en las prácticas, dhikr, meditación, contemplación y la batalla contra el ego… y paciencia.

Otro requisito, además de paciencia es aguante – aguantar y tratar de entender lo que está pasado hoy en día respecto a las religiones y aún los caminos espirituales.  Como sufíes nuestra meta es Allah, quiere decir, entender la realidad de la existencia, conectarse con Allah o la Energía Divina y verlo/la en todas partes – ver a través de la ilusión de la materialidad creada por los egos del ser humano.  El dhikr, remembranza de Dios, significa moverse con Él/Ella y haciendo todo con Él/Ella.  (ve al escrito, “El dhikr, más que palabras”)

Ese no es el objetivo de las religiones (aparte de algunos individuos especiales).  La mayoría de la gente ni sabe porque hay una religión o porque deben cumplir los requisitos de su religión, ni preguntan, andan como ciegos – no es su tiempo.  ¡No debemos juzgarlos, no es su tiempo!  Todos estamos en camino a Dios pero en diferentes etapas del viaje.

Es importante no caer en la trampa religiosa.  La meta es Allah como arriba he mencionado, no es ser una religión u otra.

La Tariqa Sufí Ansariyya

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El mar de almas. Parte 10

El vestido

Por Sheij Mohammad Abdullah Ansari

¿Qué es el cuerpo?  El cuerpo es una mezcla de miles de millones de células, hechas de miles de millones de átomos.  Es una entidad orgánica y dentro de esa entidad orgánica nuestra realidad reside, temporalmente.  El alma, nuestra realidad, también tiene una naturaleza orgánica – brotó como una semilla de la esencia de Dios, el Alma Universal y tiene que pasar por un proceso de desarrollo – empieza incompleta y va a desarrollarse poco a poco hasta que realiza su naturaleza divina, se fusiona con el Padre de nuevo.  El cuerpo físico, el vestido durante esta etapa de la vida eterna, es, al mismo tiempo un obstáculo y una herramienta importante para nuestro (del alma) desarrollo espiritual.  Primero es conocimiento, antes de acción.  Tenemos que saber nuestra realidad, nuestra posición y/o estado en la existencia y el mundo y el cuerpo son los maestros.  Eso se logra primero por ver y entender lo que es falso.  Tenemos que ser observadores de todo.

¿Crees que estás haciendo algo?

El mundo es una conglomeración de miles de millones de almas en proceso de desarrollo, todas en diferentes etapas del proceso, muchas justamente iniciando el proceso y muy pocas empezando a despertarse.  Por eso, lógicamente, el mundo físico nunca puede ser perfecto, bonito y en paz (según nuestros conceptos limitados de perfección).  Nuestro trabajo es quitar la falsedad en nosotros mismos (el ego o personalidad falsa) para des-cubrir y hacer una conexión, con nuestro ser real (el alma), exponiéndola a Dios, el maestro que nos rodea – la manifestación divina.  Sólo así, expuesto, el Maestro (la manifestación divina, la Tierra misma) puede empezar a hacer Su trabajo de enseñar y el alma puede moverse cada vez más a la perfección.

La il-lha il-lala – no hay dios, sólo Allah.  Quiere decir, todo que existe es una parte de Él.  Ese es el significado de la Unidad, waḥdat al-wujūd.

“Y Él es Quien os ha creado de una sola Alma, unos constantes en su fe y otros inconstantes.” (Sagrado Corán 6:98)

Como es mencionado arriba, el alma brotó de una sola semilla, una chispa de Dios mismo, o sea, de la Energía Divina.  Esa semilla se dividió y generó toda la humanidad, todos somos de una familia, hermanos y hermanas.

 

“… Estamos más cerca de él que su misma vena yugular.”  (Sagrado Corán 50:16)

El hombre (y mujer) cree que está haciendo cosas, que es un creador, un dios.  Es el ego que cree eso, el ego quiere ser importante – el ego es ignorante.  El ego crea, que produce, una separaciónun aislamiento, individualidad, una ilusión que no existe en la realidad.  Somos todos dependientes e interdependientes.

“De Él dependen todas las criaturas en los cielos y en la tierra; [y] cada día se manifiesta en otra faceta.” (Sagrado Corán 55:29)

Todos dependemos del todo, todo lo que nosotros somos y todo que hacemos es el resultado de conexiones presentes, pasadas y futuras – el verdadero significado del karma.

¿De dónde vienen los pensamientos?  Muchos científicos famosos, incluyendo a Einstein, han dicho que sus ideas o descubrimientos vienen de sueños o “flashes” de la nada.  Como hemos dicho, Dios ya ha creado todo lo que existe y va a existir – en potencial.  Es como si hubiera un almacén “en la nada” donde todo está guardado.  Toda creación surge de esta fuente.  Es como dice en Eclesiastés, “no hay nada nuevo bajo el sol”.  Así que hay dos fuentes de pensamientos, los de la mente corazón la cual está conectada con la Bodega de los Potenciales y de la mente del nafs (el ser bajo o terrenal), una acumulación de experiencias y cosas aprendidas por la sociedad, la cultura, la familia, etc., etc., todo filtrado por un montón de miedos y emociones negativas.

El ego proclama propiedad a sus ideas y “creaciones”, cuando todo lo que sabe es aprendido.  El ego o personalidad falsa es una esclava programada por circunstancias, “vidas pasadas” (las vidas de sus ancestros – sus genes) y el ambiente.

El río de las ideas, pensamientos e imágenes proviniendo de la Bodega de Potenciales de Dios, fluye dependiendo del grado de libertad que la persona tiene de su ego o personalidad falsa.  La consciencia de donde vienen las ideas, deseos, impulsos y antojos depende del grado de libertad que la persona tiene de su nafs/ego.  El conocimiento de quien es la persona depende del nivel de desarrollo de su nafs (su nivel de conexión o consciencia de su alma) y la dominación del ego.

“Conócete a ti mismo,” el refrán repetido por casi todos los sabios de la historia, tiene dos pasos, conocer quien no eres (el ego o personalidad falsa) y conocer quien realmente eres por saber y eliminar quien no eres.  Observar, contemplar, analizar y corregir.

 

La Tariqa Sufí Ansariyya

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El mar de almas. Parte 9

Penetrando la capa ilusoria

Por Sheij Mohammad Abdullah Ansari

 

En una página anterior escribí:

“Debido a la ignorancia de la mayoría de la gente, todo [en el mundo, la Tierra] tiene una capa ilusoria producida por los miedos e intereses egoístas de la gente.  Por haber logado un grado de consciencia de este hecho, nuestro trabajo es lograr ver la Realidad, Allah, bajo la superficie donde Él reside.  Eso se logra primero quitando la superficie falsa, el ego, de nosotros mismos, para dar luz a nuestra realidad, el alma.”

Ese párrafo toca muchos diferentes temas, un tema que no es muy obvio pero que es importante es el poder de la mente.  En este caso, con “mente” estamos hablando del cerebro, de percepciones, de creencias y del ego, una percepción errónea y limitada de quienes somos.

El mundo visible, material, es una capa superficial que esconde la realidad divina, la manifestación de Allah y un mar de almas.  Esta capa fue creada por las “mentes” de la mayoría de la gente que están atrapadas en un estado de ignorancia y controladas a varios grados, por el ego, el nafs ammarah, el nivel más bajo del nafs – el conjunto de estados de desarrollo de la existencia material del hombre.

¿Cómo podemos lograr ver la Realidad bajo toda la ilusión creada por las mentes sumergidas en la ignorancia?

Como es señalado arriba: “Eso se logra primero quitando la superficie falsa, el ego, de nosotros mismos, para dar luz a nuestra realidad, el alma.”  El trabajo en nosotros mismos es el primer paso.  Nosotros estamos cubiertos por una capa irreal: “un yo [ego] aprendido y adquirido debido a influencias familiares (incluyendo el ADN), sociales y culturales (que varían de lugar en lugar siendo inventados por el hombre y las circunstancias) más reacciones miedosas contra amenazas reales y/o imaginarias, o sea, toda una personalidad falsa basada en ilusiones y distorsiones de la realidad.”  Tenemos que quitar esa capa para poder ver la realidad tanto de nosotros mismos como del mundo que nos rodea.  Es el ego que bloquea ver la verdad.  Aun si estamos dispuestos a entrar en batalla contra el ego, reconocer qué viene del ego y qué de nuestra realidad interior no es obvio ni es trabajo fácil.

Pero, ya hemos empezado.  ¿Cómo?  ¿Quién tomó la decisión de trabajar contra el nafs/ego, quién quiere conectarse con Dios, ver la Realidad?  No fue el ego (aunque el ego va a intentar desviarnos a lugares equivocados).  Cuando el alma se desarrolla a cierto nivel, tiene suficiente fuerza para, si no controlar, por lo menos insinuar, incitar, al cuerpo/cerebro físico, a tomar acción.  Envía vislumbres de luz que nos mueven, al principio levemente, a preguntar y buscar respuestas.  Así que empezamos en esta etapa en que el alma se mete periódicamente, en nuestra consciencia física.  Tenemos que luchar para hacer esas entradas, esa conexión, cada vez más frecuentes y prolongadas.  Eso se logra manteniendo en mente, lo más posible, esa dualidad, estar consciente del observador y el observado.  El observador es la conexión con la mente real, la consciencia del corazón espiritual, el alma.  El observado es el cuerpo/cerebro, los pensamientos, emociones y todas las reacciones y acciones provocadas por ellos incitados por el ego.

El cuerpo es una herramienta diseñada para llevarnos a la Verdad – un instrumento.  En su estado normal, mayormente controlado por el nafs ammarah y el ego, el cuerpo refleja las reacciones negativas de los pensamientos y emociones – sensaciones físicas.  En nuestra capacidad de observador, trabajamos para reconocer las maniobras del ego, las sensaciones físicas y poco a poco remediándolas, quitando lo negativo y remplazándolo con lo positivo y así rompiendo la barrera entre el cuerpo físico y nuestra realidad, el alma.

La Tariqa Sufí Ansariyya

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El mar de almas. Parte 8

Taqwa

Por Sheij Mohammad Abdullah Ansari

 Taqwa es un principio importante en el Islam y especialmente en el Sufismo.  Es mencionado en el Corán 251 veces.  Como siempre, es traducido de diferentes formas dependiendo del traductor y sus inclinaciones y entendimiento – muchas veces es traducido como miedo de Dios o deber de Dios, la primera traducción de abajo por Muhammad Asad es más cercano a su significado – consciencia de Dios, pero es mucho más…

“¿Quién es mejor: quien ha cimentado su edificio sobre la consciencia de Dios [taqwa] y [buscando] Su complacencia –o quien ha cimentado su edificio al borde de una ribera que se desmorona, socavada por el agua, y que [acabará por] desplomarse arrastrándole al fuego del infierno?

Pues Dios no otorga Su guía a gentes que [deliberadamente] hacen el mal…” (Corán 9:109)

Otra traducción:

“¿Quién es mejor: quien ha cimentado su edificio en el temor de Allah [taqwa] y en Su satisfacción o quien lo ha cimentado al borde de una escarpa desgastada por la acción del agua y desmoronadiza, que se derrumba arrastrándole al fuego de la gehena? Allah no dirige al pueblo impío.” (Corán 9:109)

 La palabra taqwa viene de la raíz árabe “wa-qa-ya” que significa “protección” pero diferentes conjugaciones de la raíz significa también “piedad” y “temor”.  Es común en todas las religiones formales usar el miedo del enojo de Dios o del infierno, para obligar o intimidar a la gente a seguir las leyes de la religión.  Para una persona realmente en busca de la Realidad, la conexión con Allah, eso no funciona, lo que nos mueve es conocimiento, las razones, la Verdad.

“…y de Dios es todo cuanto hay en los cielos y todo cuanto hay en la tierra.

Y, CIERTAMENTE, hemos exhortado a quienes se dio la revelación antes de vosotros, y también a vosotros, a que os mantengáis conscientes de Dios [taqwa]. Y si le negáis –ciertamente, de Dios es todo cuanto hay en los cielos y todo cuanto hay en la tierra, y Dios es en verdad autosuficiente, digno de toda alabanza.” (Corán 4:131)

Mantener “conscientes de Dios [taqwa]” como dhikr (zikr), significa estar consciente de las realidades sobre lo que vivimos, nuestra realidad.  Las “leyes de Dios” son como la física, ciencia, son las realidades de cómo funciona el mundo, universo, la existencia.  Físicamente vivimos dentro de las restricciones de lo material, lo material nos obliga a fuerzas obedecer sus reglas.  A diferencia, Dios nos da la opción de desobedecer Sus reglas, tenemos libre albedrío – la posibilidad de decidir hacer las cosas en contra de la realidad, cometer errores – y pagar el precio.  Es un engaño del ego.

Se reporta que hazrat Umar Ibn al-Khattab preguntó a Ubay Ibn Kaab sobre el Taqwa quien respondió preguntando a Umar, “¿Haz caminado a través de un área con espinas?”  Umar replicó, “Sí, como no.”  Ubay le preguntó, “¿Qué hiciste?”  Umar dijo, “Agarré mi ropa e hice lo mejor que pude para evitar las espinas.”  A que Ubay respondió, “Eso es taqwa”.

Taqwa es estar consciente de Allah, de la Realidad, es estar despierto, observando nuestro comportamiento, nuestros pensamientos, nuestras reacciones emocionales, las sensaciones físicas (provocadas por las emociones) evitando que, los pensamientos, emociones y sensaciones, no sean movidos por el ego sino racionalmente conformándose con la Realidad.

Como hemos estado hablando, la tierra, este lugar donde vivimos temporalmente, es una manifestación de Allah.  Debido a la ignorancia de la mayoría de la gente, todo tiene una capa ilusoria producida por los miedos e intereses egoístas de la gente.  Por haber logrado un grado de consciencia de este hecho, nuestro trabajo es lograr ver la Realidad, Allah, bajo la superficie donde Él reside.  Eso se logra por primero quitando la superficie falsa, el ego, de nosotros mismos, para dar luz a nuestra realidad, el alma.  Así el alma y la presencia divina, la manifestación de Allah, empiezan a conectarse, el alma se hace cada vez más fuerte (se desarrolla más) y ejerce una influencia más significativa sobre la persona, el cuerpo y cerebro físico y bajo esa influencia, la persona, nosotros, tenemos cada vez más impulso para trabajar contra el ego creando un “ciclo virtuoso” – trabajamos contra el nafs/ego para revelar más el alma a la Luz Divina, “la mano de Allah” empieza a trabajar en el alma y el alma, por su parte, se ocupa en guiarnos.  Pero todo empieza con nosotros primero.

“En verdad, Dios no cambia la condición de una gente mientras estos no se cambien a sí mismos…” (Corán 13:11)

PERO, en un hadiz qudzi Allah dice:

“Si vienes hacia mi caminando voy hacia ti corriendo.”

Así que Taqwa significa armonizar con las realidades de la existencia (Allah) así como el trabajo necesario para lograr esa sintonización.  El taqwa es, a la vez, un sustantivo y un verbo y el Sufismo es un método activo.  Tenemos que aprender de la vida… saber qué y cómo es parte del aprendizaje – continuaremos

La Tariqa Sufí Ansariyya

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El Mar de almas. Parte 7

El efecto no local – rabita – conexión – unidad

Por Maestro Mohammad Abdullah Ansari

Lo que sigue son dos descripciones del fenómeno cuántico de “efecto no-local”, un principio paradójico de la física cuántica – otro ejemplo de como la ciencia moderna, poco a poco está descubriendo hechos explicados por místicos desde los principios de los tiempos.

ENTRELAZAMIENTO CUÁNTICO

“Es la ecuación que explica el entrelazamiento cuántico y dice: “Si dos sistemas interactúan uno con el otro durante un cierto período de tiempo y luego se separan, lo podemos describir como dos sistemas separados, pero de alguna manera sutil están convertidos en un solo sistema. Uno de ellos sigue influyendo en el otro, a pesar de kilómetros o años luz.”

 ENTRELAZAMIENTO CUÁNTICO
”Unión íntima” entre dos partículas subatómicas sin importar a qué distancia se encuentren la una de la otra. Cuando dos partículas están “entrelazadas”, cualquier modificación que llevemos a cabo sobre una se reflejará de inmediato en la otra, aunque ésta se encuentre en el otro extremo de la galaxia.

No me preguntes cómo pero los científicos han llevado a cabo experimentos con partículas de luz (fotones) y han comprobado una y otra vez la teoría de no localidad.  Después de separar dos partículas relacionadas de una forma u otra, al provocar un cambio en una, instantáneamente el mismo cambio sucede en el otra partícula no importa la distancia entre las dos.

He escrito sobre el hecho de que, en el Sufismo, bueno en realidad, en todo lo que existe, la distancia no existe, es una ilusión o semi-realidad, real en un nivel de la energía densa pero no intrínsecamente.  Esencialmente todo es/son conjuntos, combinaciones de partículas más pequeñas, moléculas, átomos, quarks y más y más pequeños hasta los bytes de programación energética, los Nombres de Allah, aspectos del Divino.

Esencialmente todo es una sola cosa, toda parte de una realidad única, una masa de energía viva.  En ese proceso, parte (una parte de ese todo) se congelen o solidifican (se separen) por periodos de tiempo (el tiempo sólo existe en estados de solidificación) pero nunca están totalmente separados, todo sigue conectado.  Nosotros, las almas en proceso de desarrollo, nos encontramos en uno de estos periodos de energía densa en que parecemos separados unos de otros.  Una etapa importante de ese proceso de desarrollo es percatarnos de esa realidad, quedar consciente de la conexión entre, primero, todos los seres vivientes del planeta.

Siendo seres humanos débiles, aun si entendemos ese principio, y aun si experimentamos su realidad, el jalón de la materialidad, el mundo, nos quita de ese estado de consciencia una y otra vez, entramos y salimos.  Para las personas en los principios del camino sufí, el camino espiritual, experimentar rabita, la conexión tanto con el maestro como con Dios mismo, lleva tiempo.  Pero, cuenta con eso, siempre y cuando sigas con las prácticas – con la intensión de conocer a Dios, el dhikr, meditación y vigilia constante de uno mismo, la batalla contra de nafs/ego.

 

La Tariqa Sufí Ansariyya

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